De como buscando una aventura encontré el amor

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Todo comenzó como siempre en una mesa de café. El Marcos me dijo: «Dejate de joder, ya es hora de volver a las calles, ya pasó mucho tiempo ¿Vas a esperar que te de artrosis y no lo puedas hacer mas?»

La verdad es que le venía dando vueltas en la cabeza. Un año antes de casarme había tenido por última ves una de ellas gimiendo abajo. Cuando me decidí lo llamé al Marcos y al Cacho que la saben lunga para pedir consejo, sobre a cual entrarle, porque estaba indeciso sobre la elección, no sobre el hecho. «El Hugo volvía»

Luego de la felicitaciones de rigor, puesto que el amigo que había defeccionado, volvía a las aventuras, el tema se centró en cual era la indicada.

Empecé comentando que siempre me habían gustado las alemanas, sobre todo las veteranas, expliqué que esas bochas habían sido motivo de fantasías febriles en mi juventud y que casi estaba decidido. Esto enojó al Cacho, a la vez que alegraba al Marcos, que hace rato dejó las pendex para dedicarse casi con exclusividad a las veteranas, si son alemanas mejor.

-Pelotudo, dijo el Cacho, dejate de joder, si vas a volver volvé como antes, feroz, hay unas jovencitas que te quitan el aliento de verdad, ya no son como las de antes, ahora entregan todo de entrada, son indómitas, furia pura.

-La verdad es que no se si quiero tanta furia, pensé en voz alta, estoy veterano, tengo panza, cada vez menos pelo, en cualquier  momento empiezo con el viagra, me parece que busco una compañera complaciente y fiable, mas que una aventura adrenalínica. Mas cerca del tinto con una zamba que speed vodka y Rock & Roll

-Este gil, se hace el pendejo y después no se las aguanta comentaba el Marcos. Mientras nos imaginaba saliendo los dos con dos veteranas y compartiendo nuevamente códigos que yo había abandonado quince años atrás.

-Vos sos otro viejo choto, insistía el Cacho, no se que le ven a las viejas, serán confiables, pero no podes comparar la cinturita de una jovencita, esa trompa que tienen ahora, hablaba y se le caía la baba, vas con ellas y los vagos se dan vuelta muertos de envidia, le relojean la cola, las piropean y vos te sentís el guacho pistola de los veinte años.

-Loco, pero las alemanas tienen mística, dije mientras el Marcos hacía silencio, sabiendo que había ganado la batalla antes de empezar.

-Mística las pelotas gritó el Cacho, para eso anda a una iglesia, acá se trata de sentir que te revienta el bobo, de volver a tener esa sensación de inmortalidad que te da la furia que nunca te va a entregar una vieja chota de esas. No entiendo como puede haber tipos que sigan montándose a esas viejas de mierda y no tengan vergüenza de que los amigos los vean.

-¿Che, que dice la bruja de tu retorno?, preguntó el Marcos cambiando de tema.

-La verdad es que no se, si le gusta bien y si no también, o se la aguanta y no me jode, o se prende en un trío que puede ser memorable.

-¿Crees que se prenderá en esa, a esta edad? Preguntó el Marcos asombrado.

-Si no se prende, se quedará boludeando todo el fin de semana a que yo vuelva de joda y a la mierda, sentencié.

Ahí salió el Marcos de nuevo con sus argumentos.

-Loco si se va a anotar tu jermu, no la podes poner a la par de una jovencita briosa, tenes que acompañarla y de a poquito ir acostumbrándola a la joda de nuevo, sino la vas a asustar.

-¿Desde cuando las esposas opinan en esto? gritó el Cacho casi desencajado. ¿Que mierda les pasó, ahora consultan a su Sra. si pueden salir de joda?.

Era imposible explicarle nada, el Cacho había vivido de divorcio en divorcio por su afición a las jovencitas.

Pagamos los cafés y yo ya estaba absolutamente del bando de Marcos, me iba a buscar una veterana, alemana y me iba a sacar la gustada siempre postergada de montarme una de esas con las dos bochas que generaron tantas fantasías en mi y en tantos otros de mi generación.

A los dos días apareció el Daniel, que desde hace un tiempo se ha encajetado con las austriacas esas, feroces y amantes de la naturaleza y me dijo: «Gordo, el Pajarito está por dejar a la alemana».

Debo confesar que se me paró el pingo, no pude evitarlo y le llamé. Nos juntamos y me la presentó, en la cancha de Maristas, un sábado de rugby de veteranos; no me animé ni a tocarla, el Pajarito es un buen amigo, ahí nomás me la ofreció casi a modo de préstamo, inclusive me dijo: «Que se quede unos días con vos, a ver como se sienten y si te gusta charlamos después». Ni falta hizo, solo al verle las bochas me había decidido, fue amor a primera vista.

Finalmente viajé hace quince días a Tunuyán a formalizar, desde ese día mi vida cambió, soy el tipo con la sonrisa mas sincera de Mendoza.

Era el jueves 5 de Noviembre a la tarde, me acompañó el Fabi. El Pajarito me dijo que se llamaba Anacleta, que por favor le mantuviera el nombre, que no le pusiera ningún apodo, me comprometí a eso. Le revisamos las gomas, el Pajarito la mimó como despidiéndose y me confesó, siempre que dejó a una de estas, fueron a parar a las manos de un amigo, le ofrecí que cuando pase por Mendoza vaya a visitarla, que no existen celos entre machos y que si algún día le quiere echar una montadita lo haga sin vergüenzas.

Inmediatamente me quedé solo con Anacleta me fui a la Ruta 40, me escondí de los ojos del Fabi que venía en mi auto, la monté con el respeto conque se monta a una Señora y comenzó un romance tranqui, mimoso, maduro, parecíamos nacido el uno para el otro.

Juntos parecemos decididos a devorarnos el mundo, somos la pareja perfecta, un señor de cuarenta pirulos con panza y una BMW R80 ST modelo 1983.



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