Entrevista interactiva al insoportable Sebastián Valverde

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Hace algunos días abrimos las puertas para que el público mendocino le dejara preguntas a este particular escritor urbano, un muchacho extraño y excéntrico, que ya lleva varios libros publicados, acá va al entrevista:

¿Dónde se concentran las nuevas plumas mendocinas?

En bares, la casa del tranza, caserones en la loma del orto, el Slam Poético de Mendoza, plazas públicas y bibliotecas populares.

¿Cómo es el under literario mendocino y quiénes son sus referentes?

No hay un referente mendocino, somos todos unos muertos de hambre y si existe la capacidad de un referente se muere para que la cultura lucre con su nombre.

¿Qué te hace sentir escribir?

Es como masturbarme, placentero y llena vacíos.

¿Hay levante siendo escritor? ¿Queremos pruebas?

JAJAJAJAJA… no. Se levanta por ingenio, seguridad y confianza. Lo que sí admito es que me quiso violar un cincuentón pero eso es una historia para otro día.

¿Escribís sobre tus vivencias o vivís como tus escritos?

Un poco de esto, un poco de aquello. Escribir sobre mis vivencias me hizo no poder volver a leerlas, vivir como escribo me trajo problemas de salud, relaciones y tomar muchas malas decisiones.

¿Dónde buscas inspiración?

En el dolor, soledad, las historias que escucho, la empatía con el otro y siempre en una búsqueda de la amarga verdad. Pero quien destroza el ego y te baja la autoestima, suele inspirarme. La mayoría busca evadir la realidad, es preferible abrazarla y al final adaptarnos a ella.

¿Qué podemos esperar de tus proyectos a futuro?

Que si los decepcionó los anteriores, lo nuevo es peor. Estoy haciendo un libro de poemas, una comedia y una novela bastante cruda.

¿Porque tantos libros auto biográficos? ¿Tan interesante iba a ser tu vida?

Todas las vidas son interesantes o las hacemos interesantes. Lo importante es saber cuándo decir sí y cuando no. He vivido entre el fuego y las sombras, pero me hubiera ahorrado mucho sufrimiento si no fuese tan imbécil y masoquista. Por eso antes de vivir, hay que escuchar a la memoria para no repetir los mismos errores.

¿Cuántas mujeres tenés?

A mi vieja. Es la única que ha logrado soportarme, enderezarme y no dejarme. Soy un tipo complicado y, eso me gusta, porque en el fondo soy simple.

Aunque las mujeres que me gustan son las brutalmente honestas, la que si me tiene que decir «loco, me garché a tu amigo, me fumé un porro, tomé dos vinos y estuvo re bueno», se lo acepto. Conocemos a las personas en libertad y cuando se vayan seguirán en libertad. Soy partidario del amor libre, no dependo de la otra persona para vivir. Total sé que hay cosas que me esconderá, otras que descubriré por cuenta propia y hay cosas peores que estar solo en la vida. Prefiero dejar ser, que me diga cómo es, el que avisa no es traidor, es un amor.

En estos tiempos 2.0 que corren ahora, donde ya no nos ponemos barreras artísticas para nada (escribir un libro, hacer una canción, etc.) ¿qué tan importantes son las reglas básicas para cada disciplina? Es decir, si hago una canción tengo que conocer al menos 2 acordes, entonces ¿para escribir necesitaría conocer un mínimo de reglas básicas del lenguaje, o con el poder de la creación ya es suficiente?

Las reglas nacieron para romperse, no hace falta otro Cervantes o Borges, hace falta gente que se haga su propio nombre. Para eso hay que conocer autores, leerlos e implementar sus escritos en la vida. Las palabras pueden ser nuestros mentores y nuestro deber como aprendices es superarlos constantemente. Lo importante es la práctica, no hace falta ser el personaje, hace falta el sentimiento, si uno puede domar lo que siente, puede redirigir cualquier historia. Para escribir hace falta sentir, implementar lo poco que se sabe, adquirir conocimiento y, ya que nombraste el tema de los acordes, empezar haciendo reggaetón para terminar tocando jazz.

Y retomando un poco esta dicotomía artística entre la música y las letras. Hay músicos que hacen música para ponerla, y en la literatura seguro pasa lo mismo ¿Cómo ves esta actitud?

Del orto, el arte por el arte, la profesión por la profesión. Aunque si podés mezclar el arte, profesión, orgasmos, drogas y amistad en un mismo lugar… te morís joven y después todos te aman.

Para un escritor, ¿lo más importante es el ritmo narrativo, poético o la capacidad de saber borrar?

Lo que salga, como diría Shrek: «mejor afuera que adentro». Las tres son importantes, borré un libro y lo volví a escribir en cuatro días. Lo poético te ayuda experimentar la interioridad sentimental, el ritmo narrativo al fluir de conciencia y borrar sirve para aprender a decir mucho con poco.

¿Qué autores influenciaron tus escritos? ¿Crees que en esta época donde la tecnología es reina, el formato papel va a desaparecer?

Nicolás Maquiavelo, Pablo Ramos, Sartre, Raymond Carver, Almafuerte, Jonh Fante, Khalil Gibran, Albert Camus, Simone de Beauvoir y la lista se me haría muy larga. He leído desde los 18 años hasta ahora, 24 años, un total de 235 libros.

El formato clásico no va a desaparecer, lo romántico y erótico está en el papel. En su olor, pasar de una página a otra, subrayar frases, sentir los personajes y ver más allá de lo que quiso decir el autor. El libro será limitado pero no hay límites en la imaginación, eso hace que leerlo sea una experiencia única y sin publicidades. Lo único: bajen el precio de los libros, que con lo que sale uno, pago la luz, el gas y el agua.

¿Dónde puedo conseguir tus libros?

Te acoso por redes sociales y te lo paso.

¿Cuándo empezaste a escribir?

Cuando sentí que ya nadie quería escucharme, era como un mimo para mí, empecé escribiendo canciones y luego me dejé llevar.

¿Los escritores inmortalizamos a los protagonistas de las historias?

Sí, pero el escritor muere cuando hacen una serie o película, la gente se enamora de los actores y cineastas. No hay que olvidar que cuando escribimos sobre un protagonista, es nuestro yo literario, es parte de nosotros. Por eso cuando escribimos sobre «alguien», no hay que olvidar que es nuestra idea sobre esa persona, en el papel. El otro puede estar en su casa metiéndose un palo en el orto y nosotros idolatrándonos con poemas o relatos.

¿Cuándo te diste cuenta de que quería ser escritor y por qué?

Yo no quería ser escritor, quería ser músico y antes quería ser dibujante. Como ya había perdido mis sueños, esperanzas e ilusiones, me dedico a escribir a ver si me llega a leer alguien y en ese grito desesperado encontré la redención. Mientras escribía me di cuenta que quería ser escritor, porque quiero que el otro aprenda sin la necesidad de vivir en carne propia el dolor y así evitarlo o aprender de él.

¿Cuál es la primer cosa que recuerdes que hayas escrito?

«Vieja forra, cómprese un perro» en la pared del baño de un kiosco porque la loca no me quiso fiar caramelitos Alca.

Ya que has estado en los dos extremos, ¿para vos qué es mejor, contar la historia o vivirla?

Para mí, eso queda en el lector, qué le queda de esa historia. Vivir la historia está re bueno pero te trae un desgaste emocional horrible, contar la historia te limita al no tener toda la experiencia y lo ideal es el equilibrio.

¿Alguna vez soñaste con la actuación o escribir un guión?

Actúo, tuve de profe al Flaco Suarez en un taller, me encanta el teatro pero no la limitaciones escénicas del recuadro del cine, me gusta la expresividad y saber que una obra de teatro es única. La película, es mil veces la misma, con diferentes interpretaciones subjetivas. Me encantaría hacer guiones pero de películas porno, te clavás 40 guiones casi todos iguales en un mes, y cobrás como un campeón.

¿Cómo te ves dentro de 10 años dentro del sistema del circuito literario?

Ni bien, ni mal. Me preocupo más por lo que puedo hacer ahora, escribo porque me gusta y me la juego hasta perder todo. Cobarde no soy pero inteligente tampoco, en resumen, te diría que de pedo bien.

¿Sentís que tu vida familiar ha influido en lo que escribís?

Sí, la raíz hace al árbol como el fruto hace valer al tallo. Soy un reculiado en mi familia, no me han echado por lazo familiar y porque estoy media hora al día en la casa.

A la hora de escribir. ¿A qué público te dirigís?

Al que le gusten las historias reales y busquen empezar a leer. Escribo simple pero a veces me voy a la mierda y termino siendo muy elevado. Porque voy desde lo cotidiano hasta un pensamiento filosófico, sociológico o místico. Me dirijo a los que les pinta la vida loca.

Si pudieras describir con una palabra cada uno de tus libros con una palabra ¿Cuál sería?

La Paz es para los Muertos: depresión.

El Fuego entre las Sombras: voluntad.

Puro Chamuyo: seducción.

Simple Vivas Nunca Divas: introspección.

Danos el anticipo de tu próximo libro.

Es basura, ya está todo escrito, dicho y hecho.

¿Te sentís más cómodo como novelista o poeta?

Puedo escribir muchos poemas en un día pero la novela me encanta.

Si pudieras eliminar del mundo una cosa, la que sea, desde una idea o sentimiento hasta objeto físico. ¿Qué sería?

El ego.

¿Qué le recomendarías a los jóvenes escritores?

Que cierren el orto si tuvieron un mal día, hacen las cosas mal, extrañan a alguien, intentan llenar un vacío o cualquier mierda. Cállense y pónganse a escribir. Sáquense ese revoltijo emocional, racional, intelectual, sexual o traumático con misma intensidad de una eyaculación. Háganse pija, vivan las mismas historias aunque sepan su repetitivo final, besen las calle aprendiendo a discernir, húndanse en la miseria sin convertirse en la misma, róbenle las reliquias a la muerte que están distribuidas por esta tierra, caigan en la demencia de ser indomables y alimenten el alma porque sólo uno sabe su verdad.

La curiosidad mató al gato pero tiene más de siete vidas y siempre cae bien parado. No te creas especial por escribir, millones lo hacen y todo lo que escribas es noticia de ayer. Por eso encuentra la forma de decirlo a tú manera y cuando estés lejos de todo habrán varios que te querrán igualar.

Pasión, desesperación e ingenio… hacen al escritor.

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