A todos nos lo rompen alguna vez

mendo4

Esto le paso a la amiga de la prima de la vecina de la cuñada del mejor amigo de mi hermana, o sea, yo.

Pleno Julio, mesas especiales para rendir Matemática, materia que me llevaba todos los años desde 5to grado de la primaria. Mientras esperaba la nota, le ruego al preceptor que me deje salir a comprar algo afuera del colegio, salgo y me cruzo al café de enfrente.

Hacían como 3 meses que lo habían puesto y nunca le había prestado atención y como iba a tener que esperar un largo rato, aproveché para ver qué tal la decoración y esas cosas que a una mujer le interesan.

Entré y habían dos chicos atendiendo, me pedí un cortado y me quede esperando. Estaba aburrida, asique me acerqué a la barra para pagar y sin darme cuenta me quedé un largo rato hablando con uno de ellos: Ramiro.

Pegamos onda al instante, el era alto, rubio de ojos color miel con una voz medio ronca, era lindo pero tampoco para matarse, antes de irme me invitó a que volviera así seguíamos hablando.

Volví al colegio, busqué la nota, y como lo suponía, había desaprobado. Me crucé al café otra vez y nos quedamos hablando hasta las dos de la tarde, nos pasamos los facebook’s y me fui a casa.

Al otro día fui a verlo, de repente no pasaba un solo día en que no nos viéramos. No hacía más que conectarme al face y el ahí nomas me hablaba preguntándome si iba a ir a verlo, al principio era todo como amigos pero después de unos meses lo empecé a mirar con otros ojos, era obvio que tanta atención termina gustando. Inclusive los sábados que no iba me decía que me había extrañado y era algo que me encantaba escuchar.

Llegue a conocer a sus papás, me los presentó una tarde que fueron a verlo, su mamá era una gran persona, muy simpática, imagínense como estaba yo, súper feliz de la vida y por otro lado también conocí mucho sobre él: sus gustos, sus pasiones, sus defectos, su lado lindo y feo, inclusive cosas personales, nunca me voy a olvidar que uno de sus deseos mas locos era hacerle la cola a una mina, había tanta confianza que antes de decírmelo me hizo prometer que no me iba a enojar. Yo pensaba en mis adentros “Nada de lo que me digas me haría enojar” pero digamos que me sorprendió bastante que me lo contara, de todos modos, Ramiro me gustaba y algo como eso no iba a hacerme dejar de quererlo, yo ya estaba hasta las manos, nunca había sentido amor antes, pero estaba segura que lo que sentía en ese momento lo era. Y bueno, después me dijo que otro de sus sueños era que una mujer como la gente se enamorara de él, siempre me decía que eran todas re trolas y que sentía que estaba listo como para formalizar, yo estaba más feliz que perro con dos colas, sentía que todo lo que me decía era para que yo avanzara.

Cada vez que iba a verlo al café me quedaba hasta tarde, tipo once de la noche, lo ayudaba a acomodar todo para el otro día y después me dejaba en mi casa, pero una noche fue distinta a las demás.

Una mujer enamorada es capaz de hacer lo que sea por la persona que ama, asique elegí una noche en especial para decirle todo lo que sentía y cumplirle uno de sus deseos.

Apagué las luces y me acerqué lo mas que puede, el me dijo que no veía nada y le agarre las manos para dirigirlo hacia mí.

Lo tomé de la cara y bajito le dije que lo quería, que no sabía bien que sentía pero que estaba segura de que era algo bueno. Sentí como sus ojos me penetraban aunque no lo pudiera ver y nos besamos.

Yo no recuerdo un dolor como el que pasé esa noche, jamás pensé que doliera tanto. Mis amigas, mi hermana, hasta mi mamá me dijeron que dolía, hasta recuerdo que lloré como una nena, tenía 18 años, ya era grandecita pero era la primera vez, fue duro.

Cuando salimos del café, le dije que me iba a pie, pero me dijo que no podía irme caminando, no después de lo que había pasado, era obvio.

Me subí al auto y no podía mirarlo a la cara, me dolía mucho, me arrepentía de haberlo conocido, de haberlo hecho.

Cuando llegue a casa, no lo saludé, solo lo miré con los ojos llenos de lágrimas, y le dije que era todo, que no lo quería ver más.

Lloré toda la semana, el dolor no se iba con nada, me la pasaba acostada, no me quería ni levantar de la cama, pero bueno, era la primera vez que me le declaraba a alguien y me rompían el corazón.

Yo pienso en que si tal vez le hubiera cumplido el sueño de hacer una cola, quizás en este momento seríamos novios, pero bueno, hay cosas que no se tocan y mi bello culito es una de ellas.

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