Cómo es vivir con ataques de pánico

  •  
  •  
  •  
  • 60
  •  
  •  
    60
    Shares

Primero sentís frío…

Todo empezó hace unos años, sin previo aviso. Me encontraba haciendo labor hogareña como cualquier fin de semana. Sin darme cuenta empecé a pensar, como tantas veces: sobre la vida, el trabajo, las relaciones. La cabeza me trabajaba a diez mil por hora. El miedo a la incertidumbre que siempre me acompaño de pequeño, ahora parecía no venir solo.

Después viene la taquicardia…

De la nada me empiezo a enojar. Rabeo conmigo mismo. Las labores diarias que venía desarrollando no me empiezan a salir. Puteo, suspiro fuerte. Pienso, siempre pienso. Siento el corazón exaltado.

La falta de oxígeno empieza a apoderarse…

Me tengo que quedar quieto. Siento una sensación de ahogo fuera de la común. Busco abrir la boca, enderezar el cuello, cualquier artimaña es buena para cubrir grandes bocanadas. Siento el aire fluir por la garganta, pero parece que no va a satisfacer a los pulmones ¿Qué mierda me pasa?

Se nubla la vista. Viene un mareo como un golpe…

Me desespero. Me apoyo contra la pared…o mejor dicho, me dejo caer sobre la misma. De repente la vista se hace chica, los objetos se ponen borrosos. Ahora si, no tengo memoria de que esto me haya pasado antes…me desespero. Algo está pasando conmigo. Grito…o intento hacerlo, pero nada sucede.

El cuerpo no te responde, caes rendido…

Me desplomo al suelo. Siento una rigidez en la parte de la mandíbula, los brazos, las piernas. El pecho se endurece. Intento golpearme las extremidades buscando respuesta. Nada pasa. Estoy mal…estoy peor ¿Es este el final?

Sentís la presión arterial fluir de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba…

Me descompongo, quiero llorar fuerte y no puedo. Quiero gritar, quiero correr. Pero me siento cansado. Es como una inyección de adrenalina, pero me encuentro atado, inútil.

La habitación se achica…

La vista se recupera, pero solo para notar que las paredes tienen vida, que la casa entera se me viene encima. Todo late, todo vibra. Si me drogara, de seguro así se experimentaría un mal viaje…pero estoy limpio, estoy sobrio ¿A qué viene esto? Dios, no lo soporto.

El hormigueo del cuerpo, se duermen los brazos…

Camino como puedo y me tiro sobre una silla. Me dejo caer. Los brazos me hormiguean. Recupero la movilidad del brazo derecho, pero el izquierdo se endurece, hormiguea, duele. Me duele mucho. Me duele el pecho. Es un infarto. No hay dudas. Es un infarto.

El llanto, fuerte, ahogado…

Ya llevamos casi diez minutos de esto. No puede durar tanto…por Dios. Y de la nada el llanto. Fuerte, como de niño. Llanto a moco tendido. Con gritos, esos que venía ahogando hace minutos atrás. El brazo izquierdo recupera fuerzas, pero no deja de hormiguear. Sigo llorando, me paro, tomo agua. Me empiezo a calmar, de a poco, muy de a poco…me lleva casi media hora volver a un estado normal.

El terror.

Los ataques se repitieron. Consulté médicos, psicólogos, psiquiatras. Tuve varios años sin sufrir estos episodios. Ahora han vuelto, estoy seguro que también volverán a irse. Pero el terror de que esto pase en cualquier momento es terrible. Está todo en la cabeza, lo sé. Pero a veces es más fuerte que uno, a veces llego al trabajo o mi hogar, y tengo que correr al baño a respirar bocanadas de aire para evitar lo inevitable.

Sé que los que sufren ataques de pánico, lo experimentan de diferentes formas. Pero también sé que para muchos es tabú. No se dejen estar, chárlenlo con alguien, un profesional en lo posible.A la larga es pésimo para la salud. Con el tiempo aprendí en canalizar las emociones que reprimimos a través de las artes: escribir o tocar un instrumento han sido mi cable a tierra. Pero sé que para todos no funciona igual, pero siempre hay una salida.