Cozo | Fin

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Por lo tanto lo que es de suma importancia en la guerra es atacar la estrategia del enemigo.
Sun Tzu.

Se inició una contraofensiva total. El general Zavala ordenó un ataque con todas sus fuerzas contra Cozo. Primero un bombardeo con aviones, luego la artillería haría una cortina para enviar tropas comandos, con la intención de que éstos últimos instalaran en el monstruoso ser un explosivo especial, con la capacidad de hacer implosionar la materia, generando un vacío. Los cazas de la Fuerza Aérea atacaron, los misiles aire-tierra explotaron sobre Cozo. No le hicieron ningún daño, ni siquiera lo distrajeron de su apatía.

Cozo estaba sentado con la vista fija en el horizonte, no se había movido en varias horas. Arreció la lluvia de proyectiles de artillería, los obuses cayeron sobre su cuerpo infructuosamente. Estaban a punto de enviar a los comandos cuando Cozo cambió de actitud.

Se levantó y sin mediar otra acción se puso a correr hacía dónde estaba el centro de control de los militares. Unos helicópteros artillados intentaron detenerlo, pero la gigantesca bestia los derribó a manotazos, luego pisoteó a los cañones y por último se dedicó a destrozar todo lo que estaba a su paso. El general Zavala miró como el enorme pie de Cozo rompía el techo del centro de control. Fue lo último que vio en su vida.

Cozo se dedicó a comerse a los soldados que huían. Lo hacia delicadamente, disfrutando cada bocado. Los pobres hombres eran destrozados por los enormes dientes.

***

Los gobernantes estaban azorados. No sabían cómo actuar. Ya habían perdido a una ciudad entera con cientos de miles de vidas. Una multitud de científicos se devanaba los sesos, intentando crear una solución al problema, pero todos los estudios que hicieron con el Moscovio no dieron ningún indicio de cómo ponerle freno a la situación.

Cozo comenzó a movilizarse y tomó rumbo a la ciudad próxima más cercana, la situación era muy delicada. Se inició la evacuación de la población, mas de un millón de personas se estaban movilizando. El caos era general.

Gobiernos extranjeros vieron que el peligro pronto pasaría las fronteras y el problema con Cozo sería internacional. Entonces ofrecieron su ayuda. Una bomba MOAB, la más poderosa antes aque una nuclear, se consideraba lo idóneo. Sería lanzada desde un bombardero antes de que llegara a la ciudad que estaba siendo desocupada.

El avión bombardero que llevaba la bomba, llamada By by Cozo,  se aproximaba a su blanco. Toda la zona en un área de dos kilómetros a la redonda había sido evacuada. Cozo avanzaba lentamente, iba como reconociendo los lugares, mirando todo con suma atención.

Se había decidido lanzar el explosivo mediante un misil  gigante. Cuando el avión se acercó a la distancia ideal la bomba fue lanzada. Pasaron unos segundos, la expectativa crecía, todo el mundo estaba atento a lo que ocurría en el lugar. El misil golpeó en el pecho de la bestia y se desencadenó una explosión enorme.

La misión estaba cumplida, nada más quedaba esperar a que disipara el polvo levantado por el estallido.  Grande fue la sorpresa cuando se vio que Cozo había resultado indemne, sólo estaba un poco aturdido. Era indestructible.

***

Amadeo Modigli era un soldado raso al que no le caía bien el oficio de militar. Siguió la carrera de las armas por una fuerte imposición familiar. Estaba a punto de renunciar cuando se desató el conflicto con el gigantesco ser y fue desplazado con su batallón a la zona de guerra.

Había visto a Cozo durante la batalla en la ciudad, le pareció soberbiamente maravillosa la imagen del monstruo destruyendo todo a su paso.

Amadeo Modigli fue elegido como  observador cuando fue lanzado el misil MOAB. Su misión era la de corroborar lo qué había pasado. Se instaló en un refugio con dos soldados más, provistos de binoculares y radios para informar de primera mano qué había ocurrido.

La nube de polvo que levantó la detonación no les permitió ver por unos largos quince minutos. Se dedicaron a fumar y a esperar mientras mejoraba la visibilidad.

No escucharon nada, estaban enfrascados en su conversación, describiendo los hogares de donde provenían, hasta que el techo del refugio salió despedido. Para el espanto de los tres soldados ahí estaba Cozo, con su cara a muy poco metros, mirándolos.

Amadeo Modigli fue el único en reaccionar cuando Cozo abrió sus fauces. Sus dos compañeros fueron engullidos mientras él se salvó por su rápida reacción de arrojarse a un lado. Sintió la fetidez insoportable del aliento del monstruo y no pudo evitar arcadas por el asco. Estaba cercado, no había salida posible, era cuestión de segundos para que Amadeo fuese comido por el ser bestial. Entonces el soldado tomó una decisión, se metió en la oreja de Cozo, la única salida posible. Lo hizo por su salvación, por puro terror.

Cozo, al sentir que algo se le introducía por su aparato auditivo, se reincorporó. Al hacer esto Amadeo Modigli perdió el equilibrio y cayó hacia el tímpano. El ser monumental sintió el movimiento dentro de su oído y se introdujo un dedo en el, intentando desprenderse de la molestia.

Amadeo no se podía mover bien, los líquidos que segregaban el oído de Cozo le impedían movimientos, estaba atrapado en ese lugar. Pero en su desesperación pudo vislumbrar algo positivo. Aún conservaba su arma de fuego, comenzó a disparar. Se sintió el rugido de dolor de Cozo.

***

Los altos mandos militares supieron que la estrategia había fallado, no quedaban opciones. No encontraban una salida. Las cámaras que monitoreaban a Cozo lo encuadraban mostrándolo furioso por el ataque que había sufrido. Se comenzó a pensar en armas nucleares.

Cozo iría rumbo a la ciudad, el desastre era inminente. Vieron como se agachaba en el refugio de observación, estuvo un instante mirando hacia el interior de éste y se levantó de un golpe. Se tomaba la cabeza y se introducía un dedo en la oreja.

***

Amadeo Modigli gastó todas sus municiones en el interior del oído de Cozo. Todavía le quedaban tres granadas, las cuales lanzó por el canal auditivo. Éstas explotaron. Un liquido sanguinolento comenzó a subir hacia el soldado.

Los ojos del monstruo se volvieron blancos y cayó cuan largo era.

Cuando las fuerzas armadas rodearon al inerte Cozo no podían creer lo que vieron: Amadeo saliendo de la oreja gigantesca, tembloroso y pringoso de sangre.

El soldado raso Modigli había logrado lo que un ejército no pudo. Como dice el Arte de la Guerra: Lo que los antiguos llaman un luchador astuto es aquel que no sólo gana, sino que resalta por ganar con sencillez.

Fue considerado un héroe y a pesar de los pedidos gubernamentales y militares abandonó el oficio de soldado para dedicarse a lo que más le gustaba.

Ahora tiene un atelier de pintura, vive de lo que pinta, siempre el mismo tema recurrente: Un hombre naciendo de una enorme oreja.