Che, tu nombre clave es “AMQUACK” (primera parte)

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Los chicos de la CIA lo llamaban así.  Sus amigos íntimos, lo llamaban “chancho”… Ernestito, “Teté”… y hasta “Chang-Cho”… pero se hizo mundialmente famoso con el apodo de “Che”.

Un mito del siglo XX… ¿Un utópico? ¿Un soñador? ¿Un loco? ¿Un idealista? ¿O simplemente un guerrillero? Su figura despierta fanáticos y detractores. Su imagen estampada en una remera es la antítesis de su predicamento. Odios y Amores… un tipo muy singular.

Es necesario aclarar, sobre todo a los más jóvenes, quién era Ernesto “Che” Guevara.

Nacido en la ciudad Argentina de Rosario, el  14 de mayo o junio de 1928 y fallecido en  La Higuera, 9 de octubre de 1967 Bolivia. Fue un político, escritor, periodista y médico argentino y uno de los ideólogos y comandantes de la Revolución cubana (1953-1959). Guevara participó desde la Revolución y hasta 1965 en la organización del Estado cubano. Desempeñó varios altos cargos de su administración y de su Gobierno, sobre todo en el área económica, fue presidente del Banco Nacional y ministro de Industria. En el área diplomática, actuó como responsable de varias misiones internacionales.

El Revolucionario, se comienza a forjar en un viaje por Latino América, dónde comenzó a vivir en carne propia, las desigualdades sociales existentes. Con su amigo Alberto Granado, comenzaron el periplo por Argentina, Chile, Perú y Colombia (de este viaje súrge la película “Diarios de Motocicleta”) En su segundo viaje por el continente, el mismo tomó un cariz distinto. No era solo conocer si no también se convirtió en un viaje de fuerte compromiso social.

Atraído por el régimen socialista de Guatemala, el Che, se dirige a ese país a fin de conocer en profundidad la gran reforma agraria promovida por su presidente y la estatización de los ferrocarriles que, obviamente, se topó con los intereses de su “gran enemigo” los Estados Unidos.

Corría el año 1954, y fue testigo de la intervención golpista, promovida por EEUU, contra el legítimo gobierno de Guatemala, encabezado por su presidente Jacobo Arbenz. Esta vivencia influyó profundamente en él. La política norteamericana para América Latina, estaba expuesta.

Estos viajes fueron forjando al  “rebelde con causa” hasta que en México conoció a los hermanos Castro. Cuentan que, Fidel y el ya conocido como “Che” se impresionaron mutuamente. Por su inteligencia y su fuerte compromiso social uno y el otro por su gran capacidad de ver un mundo sin divisiones… y es acá dónde traigo a colación el brindis en el leprosario de Perú, durante su primer viaje…  -“La división de América en nacionalidades inciertas e ilusorias, es completamente ficticia (…) por eso ¡brindo por Perú y por América toda Unida!” Sus coincidencias ideológicas eran muchas.

Castro quería derrocar al dictador Cubano, Fulgencio Batista. Un presidente más interesado en llenarse los bolsillos y agradar a los Estados Unidos, que en su propio pueblo. Quienes hayan visto el film “El Padrino II”  van a recordar cuándo Michael Corleone y otros “Empresarios” se reúnen con Batista a fin de hacer negocios. Se decía en esos años que Cuba era el prostíbulo de Estados Unidos.

Un contingente de ochenta y dos insurrectos, apenas entrenados por un militar republicano español, exiliado en México, llegó a la Isla de Cuba en diciembre de 1956, iniciando así la lucha armada. Estos rebeldes pudieron por fin, establecer un “comando” en la Sierra Maestra, dónde algunos de ellos tenían familia. Convirtiendo así el lugar en un “foco guerrillero”. Se nutrieron de campesinos desposeídos y empobrecidos por el gobierno. Y e

s dónde el Che, es nombrado comandante. La personalidad y su fervor por la revolución, fueron fundamentales a la hora de contagiar a su tropa. Austero y reflexivo, se ganó el favor del pueblo.

Desde Sierra Maestra, lograron contagiar a los habitantes de los centros urbanos, hecho determinante a la hora del triunfo de la Revolución.

En enero de 1959, Fidel Castro entra triunfante en la Habana… pero los inmortalizados allí fueron los guerrilleros, barbudos y harapientos, apenas armados. Pero con una fe ciega en sus ideales. Un periodista norteamericano, es el que los lleva al estrellato. Entrevista a Fidel Castro y así nacen las estrellas mediáticas que comenzaron a difundirse internacionalmente.

El Che, dirigió el aparato represivo de la Revolución, en la fortaleza de La Habana, mejor conocida como “la cabaña”. En dónde “la justicia revolucionaria es de verdad justicia, y no rencor ni desbordamiento insano. Cuando aplicamos la pena de muerte lo hacemos correctamente”.

El Che Guevara se había convertido en el número dos de la Revolución y desde este lugar, dirigió los destinos del Banco Nacional. Fue Ministro de Industria y representó a su Gobierno en los foros internacionales. Con su uniforme verde, su cigarro y su desaliñada barba, comenzó a ser una figura reconocida. Sus proclamas anti imperalistas y su abierto enfrentamiento con los Estados Unidos, hacían de él una figura de temer (ya se había convertido en AMQUACK).

En 1965, dejó su despacho y  le escribió una famosa carta a Fidel Castro renunciando a todos sus cargos y a la nacionalidad cubana y anunciando su partida hacia «nuevos campos de batalla». Es en esa carta donde aparece, en la firma, la frase «hasta la victoria siempre», ampliamente difundida desde entonces. La carta fue leída por Castro durante el Primer Congreso del Partido Comunista Cubano y retransmitida a través de la televisión en octubre de ese mismo año, causando una enorme sensación, tanto dentro como fuera de Cuba. Para entonces el Che Guevara había desaparecido de la vida pública y su paradero era desconocido. El Congo fue testigo de cómo el Che y un contingente de Cubanos, se unía a la guerrilla de Kabila. La experiencia no fue buena y las cosas no resultaron como estaban planeadas. La falta de conocimiento del idioma  y las costumbres, las múltiples fracciones internas y externas de los grupos revolucionarios, la desorganización y falta de disciplina de las tropas, y finalmente el cese del apoyo de Tanzania, llevaron a una derrota tras otra. De ese modo, el Che, al mando de 120 cubanos, entre ellos algunos de su círculo íntimo, como Tuma y Pombo, se vio obligado a ordenar una retirada de emergencia cuando el Ejército de Liberación del Congo decidió abandonar la lucha y las tropas de mercenarios blancos que apoyaban al gobierno habían ocupado la mayor parte del territorio «liberado» y se disponían a tomar la base y hacerlos prisioneros. Durante la campaña, que duró nueve meses, murieron seis guerrilleros cubanos y, finalmente tras el abandono de la lucha por parte de los congoleños, Guevara debió retirarse en una situación que calificó de vergonzosa.

CONTINUARÁ…

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