De puño y letra

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Mi cielo obscuro nuevamente parecía brillar, mis ojos llenos de ilusión imaginaban lo mejor.

Mezcla rara de princesa, reina y que se yo…

Yo cada día presente como un loco, mirándote a lo lejos pero sintiéndote tan cerca.

Dudo que sepas de mi existencia, dudo que sepas lo que yo siento por ti,

Sólo sé que esta vez no dejaré que el tren pase,

No dejare que el mundo a mi alrededor gire sin hacer nada al respecto,

Quiero ser parte de esto… quiero ser parte de ti, de tu vida, de tu mirada, aunque sea sólo por un instante.

De pronto, la posibilidad se presenta, tenerte cerca, poder mirarte, poder decirte tantas cosas con solo una mirada.

Mi corazón no para de latir, mas parece un eterno y solitario latido de la velocidad con la que lo hace.

Mis manos tiemblan, camino de aquí para allá, pensando sin pensar, planeando estrategias ilógicas para llegar hasta ti.

Me preparo, más que nada psicológicamente, guardo bajo llave todos mis miedos,

Me pongo en mis hombros el traje confeccionado en valentía y coraje.

El día llega, el rumor corre por mi cuerpo y todos mis sentidos,

Quizás sería la única oportunidad…

Entre tanta gente parezco divisar tu figura única, tallada por los más perfeccionistas dioses.

Me abro paso en forma desesperada, como si el llegar a ti me diese el aire que necesito para respirar.

Parece que la gente se empecinara en no dejarme pasar, mas sigo avanzando entre miradas y gestos de desaprobación,

Qué más da, el premio lo vale, el mundo es solo un accesorio necesario en este instante de mi vida, porque el solo mi vida y la tuya.

Ya casi, falta poco, solo cinco o seis personas que nos dividen,

Entro en pánico mezclado con asombro, tan bella figura, tanta presencia, el día soñado, el momento único…

Tu mirada de reojo se posa en mí, como tal vez imaginando que me dirigía hasta ti.

Al fin, llego ante ti, solo con una mirada, tú me recibes con otra mirada tan o más dulce que la mía.

Preguntas cual es mi nombre, y yo creo que logré responderte…

Bajas tu mirada, luego de no sé cuánto tiempo, tal vez un segundo o tal vez una vida, sabes exactamente cuál es mi propósito.

Sabes en forma certera el porqué de mi presencia, mas ello me facilita las cosas, y me das más tiempo para seguir apreciando tu presencia.

Luego, lo esperado,  extiendes tu mano, yo extiendo la mía…

Me dejas dentro de mi palma un trozo de papel, un tesoro para guardar por le eternidad cerca de mi corazón.

En el mismo reza, de tu puño y letra “Para Antonymou con cariño… Flor de la V”.

 

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