Los amigos de Oscar

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“La imaginación es el arma de guerra más poderosa para combatir la realidad”

Para la mayoría, las noches son largas y se inundan de pensamientos, algunos positivos y otros no tanto, pensamos en cómo sería nuestra vida si nos hubiésemos arriesgado o no, en dónde estaríamos en este momento, quizás en las ruinas, o tal vez millonarios, son los pensamientos que alguna vez se nos cruzaron por nuestra cabeza. Otros tienen el pensamiento como el que tenía Oscar, un joven de 26 años que según él nada le salía bien, vivía amargado, se quejaba por todo, odiaba el sistema y a la sociedad por ende tenía sólo dos amigos que lo apoyaban en las noches en las que lloraba por los golpes que le dió la vida y se sumergía en el pozo de la soledad.

Pero cuando hable con él me contó que no era así, era alegre, sociable, tenía pareja, Carla, y un trabajo que le permitía darse sus lujos, viajaba con su chica a todas partes del mundo aunque no vivían juntos,  él decía que para que una relación funcione no hay que convivir porque es el principal motivo por el cual se desgasta el amor, que por eso siempre se lo veía sonriendo feliz de la vida que llevaba, pero todo eso cambio en un abrir y cerrar de ojos.

Una mañana, al llegar al Parque Central a realizar los ejercicios que practicaba cotidianamente vio a su novia conversando con un tipo que él nunca había visto, la vio alegre y muy cariñosa, ambos sonreían mientras se sujetaban de los hombros y hacían elongación en sus piernas. Oscar se acercó a ellos y con voz molesta le preguntó a Carla:

—¿Y este? ¿Quién es?

—¡Hola amor! ¡Buen día!, ¿Cómo estás? ¿Eso primero no? —respondió ella Irónicamente.

—Si, si Hola… — le dijo y la besó —Ahora decime quien es, o mejor vos decime, ¿Quién sos flaco?

—¡Eu! Para flaco soy sólo un amigo y también su entrenador, hoy comenzamos a…

Oscar interrumpió al entrenador y con ironía y calentura preguntó —Jajaja ¿Y ustedes pretenden que me crea esa mentira?

—¡Gordo para! Es sólo un amigo y mi entrenador de verdad te digo, no pienses mal.

—Es mejor que dejemos la clase acá, mejor me retiro, no quiero problemas —dijo el entrenador.

Oscar sujetó al entrenador con sus dos manos por la remera y muy enojado le contestó—Vos de acá no te vas hasta que me digas quien sos porque si no te desfiguro entero. ¿OK?

—¡Para loco! Estas mal. Me llamo Luciano pero soy sólo un amigo y entrenador de verdad…

Carla quebró  en llanto porque jamás había visto a Oscar en ese estado, se puso tan nerviosa por la situación que estaba viviendo que pidió ayuda a los gritos.

—¡¿Vas a defender a este hijo de puta?! —dijo Oscar con su tono de voz alto y agresivo.

Dos policías que patrullaban por la zona en bicicleta, unidades de UCAR, que estaban al tanto por las cámaras de seguridad llegaron de inmediato y redujeron Oscar porque era el que estaba más violento. Mientras esperaban el móvil para trasladarlo a la comisaría, uno de los uniformados tomaba las declaraciones de Carla y el entrenador, mientras que Oscar estaba en el suelo siendo sujetado sólo con las manos. En ese instante el entrenador abrazó a Carla para consolarla pero Oscar no lo tomó nada bien y se salió de sus cabales, se levantó con todas sus fuerzas logrando escapar y tirar al piso al uniformado que lo sujetaba, rápidamente tomó el arma del policía y le apuntó a los 4

—Vos dejá  el arma o mato a tu compañero, ¡Dale!

Sin oponer resistencia el oficial accedió aunque sólo le decía que pensara bien lo que estaba haciendo mientras se arrodillaba, Oscar sin dudarlo le apuntó al entrenador dándole así dos disparos letales en el pecho, luego miró a Carla y con voz quebrada y furiosa le exclamó—¡Si no sos mía, no sos de nadie!

Sin decir más le disparó en la cabeza provocándole una muerte inmediata, luego intentó suicidarse poniendo el arma en su pecho, pero lamentablemente sobrevivió, el proyectil ingresó pero no produjo tanto daño y como dice el dicho “yerba mala nunca muere”.

Luego de  unos arduos meses de recuperación en el Hospital Luis Lagomaggiore, fue llevado a juicio, procesado e imputado por doble crimen y femicidio, pero no todo terminaría ahí,  al conocer su sentencia él comenzó a pedir ayuda a sus amigos, el juez se percató de lo que Oscar reiteraba —¡Ayudenme! No se queden ahí parados y ayúdenme como la hicieron en el parque.

Hubo miradas entre cruzadas para ver si en verdad había cómplices pero nadie reaccionaba…

—Un momento, ¿Quiénes son tus cómplices?  Señala a cada uno de ellos. —pidió el Juez.

—Ellos, ¿No los ven? ¡Ellos dos los que están atrás de usted, ahí están! —decía mientras señalaba con su boca ya que estaba esposado.

El juez miró y no había nadie, creyó que era una estrategia para no ir a la cárcel, pero aún así pidió un examen psicológico y ahí es donde entré yo. Al hacerle una serie de preguntas comprobé que efectivamente que sufría esquizofrenia y trastornos delirantes, veía situaciones  que eran producto de su imaginación, los diálogos que acaban de leer fueron redactados por Oscar, él si asesinó a dos personas, pero ninguna de las dos eran de su entorno, su novia no existía,  el entrenador no existía, las personas que mató eran una pareja que entrenaban en aquel espacio verde y que tuvieron la mala suerte de cruzarse con Oscar.

Actualmente Oscar se encuentra en el Hospital Carlos Pereyra, aislado de los demás pacientes, dónde sus únicos dos amigos son los enfermeros que lo sedan cada vez que tiene ataques en los que se sumerge en el pozo de la soledad, locura y depresión…