Un mendocino encuentra “felicidonia”, el lugar ideal para que los argentinos se vayan a vivir

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Siento la ropa pegada a mi cuerpo, toda mojada, y un gran océano desconocido al costado mío, supongo que me arrastró hasta aquí. Era una hermosa playa, con un gran océano tan azul y cristalino que reflejaba mi desalineada cara en ella. Camine hasta donde me dieron mis piernas, pero después de unos minutos, que a mis músculos y rodillas le parecieron horas, me desplomé en esa suave arena.

Desperté en un cómodo dúplex de alguien de, en lo que mi impresión, tenía un buen poder adquisitivo. Salí, estaba a poca distancia de la hermosa playa por la que anduve.

Me quedé un rato sentado sobre un banco mirando alrededor para saber dónde estaba, me llamó la atención el lugar, todo las calles estaban limpias e impecables; note que no había acequias por lo que deduje que en Mendoza no estábamos, quizá estaba simplemente soñando, y todo esto no era real, así que camine un poco más. Vi que en algunos lugares emanaban ese irreconocible aroma que se sentía en la plaza independencia, me asomaba a mirar y la gente estaba fumando yerba como si nada, miraba para ver qué era lo que estaba viendo y le pregunte a un señor que pasaba en frente mío, me dijo que era normal eso acá, que no tenía que preocuparme, que se podía fumar sin ningún problema. Seguí mi camino y veía que la gente tomaba mates también, a los que les pregunte a una pareja que estaban sentados y tomando unos verdes si estábamos en Argentina, ambos soltaron una pequeña risa y me respondieron: —No, estamos en el mejor lugar del mundo, felicidonia.

No quise preguntarle más nada para no pasar más vergüenza en frente de alguien, además mi atuendo no ayudaba ni daba buena imagen. Me dispuse a volver al dúplex donde se encontraba mi mochila con las pocas cosas que me quedaban. Y ahí me estaba esperando la chica que me rescato, por decirlo de alguna manera. —¿Queres un mate? Disculpa que no haya estado cuando te despertaste, es que te dormiste casi todo el día y me tenía que ir a acompañar a una amiga al aborto programado que tenía —dijo con una naturalidad y una tranquilidad. Me exalte un poco al escuchar eso y lo vio en mi cara.

— ¿Aborto? ¿Eso no es ilegal? —pregunté, soltó una risa.

— Estas muy perdido, muchacho, acá esto esta re contra permitido y aceptado. —Quedé atónito a su respuesta. Esto debe ser un sueño, no puede ser que todo esto pase en un lugar, y además haber lugares tan lindos como esa playa que vi.

Di por sentado que todo era un sueño, así que le pregunte sin vergüenza —A ver, ¿Qué más hay acá en felicidonia? —A lo que se rio por mi referencia simpsoniana y por la forma que le decía a ese lugar. Y me contestó… — Acá en “felicidonia” (diciéndolo con tono gracioso) el aborto es legal, ninguna piba muere por prácticas clandestinas, no hay peronismo ni macrismo, acá en felicidonia no bancamos religiones así que no tenemos problemas con curas pedófilos  (a lo que pensé de inmediato que acá no hay Provolos, ni Corbachos ni Corradis), acá si te queres fumar un churro lo podes hacer tranquilamente, el líder es un ser que nos ha dado todo esto, además es un lugar hermoso con playas como en la que te encontré, lo que si acá también hay mates como de donde vos venís. ¿Por qué no te quedas un tiempo acá? Así ves lo maravilloso que es el líder —dijo mientras sonreía casi con un tono irónico pero simpático.

***

Ya llevo 6 meses viviendo en “felicidonia” como me lo presentó Estefanía cuando nos conocimos, quien ahora es mi novia. Descubrí que es muy real, y es más lindo de lo que pensé al llegar, acá también hay futbol pero no hay un fanatismo irracional como el de las barras bravas. Tampoco hay narcotráfico por la legalización de la marihuana, es un sitio mucho más seguro también, no hay problemas con las iglesias, todos son muy educados y gentiles, casi es un lugar de paz y tranquilidad. El líder es bello, el líder es bueno, pero acá si hay voluntad, y mucha por querer progresar, y lo único que me he olvidado es del peronismo, del macrismo, la grieta, la violencia de las barras, los pañuelos verdes pidiendo aborto (porque acá es legal), los curas pedófilos (es un estado laico), y hasta me he olvidado del dólar porque acá nadie se preocupa y le es irrelevante. Y sí, me lavaron la cabeza para vivir acá en felicidonia, pero era necesario, tenía mucha basura que arrastraba de la Argentina. A mis amigos y familia, vénganse a vivir aquí, es el lugar más lindo de todos y perfecto para nosotros, los van a recibir con los brazos abiertos. Les mando una linda postal del lugar…