Navidad con la familia de mi ex

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En noviembre me entero de que a mi hermano le había “caído” del cielo un tiempo compartido en Pinamar para Navidad. Así que allá van con mis viejos, mis sobrinas y la tía a través de la cual se facilitó el tema.

No me invitaron porque había lugar para ocho. Mi hermana tampoco cabía en el grupo, pero ella decidió pasar la fecha con su familia política. Podría haber ido con mi hermana, pero su esposo es hijo único y, además de sus suegros, estaría la tía. Papá Noel llegaría para mi sobrina de tres años, que seguramente sería la más divertida de la noche. Los panes dulces se comen a las 12.30, después del brindis de rigor. A la 1:30 estaría durmiendo.

Con Lobesita, que le gustan las fiestas más que faltar a la escuela, nos miramos. No era nuestra idea de navidad, pero también fue tajante ante la otra opción: “No nos vamos a quedar las dos solas”, tiene razón. Así que me anotició de que, aunque papá Lobesio no venía con su familia a Mendoza, la familia paterna sí se juntaba y ella quería ir. “Daaaale, acompañame, ¿qué te vas a quedar haciendo acá?” Se me pasaron un par de opciones por la cabeza, pero es navidad y ella quiere fiesta. Le dije que sí.

Automáticamente me llegó un audio de whatsapp de mi ex suegra invitándome al evento y diciéndome que siempre soy bienvenida y sarasa; me contaba dónde se juntan, que los cubiertos se alquilan, que el menú se compra y que luego reparten los gastos entre todos; cada familia lleva sus bebidas y ensaladas. Me pareció bastante organizado y le dije que sí. La respuesta fue: “¡Que bueno, hace mucho que no paso una navidad feliz!” ¿¿¿What´s??? Cuando yo era su nuera no era la felicidad pura, pero bueno… el tiempo no sólo cambia las cosas sino la perspectiva sobre ellas. Ahora la nuera es otra y le toca a ella cargar con el paquetito suegril.

A los pocos días me manda un audio diciendo que el menú era costillar a la llama. Pará, pará, pará. No me daban las cuentas. La reunión es en la casa de una prima de papá Lobesio. La dueña de casa tiene tres niños chicos, entendí que estaría el hermano con su familia de cuatro y los dos padres, uno de ellos es el hermano de mi ex suegra. Conté a mi ex cuñado con su familia de cuatro, mis dos ex suegros, mi hija y yo.

“Somos nosotros nada más”. Insistí en saber quiénes iban. El “nosotros” incluía a los cinco hermanos de mi ex suegra, con sus hijos y nietos. Me perdí en las cuentas pero serán más de cincuenta. Me acordé del quilombo que era cada cumpleaños de alguno de esos, en donde caían todos o el faltazo era considerado una ofensa por todo el clan.

Ya me imaginaba la cara de varios de esos al verme llegar después de más de trece años que no iba a una navidad con ellos. Por suerte estoy bien, presentable digamos, no engordé, no avejenté, no adelgacé; paso como la hermana mayor de mi hija. Casi como si el tiempo no hubiera pasado, salvo por el hecho de que ahora mi ex suegra me quiere y soy el motivo de su felicidad navideña. Me siento como Papá Noel. ¿Quién se disfrazará este año?

Recuerdo que en una de aquellas navidades quisieron contratar un Papá Noel. Salía una fortuna de mil quinientos pesos cuando el dólar estaba a cuatro. Ahora deben andar por los diez mil. Es un buen curro eso de ser Papá Noel para Navidad. Los tipos se abrochan cincuenta mil mangos en dos horas. Para Reyes se alquilan otro disfraz con dos amigos y se hacen las vacaciones. ¿Y si esta vez me disfrazo yo de Papá Noel? Total… la mayoría de los pendejitos ni me ha visto la cara.

Claro que yo sería una Mamá Noel, les cambiaría un poco el protocolo y me aparecería de minifalda y maquillaje drag queen, eso sí, de rojo hasta el portaligas. No, mejor no, no es la mejor manera de reaparecer en la familia de mi ex.

Cuestión que el viernes recibo otro audio. La doña me decía que no me preocupara por las bebidas y las ensaladas, que ella las llevaba por las dos. Ufff, menos mal que ya no es mi suegra. Le digo que no hace falta, que yo llevo lo mío. “Pero si vos sos de la familia…” ¡La puta que la parió!, no existía wathsapp cuando de verdad yo era de la familia porque si no, tendría unos cuantos audios para recordarle lo que decía entonces, cuando la juntada era en la casa de “su hijo y su nieta” y no le importaba el menú que yo hubiera preparado, ella caía con el pinche pollo relleno y la ensalada rusa con mayonesa comprada. Ni hablar de las críticas a los faltantes en mi torre de panqueque o la acidez del puré de manzanas para acompañar el carré.

Me hizo odiar las navidades y ahora resulta que yo se la hago feliz, vieja de mierda. Cuando me separé, me hacía llegar la tristeza de la ausencia de mi hija en la juntada, cada dos años. Al tiempo, papá Lobesio apareció en la juntada con compañía, que no le cayó bien a ella y por extensión a nadie del clan. Ella me tenía celos, al principio, porque parece que en las juntadas seguían hablando de lo “simpática, buena y ubicada” que era yo. Pobre mujer, eso sí es una pesada herencia.

Los celos de la mujer de mi ex se terminaron cuando un día la llamé y le dije: “Oíme, han pasado ocho años y el tipo ya no me mueve ni las pestañas; hacete cargo de la familia, los amigos y el laburo. Yo te dejé el paquete con moño y todo.”

No sé si ella le contó a mi ex lo que dije, pero las escenas se terminaron. A mi ex suegra no le dije que no hablara de mí adelante de ella. Que la reme. A mí nadie me facilitó las cosas con la vieja, a la que me tenía que bancar hasta en las vacaciones porque el nene nunca cortó del todo el cordón umbilical.

Lobesita por suerte es muy inteligente y nunca hizo falta que yo dijera nada, ella sola un día me dijo que el problema de su abu es que piensa que sus hijos son perfectos y por eso no le gusta ninguna nuera. Porque a la mujer del otro hijo no le tocó mejor suerte…

Bueno ya no soy su nuera y quizás por eso, ahora sí soy la nuera perfecta y todos se preguntan por qué nos separamos. ¿En serio? ¿No es evidente? No, no lo es. Y me está dando cargo de conciencia arruinarle la navidad cuando yo llegue a la reunión acompañada. Pobre, me da pena cagarle así la ilusión. Quizás podría ir también con mi nueva aspirante a suegra y se hacen amigas. ¿Se imaginan? “Hola ex suegra, te presento a mi futura suegra, ¡feliz navidad!” Seguramente ahí se acordará de cuánto me odió y le anoticie a la otra lo que le espera.

Yo espero que esta sea la última y que el año que viene mi familia no se vaya, porque la de mi ex no me invita más.

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