Artículos inservibles que tenías en tu casa y no que habías notado hasta que llovió todo el día y te tuviste que quedar adentro

En todo hogar Mendocino hay elementos, casorios y/o artículos que no tienen ninguna utilidad y sin embargo acobachamos, depositamos e incluso almacenamos con ahínco y esmero. Están ahí, en placares, alacenas, despensas y estanterías, invisibles al ojo humano, al ojo diario, pero que relucen todo su esplendor y poderío obsoleto aquellos días en los que obligadamente tenes que quedarte de casero, como por ejemplo cuando llueve en invierno. He aquí algunos ejemplos que probablemente se encuentren en tu casa, el bolsillo del caballero o la cartera de la dama:

  • Bici fija hecha pelota del año del jopo: típico mazacote de fierros, con la palanquita para poner los cambios y cables por todos lados. El asiento es enorme y reluciente, lo que demuestra que jamás fue usada por ningún poto deportista.
  • Colección de Tinterito: sos el más chicos de tu casa y ya rondas los treinta, por lo que no tenes la mínima idea sobre quien tuvo la genialidad de archivar domingo a domingo el Tinterito, con todos sus posters y jueguitos didácticos, al divino botón.
  • Abdomineicer pro plus pi 3,14: es obvio que fuiste uno más de los cientos que se creyó que por comprar por el “llame ya” el abdomineicer pro plus 3,14 en dos meses y sin dejar de comer un lomopiza todos los días con porrón ibas a tener una tabla de planchar por abdomen. No solamente jamás lo usaste, sino que ni siquiera lo sacaste del envoltorio fosforescente en el que venía.
  • Repuestos de tu ex vehículo: Es común encontrar entre los placares algún repuesto antiguo y obsoleto de tu auto anterior, aquel que seguramente tu mecánico de confianza te pidió que “guardes porque es importado y no se consigue más”. Aún habiendo vendido el auto pareciera que lo guardas por si te compras el mismo o si un amigo le falta el repuesto, cosas que nunca pasan.
  • Tu primer PC: aún teniendo una nueva, que ampliamente supera las características de la anterior, es difícil deshacerse de tu primer PC. Es por ello que nostálgicamente la abrís y mirando su Mouse cuadrado de tres botones y la ranura para los diquets 3 y medio y 5 un cuarto, recordas aquellos primeras horas con el Windows 3,11, el Doom 2, el Encarta 98 y las fotos de Pamela Anderson.
  • Cuadernos de la primaria: por más que ya estas peludito e incluso peladito, en tu casa se siguen archivando los cuadernitos de cuando ibas a la primaria. No está mal guardar uno, como para ver la letra que tenías que se yo, pero de ahí a guardarlos todos, no tiene sentido ¿acaso a algún infante le va a interesar esas interminables líneas de rulitos y montañitas?
  • Máquina de coser inservible: toda mamá tiene que tener almacenada aquella obsoleta, fuera de moda, básica, pesada y antigua máquina de coser, aquella con la que te remendó tus primeras rodilleras y coderas en esos jeans y camperitas del persa. No la usa nadie, ni ella. Tiene un pedal extraño abajo y un mueble incorporado que es más robusto que tu escritorio. ¿Coserá enserio te preguntas?
  • Adornos ridículos: como una extraña regla misteriosa, los adornos no se tiran. No sabemos porque razón se almacenan aquellas figuras ridículas de antaño de vidrio blanco con detalles de pintura barata. Envueltos en papel de diario y en una caja lejana están todos, incluso los rotos que tu mamá juro remendar alguna vez.
  • Botellas vacías: no es raro ver botellas vacías de cerveza, lo cual es más que obvio debido a su carácter de retornable. Pero ¿para que guardamos botellas de salsa u otras de vidrio? Señora mendocina, si no vive en el campo, ni usted se cree esa de hacer salsa casera.
  • Rolers de antaño: ¿Quién no tiene guardados los rolers verdes esos de toscas ruedas y prendedores como botas de ski? Jamás anduviste en rolers, o quizás que si, dos o tres días, pero es imposible no tenerlos guardados en la despensa.
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