Siglo XXI: ¡Dios Salve a la Reina!

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Como cualquier otro que creció rodeado de tv de los 80, con cuentos de espadas y serpientes, era lógico que de grande desarrollara una especie de fascinación (o solamente gusto) por las apoteóticas batallas de época, tanto ficticias como reales.

El hecho de crecer viendo a He-Man mientras tomábamos la media tarde, o de leer ávidamente algún Anteojito o Billiken, nos hicieron crecer con la idea de que, efectivamente, la fuerza de los hombres era superior en el pasado. De que la justicia se impartía a capa y espada. De que la magia era real.

No debo haber sido el único que creció con estos ideales. Hoy en día la tv y la literatura (gracias Tolkien) estánplagadas de estos arquetipos. Arquetipos que han sido creados en varias ocasiones por contemporáneosde quien les escribe. Pibes (no tan pibes) de más de 30, que supieron sentarse y explayar su imaginación con dragones, con brujos, con reinos lejanos. Personas que se atrevieron a seguir creyendo.

Pero mi punto no es hablar de héroes y villanos, ni tampoco quejarme en un ataque de crisis de los 30 y decir “que todo pasado fue mejor”. Mi punto en este momento es expresar una situación de alarma. Una situación que atenta contra el sentido de libertad en todos los sentidos.

Porque si algo me preguntaba de pequeño (y ya después de grande, con otro criterio inquisitivo) era: ¿Por qué las personas se dejan dominar bajo el mandato de un tirano? ¿Por qué las personas están pendientes del dictamen de un rey, ya sea benévolo o malévolo? ¿Qué lleva a los –mal llamados- súbditos, a querer ser ese rey, a formar parte o de su vida?

Por supuesto, no encontraba repuestas de chico. Ya de grande me olvide completamente; me repetía para mí: “Esto pasó hace siglos, en lugares lejanos. Por suerte la mentalidad de las personas cambió.”

Eso pensaba hasta hace unos días, que vi esta noticia:

No es solo este periódico, es el mundo. El mundo nunca dejó de estar pendiente de la monarquía. Incluso hoy, el mundo está pendiente de un sistema de gobierno que quedó caduco hace siglos. Un sistema -de más- demostrado que nunca funcionó correctamente. Porque tal vez los héroes no existieron, pero los reyes sí ¿Cómo podemos en este auge de libertad mental, sensorial y generacional, estar pendientes de la “realeza”?  ¿Será que ser consumidores de Game Of Thrones nos quitó el criterio?

Me enojo, discuto conmigo mismo y me vuelvo a enojar. Pero se me pasa rápidamente. Se me pasa, o mejor dicho me obligo a que se me pase. Porque ahora me encuentro entre la espada y la pared de la sumisión. Se me viene a la mente la frase “Para mí, la multitud no es más que un rebaño de carneros mientras no está organizada.” Y me asusto. Me asusto porque la frase es de Benito Mussolini y es increíble que tenga aún vigencia. Me asusto al darme cuenta que un carnero que levanta la cabeza en el rebaño tiene más chances de ser castrado primero.

Somos una sociedad sumisa. Una sociedad que aparenta ser el héroe de cuna difícil, justiciero; pero que en su interior y en la comodidad del hogar, se prueba coronas de plástico para vivir una vida facilista y llena de lujos. Una vida donde seriamos reyes, y no súbditos.

Siglos de héroes, de villanos y de reyes. Décadas de cultura pop que nos quemó la cabeza… ¡Dios salve a la Reina!