Crónicas de un intento de homicidio doloso anunciado

Fui feliz hasta los 2 años y 10 meses de vida. Todo era perfecto. Vivía en el campo, tenía una casa que era un sueño (parques, pileta, juegos, muchas flores, “azúcar y muchos colores, como nacieron las Chicas Superpoderosas”, un perro al que amaba, mis padres que me llevaban el antojo en ABSOLUTAMENTE TODO), hasta que un día viene mi vieja a interrumpirme cuando me estaba sacando un moco y tuvimos la siguiente conversación:

Mamá: -Mi cielo te tenemos una hermosa noticia, ¡vas a tener un hermanito!

Yo: …

Mamá: -Un hermanito para que puedas cuidarlo, para que compartan los juguetes…

Yo: ¿Cuidarlo? ¿Tengo cara de sereno?, ¡Cuidalo voooosss que va a ser tu hijo locaaa! Y a mis juguetes no los comparto ni con mi perro, sabelo.

Noches y días en vela, rezando para que esa conversación tan fluida solo hubiera sido producto de mi imaginación.

El tiempo voló, la panza de mi vieja iba creciendo cada vez más; parecía un planeta, y yo su satélite mirándola todo el tiempo. Ahí dentro estaba ÉL, Marcio, la persona que le iba a sacar protagonismo a mi vida de Princesa Fiona (cuando era bonita, no cuando se convierte en ogro). Hasta acá venía todo “relativamente” bien….hasta que un día….NACIÓ, THE BEAST.

Ese día me pusieron un vestidito rosa, unos zapatitos acordes, dos trencitas en el pelo, que no concordaban con mi cara de ChucK Norris. No sé porque taaanto festeeejo. O sea, una vida más, una vida menos.

Mi abuela me llevó al hospital para conocerlo, llegué a la puerta de la habitación me puse de puntas de piecitos y lo vi. Era el gordo más hermoso que jamás había visto en mi vida, por eso a partir de ese momento quise desaparecerlo a cuesta de todo. No me animaba ni a arrimarme a su cuna, mi abuela me agarró de la mano y me pidió que tocara su carita. Erecté lo más que pude mi dedo índice, lo fui acercando lentamente a su rostro hasta que se lo clavé a 120 km por hora en una mejilla.

-¿Querían que lo tocara manga de vendidooss, panqueequeess? ¡Ahí está! Para colmo maricón, llora con la primer joda que le hacen, llamen a la enfermera a ver si deja de llorar por favor, de paso que me traiga un suerito con Alplax a ver si le pongo onda a la situación.

Me llevaron de vuelta a casa, con castigo y todo: “No podía  tocar a mi hermano por una semana una vez que estuviera en casa”

Jajajajaja. Ilusos, eso no fue un castigo, fue el mismísimo paraíso, con Adán, Eva y el fruto prohibido antes de que lo mordieran los boludos.

Esa misma noche a las 23:30 hs. le dan el alta a mi vieja y llegó el estorbo por primera vez a casa. ¿Saben lo que pasó cuando lo vi en nuestro terreno? Me dio mi primer ataque de asma, mi viejo tuvo que salir cagando conmigo al hospital. -¿Me ibas a quitar protagonismo? Lo dudo fiera. Mi papá estaba mirándome A MÍ como me estaba poniendo morada por la falta de aire, mientras vos estabas chupando una teta caída. Curty 1- Marcio 0

Esto recién empezaba, me dieron el alta y ahí fue cuando empecé a idear mi primer homicidio agravado por el vínculo; comencé con algo simple: Asfixia con mi almohadón de Jhon Lennon, que placer aplastarle su cara para que dejara de respirar, ¿el problema?, el problema fue el siguiente: se despertó mi papá y casi lo tengo que llevar yo esta vez al hospital. No contenta con esto, al día siguiente no me iba a dar por vencida, abrí las 4 hornallas de la cocina, salí afuera y lo encerré mientras lo miraba por la hendidura de la puerta. Pero tenía una cabecita tan inmadura a esa edad que me olvidé de cerrar todas las ventanas de casa, el gas llegaba a Santa Rosa creo. El flaco no se moriiiiiaaa, ¿entiendeennn?

Se lo quise vender a un  amigo de mi viejo, no lo quiso; se lo quise regalar, no lo quiso; le pedí a Los Reyes Magos el libro “Como asesinar a un niño recién nacido así vuelvo a ser la reina de casa”, me lo trajeron, pero no sabía leer; en el culo me lo metí al libro. DOLOR.

Lo tiré un día a la pileta sin salvavidas, ni bracitos con forma de patitos, flotó el hijo de puta, era un T-1000, el actor Robert Patrick en Terminator 2, otra explicación no encontraba.

Desistí con mi idea de su muerte porque ya notaba que mi familia me miraba un poco mal.

Un día nos cambiamos de casa a un barrio inundado de paz (en donde vivimos actualmente), extrañaba tanto mi otra casa que me dio depresión exógena, me sentía sola, mi hermano un poquito más crecido (ya sabía caminar) al ver mi debilidad aprovechó e hizo que cambiaran los roles: por tener pie plano mi viejo tuvo que comprarle zapatos con PUNTA DE HIERRO. Creo que casi me cambian el nombre por “La chica de los hematomas en the body”. Me re cagaba a patadas, no importaba el lugar, el momento, quien estuviera presente, nada. Ya no me quedaban fuerzas para luchar por ser hija única.

Un día mi vieja se va a comprar 2 pepinos fálicos al verdulero y me dijo: -Cuidalo por favor que ya vengo. (Se fue).

Mis ojos empezaron a brillar, lo miré, abrí la puerta de casa y le dije: – Andate y se feliz, ya no te necesitamos, están regalando caramelos Media Hora en la otra cuadra.

Salió con su chupete, un pullover amarillo y un casco de su bici con rueditas. Agarré a mi bebota Mercedes (era un poco pelada porque le cortaba el pelo así le crecía más sano después (?), Mónica Gutierrez parecían todas mis muñecas) y me acosté en mi silloncito rosa feliz y exhausta, 2 años intentando desaparecer al niño deforme no fue poco.

De repente siento un grito en la calle:- ¿De quién es este niñooooo?

Era el mal cogido del cartero que lo había visto solo por la calle. Si hubiera tenido en ese momento una bazuca le volaba la cabeza a los dos juntos, pero mi motricidad fina a esa edad era medio torpe como para tener buena puntería.

¡Qué leche la mía! ¿AH? Mi mamá volvía de la verdulería y vio desde lejos un punto amarillo con  un chupete y dos orejas gigantes. No tengo ganas de contares el escándalo que se armó porque me voy a hiperventilar y me va a dar un ataque de pánico.

Hice una introspección y al tener tantos actos fallidos en cuanto a este intento de homicidio caí en la cuenta de que mi hermano no era el culpable de todo…..eran mis viejos, por no haberse cuidado cuando mi papá le metió el semillón a mi vieja en su cueva. Con el bodoque ideamos un plan para vengarnos de ellos: Estábamos en la casa de mi madrina (su morada es un departamento; tercer piso), hice que mi hermano se metiera en un placard y llamé a mi mamá: – Mamáaaaaaaaa, Marcio se tiró por la ventanaaa. Terminé internada con fractura de clavícula y con 2 clavos en las piernas de la paliza que me dieron. Él ileso como siempre.

A medida que fuimos creciendo nuestras diferencias disminuyeron, ya no me cagaba a patadas, ni me escupía al frente de todos, ni me bajaba la falda en el recreo en plena primaria, ni me mojaba los cartuchos del Family Game del Tetris. Porque gracias a todos mis intentos de homicidio desarrolló conductas un poco autistas, ahora él con 23 años:

  • Si suena el teléfono fijo de casa, no lo atiende: – Esa llamada no es para mí, y si algún pelotudo me quiere llamar que lo haga a mi celular. (-Ojalá nunca se esté muriendo la mami, ¿¿sabes?? – Que me llame al celular)
  • Si le preguntas algo y no tiene ganas de hablarte, no te contesta y parece que con la mirada te dice: .- Intento de asesina hija de mil putas ¿qué te hace pensar que te voy a responder esa pregunta tan chota?
  • El otro día le dije, como cuando era chica: -«A que no te animás a traerme un vaso de Coca en menos de 10 segundos». Fue en menos de 10 segundos, pero no me lo trajo al vaso,  me lo tiró desde dos metros de distancia y se me  incrustó en el fémur.
  • Mi vieja lo pelea. Cito: -“¡Te hacés el agnóstico porque pensás que es copado. Ojalá Dios te tenga en la misericordia y  te salve!”. Él permanece inmutable, como los genocidas estadounidenses que te aparecen de la nada en una escuela y matan a decenas de personas.
  • Se va de vacaciones a Pinamar solo, vuelve y se va a Europa. ¿Yo? …yo ayer estrené un par de soquetes con mis ojotas hawaianas que se mueeeereen, una tortuga ninja parezco. Donatello.
  • Todos estos acontecimientos me hicieron pensar en el  mandamiento de «Honrarás a tu Padre y Madre,» me animaría a agregar el mandamiento que nos enseñará cómo tratar a nuestros hermanos y hermanas:
  • «No matarás.»
  • Actualmente Marcio cuando está de buen humor es capaz de hacerme reír tanto que podría fracturarme la mandíbula, hacerme caer los dientes incisivos y tragarme la lengua (pará vos Linda Blair, que te haces la fea en el Exorcista, te parto el culo con mi cara)
  • Después de toda una vida en terapia mi psicóloga me dijo que me empezara a ponerme objetivos puntuales con respecto a él así nos podemos llevar cada vez mejor, ya pensé en el objetivo de febrero: comer guacamole. Comí hoy así que ya no tengo más nada que hacer. Será que ya nos acostumbramos a llevarnos como nos llevamos, por eso no sigo muy al pie de la letra los objetivos terapéuticos que se me imponen.

Ahora somos  mayores, diferentes uno del otro. Tan distintos. Tan parecidos.

Hoy lo miro y me hace infinita. Él es el único medio que necesito para tocar las nubes y si no hubiera nacido lo oiría cada noche susurrándome al oído como un ángel. Te quiero con toda mi vida hermano.

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