Así era la vida de un gamer mendocino en los 90

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Si hay algo que nos han dejado los videojuegos (hoy podríamos decirles los video juegos retro), han sido un montón de anécdotas para contar, sobre todo a la generación que vivió la hermosa etapa de los 90.

Si bien en un comienzo todos teníamos el Family en casa, luego llegó la gran era de los 16 bits , una época inolvidable para muchos; hoy en día gracias al Internet, podemos conocer el juego antes de si quiera comprarlo o descargarlo, poder sacar nuestras propias conclusiones solamente viendo algún video de YouTube o alguno que otro critico de videojuegos en la misma plataforma. Todo esto ha hecho perder la magia especial que había antes… ¿a que me refiero con esto?: en los 90 éramos chicos y sinceramente no teníamos mucha idea de lo que íbamos a jugar cuando estábamos comprando un juego. Primero que nuestros viejos nos compraban uno cada tanto o en alguna fecha especial tipo día del niño, cumpleaños etc, segundo habían pocas casas donde podías comprar cartuchos, teníamos el legendario Microchip que estaba en la galería Independencia en la calle Lavalle, Video Mundo en la calle Catamarca y si no se estaban abriendo uno que otro local en el persa.

Cuando entrabas con tus viejos al local era como entrar en otro mundo, cargado de cartuchos, posters, de todo. Como uno era chico y no sabía mucho, a la hora de elegir te guiabas mas por la portada de la caja o la imagen del sticker del cartucho, ahí más o menos sacabas conclusiones sobre que se iba a tratar. También estaba el “boca en boca” o si te había gustado algún juego que ya tenía tu amigo. Era todo una procesión.

Hace poco me enteré que mi Sega Génesis, que al día de hoy tengo guardado, era un clon del original, como había pasado con el legendario Family Game. Me dijeron que este clon era uno de los mejores de los años 90, casi idéntico al original, así que tenias los locales que te vendían los juegos clones sin caja, te daban una acrílica flúor para llevarlo y también otro local que vendían solo originales en sus divinas cajas pero a precios carísimos.

Cartuchos originales                                                                                   CarTRUCHOS

Había un local en la terminal de colectivos El sol, donde existía un negocio que tenía una pared llena de cartuchos copia. Podías conseguir el título que fuese, estaba bueno para buscar rarezas, era todo un tema ir. Recuerdo que en ese local conseguí el juego: Chakan the forever man, nunca lo terminé, pero estaba buenísimo.

En el único Carrefour que existía cerca del Mendoza plaza Shopping, había una jaula grande repleta de cartuchos sueltos para comprar, era cosa de escarbar, elegir y tener suerte de que estuviese bueno.

Muchos de los juegos de antes eran todo un desafió, para nada fáciles, como los Mega Man, inclusive  el primer Mario Bros es todo un dolor de huevos, arrancabas con tres vidas o no tenias continue. Hoy en día muchos pibes no pueden pasar ni el primer nivel, no comprenden lo que es o era un plataforma de este tipo. Habían juegos que directamente te daban cáncer cerebral como el Ghouls ‘n Ghost, imposible a día de hoy, pero tenían esa magia que te encantaba, lo querías volver a jugar, lo intentabas una y otra vez, tenias tiempo de sobra, te aprendías todos los patrones de los enemigos hasta pasar los niveles y terminarlos, no tenias Internet para bajar mil juegos y debías apreciar lo que cada uno te brindaba, no sabias si había críticos o lo que fuere, eras vos y el juego que te compraron en el centro, tenias que sacarle el jugo hasta que te compraran otro o hasta llegar a la comunión y con esa guita comprarte dos o tres juegos más.

Todo estos juegos tenían una rejugabilidad impresionante, ¿cuántas veces te terminaste un Golden Axe, un Sonic, un Mario 3, un Doble Dragon, Street Figther, Battletoads, Final Fight, 1943, Vectorman, Earthworm Jim?, el pobre transformador no daba más de tantas horas y ahí seguía firme, te cagaban a pedos, te escondían la consola para que hagas las tareas pero de alguna u otra manera volvías a sentar el culo y volver a jugar los mismos títulos una y otra vez.

El pibe que tenia Super Nintendo era re cheto, lo traía de Buenos Aires o se lo había comprado en Chile, solía tener pocos juegos, eran muy caros, acá era muy difícil conseguir juegos de SNES. A mediados de los 90 comenzó a salir la nueva generación de consolas, como la PlayStation y la Nintendo 64, pasaba exactamente lo miso, en play había juegos copia y muy baratos, esta vez eran en formato CD-rom, pero Nintendo 64 mantuvo su formato en cartucho, eran in comprables, estas consolas no las tenían todos, no costaba lo mismo que un sega o un Family. Por eso los dueños de los video clubs tuvieron la mejor idea del mundo en ese momento y fue implementar el alquiler de consolas en el mismo local, te ponían sillas de plástico, unos cinco televisores,  un par de Nintendo 64 y un par de plays y listo, podías ir ahí a jugar lo que quisieras, obviamente había que pagar la hora, creo que salía un peso en su momento, se te iba una plata importante semanalmente, uno no se daba cuenta que podías ahorrar eso y comprar la consola. Algunos alquilaban los cartuchos de sega como si fuese una película.

Para nosotros los de la generación de los 90, aquella época nos ha dejado momentos cargados de anécdotas copadas que contar al día de hoy son insuperables y gracias a los videojuegos.