Cosas que una mujer sabe desde siempre

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Hay cosas que una las sabe desde siempre, o que las aprendió temprano. Por ejemplo, que no sos una de esas diosas que rajan la tierra, pero que sos más o menos linda, sexy, tenés una cara interesante y sos ocurrente y simpática. Sabés que generas en los tipos algo raro, que los confunde un poco, pero que les gusta. Y, justamente, porque no sos una diosa-que-raja-la-tierra, es que tenés tus buenos momentos, esos en los que te la creés y te sale, y también supiste que vendría bien cierto despliegue de inteligencia, sobre todo porque alguien te dijo una vez que las minas inteligentes son tan atractivas. Entonces asumís que la inteligencia en la mujer es como un valor agregado que no viene con el combo, y por eso elegís a tus amigas con combo agrandado con papas y coca grande, y las adorás con locura por eso mismo, y del otro lado, por allá… las bobas. A esas les tenés poca paciencia, y un tanto de bronca porque no se puede ser taaan pelotuda, un cacho de lástima con culpa y bastante envidia porque siempre les vá mejor que a vos.

A veces jugás a ser un poco la boba (que te sale, pero un rato) porque muchos de los tipos que te gustaron tienen una al lado, y concluís, entonces que así se debe ser. Después te acordás de eso que repetías a los veinte y algo, de que «más vale solo que mal acompañado», que te parecía que tenía bastante sentido, y ahora creés que ya no tanto.

Y vienen estas minas, entre las que se encuentran muchas de las catalogadas “bobas”, y dicen cosas como que la inteligencia en una mujer asusta a los hombres. Y vos agregás que a los básicos, esos que no te interesan, y levantás hombrito en un perfecto oficio mudo que significa «amiquemimporta», pero la semilla de la duda ya está sembrada para siempre.

Y dijiste un millón de veces que lo mejor que podían decirte era que se habían enamorado de tu cabeza, pero en realidad te derretías cuando te decían que les gustaba tanto cogerte, o que no había nada más lindo que la forma de tus hombros, y besarte ahí donde se van haciendo cuello.

Te lo repitieron desde chica, y un día te lo creíste. Eso de que eras una mina inteligente, aunque ahora ya no lo creas tanto. Pero hay cosas que una las sabe desde siempre, o las aprendió temprano. Y lleva toda una vida olvidarlas.

 

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