¿Dónde está tu mesías ahora?

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No es ninguna novedad, estamos sumergidos en una emergencia mundial. El Corona Virus nos agarra en un momento de incertidumbre, como cuando estás cagando y te suena el timbre, y no sabes si pasar al bidet rápido o ir a atender con la costrita. En fin, desprevenidos.

Y en ese interín, el mundo se está moviendo lo más rápido que puede para dar una respuesta o ayuda que pueda paliar un poco la crisis. ¿Y adivinen quién se está haciendo el boludo como perro que se lo están culiando? LA RESPUESTA LOS SORPRENDERÁ. Sí, la Iglesia.

La empresa más millonaria de mundo, de la que nada se esperaba, nada está haciendo. Y es que en realidad, un culto que predica el amor al prójimo por sobre todas las cosas, no puede quedar exento de ayudar a los más necesitados en un momento en que se agudiza todos los días la crisis económica y sanitaria que vive el mundo, corte papá que se va a comprar cigarros y no vuelve.

Probablemente Jesucristo, quizás el hippie más prendido y piola del mundo (y seguramente abortero en un contexto actual), se hubiese puesto manos a la obra sin pensarlo, juntando donaciones, construyendo hospitales de campaña en sus iglesias, y subastando objetos valiosos del Vaticano para juntar dinero. Pero en lugar de eso, los líderes de la iglesia se limitan a orar desde plazas vacías para que el virus desaparezca por arte de magia, o esparcir bendiciones desde un helicóptero. Quizás si los enfermos fueran menores de edad por ahí les da más ganas de ayudar, pero bueno, esa es otra historia.

Por ahí les convendría revisar un poco de su propia historia, y acordarse, por qué no, de la obra del padre Mugica, o del padre Angelelli, por citar dos apellidos bien nuestros, y que son un clarísimo ejemplo de lucha cuando las papas queman, incluso la propia vida.

Quizás sería el momento de pensar de una vez por todas en un Estado laico, y por consiguiente, de dejar de sostener el culto católico, que le cuesta al Estado más de 130 millones de pesos. En un Estado en el que abundan los problemas económicos, no sería malo quitarse de encima un parásito que vive y ha vivido toda su historia a costa de vos, y todo para decirte cada domingo que por tu culpa, tu gran culpa, te vas a ir al infierno.