¿Existe la amistad entre el hombre y la mujer?

En mi opinión, no existe tal cosa como la amistad entre el hombre y la mujer. ¡Bah! Al menos no existe de forma genuina… Y antes que me digan: “¡¿Cómo que no?! Si yo con Pepito Honguito somos amigos desde hace años y nunca pasó nada”, déjenme decirles que es mi opinión, por lo tanto no es necesariamente una verdad absoluta ni mucho menos. Para justificar lo que digo, partamos de un par de ejemplos. Tomemos el caso de una amistad entre dos hombres. Para un tipo, un amigo es algo sagrado… No hay nada que uno no haría por esos amigos de fierro, en los que confiamos ciegamente. Pero uno de los pilares de este escenario es un concepto clave: a tu amigo no te lo querés culear.

Dejemos de lado la amistad en las que por lo menos uno de los involucrados es gay, porque obviamente los esquemas cambian.Pero si hacemos referencia a una “amistad” entre un hombre y una mujer, encontramos una contradicción que no permite concebir este tipo de relación: siempre hay por lo menos uno de los dos que le tiene ganas al otro y ante la menor chance, no dudarían en cogérselo. En otras palabras: “Si pinta, pinta”. Cuando en una relación encontramos este tipo de sentimientos, es imposible garantizar la genuinidad del vínculo. En la mayoría de los casos, el tipo es el que se quiere garchar a la mina y ella es la que no le da cabida. ¡Ojo! También hay situaciones en la que la mina puede ser la que oculte las ganas de acostarse con el tipo y él no se dé cuenta o simplemente no piensa en tocarla ni con un palo.

Si me permiten describir algunos escenarios posibles, el concepto puede aclararse aún más. Voy a hablar desde mi experiencia personal y de lo que me han contado amigos de amigos. ¿Vieron cuando alguien dice: “¡Te lo juro! Le pasó al amigo de un amigo”? En realidad le pasó a esa misma persona pero ante la posibilidad de pasar vergüenza y de que lo carguen hasta pasado mañana, no se hace ni cargo de lo que va a contar. Igual, nosotros sabemos que les pasó a ustedes cuando dicen eso, así que dejen de hacerse los giles.

En fin, volvamos a lo que les decía. Me acuerdo cuando fui de vacaciones a Villa Gesell con un grupo de amigos. Habíamos alquilado un departamento chiquito, pero que estaba a dos cuadras de la playa y cerca de donde estaba la joda. Tuvimos que acomodarnos como podíamos, dado que eramos cuatro en un depto para dos. La cuestión es que cuando salíamos de joda, volvíamos rotos y cuando aterrizábamos en el departamento no importaba en lo más mínimo si había que compartir la cama o algún colchón.

Bajo ningún concepto se nos cruzaba intentar algo con alguno de los chicos, por más en pedo que estuviéramos. ¿Cómo vamos a siquiera pensarlo? ¡Una locura! Ahora imaginen la misma situación pero donde el grupo está compuesto de chicos y chicas. Ya sea en la previao hasta en el mismo boliche,el flaco le atinaría a la mina si tuviera la menor chance. ¡Es así! ¡Somos hombres! Lo siento, chicas… Y aún en el caso extremo en que al tipo no le pinte mucho la mina, si a la vuelta del boliche tiene que compartir algún colchón con una de sus amigas, te apuesto lo que quieras que por lo menos se le cruza por la cabeza la idea de atinarle. Es más, estoy convencido que si la mina le da una mínima chance, el flaco no la duda…

Por otro lado, sucede algo parecido con las mujeres. Muchas dicen tener amigos de verdad, pero si los catalogan como amigos, por algún motivo será… ¿Quizás sea el caso en que están secretamente enamorados de ellos y saben que no son correspondidas? En ese caso se exponen a que el otro flaco les cuente sobre sus amores, sus conquistas y sus mujerzuelas; mientras no les queda otra que poner la mejor cara de póker habida y por haber. ¿O será que saben que su “amigo” en realidad está enganchado con ellas pero no les pasa lo mismo? Digo esto porque pareciera que a muchas mujeres les gusta esto de tener a por lo menos algún pibe dando vueltas alrededor de ellas, aun cuando sepan que no le van a dar ni la hora en caso de que les declararan su amor.

En definitiva, cada relación entre dos personas es un mundo pero hay ciertos patrones que pueden detectarse a nivel general. Ya sea viéndolo desde el punto de vista de las mujeres o desde los hombres, encontramos que en la mayoría de los casos hay un interés más allá de una amistad genuina. Sin dudas que se puede tener una relación de confianza, compromiso, honestidad y afectuosidad entre dos personas de distinto sexo, pero no considero que sea el mismo concepto de “amistad” que puede haber entre dos hombres o dos mujeres que no tienen dobles intenciones. Sin más, los invito a que revean las relaciones de amistad que tienen con personas del sexo opuesto y me cuenten su opinión.

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