Fragmentos de algo, de amor

¿Vamos a ir o no? Decidimos quedarnos en un momento de absoluta dejadez ¿Decidimos irnos? Sí. Nos fuimos, pero en el fondo nos quedamos, ¿No?

Tac, tac, tac, tac, ta, ta, ta, tac, ta, tac.

Lluvia, condimento perfecto para los que vivimos del amor, uno llega a sentir como se empaña el corazón gracias a la inevitable nostalgia del alma. Cuando ellas caen también caen otras cosas más profundas y humedecen nuestros recuerdos… Sentimos esa desgarradora pero hermosa sensación, ese aroma que nos traslada a una atmosfera ideal para la reflexión…

Será que debemos dejarnos llevar, fluir y comenzar a creer que somos lo que sabemos que somos… ¿Seré un extraño amando algo que se deja extrañar por muchos pero que solo consigue el consuelo de algunos?

No sé hasta dónde debo ir, hasta qué punto puedo exigir la situación. Necesito conocer el límite. Un límite. Doy lo que creo que me alcanza para colmar el vaso, pero podría dar más. ¿Sería necesario? Amarte más de la cuenta, llegar al límite.

Voy a hacerle caso a los griegos, justa medida nada en exeso ni en carencia. Soy de esos que sienten las cosas con pasión, que se aferran a sus sentimientos y dejan que se les escapen por los ojos, la piel, los poros.

Siento que va a haber un click en algún momento… dejaré de sentir y empezaré a recordar… pero hasta que llegue ese momento voy a dar todo de mi porque lo necesito y así lo siento. Como si supiera vivir, ¡Ja! ¡No nene así no! ¿Quién te creés que sos?

Siempre alguien o algo (nuestra conciencia) nos impide fluir. Cuando hablo de fluir no hablo de dejarse llevar por la corriente sino de ir eludiendo las cosas y viajando, circunnavegando el tiempo sin detenernos… fluyendo.

……

Alto, en este lugar se está alto, la altura es insoportable pero el confort del lugar en el que plantamos campamento es dudoso.

Salimos, caminamos, conocimos. Todo se daba en perfecto orden y armonía, las cosas parecían insignificantes y a la vez importantísimas. El vino, morado, purpura, espeso, garganta en caída libre y cama, sueño. Los  días eran largos, el calor abrazaba y vos… tan distante, pero sabía que ibas a llegar en cualquier momento y se iba a dar ese encuentro tan esperado, tan deseado, porque ambos sabíamos cómo debía ser, ambos sabíamos lo que sentíamos en el fondo deep inside.

Yo te espero mi amor, sé que vas a llegar o tal vez no, pero sí, porque te voy a buscar y voy a auto exigirme exhaustivamente. Había sido complicado, era complicado. Todo tan implícito, tan por debajo, tannnnto ¿Tanto te iba a querer? ¿En tan poco espacio – tiempo?

Una crisálida de sentimientos nos envolvió, ahora tal vez estemos listos para desenvolvernos, salir y comernos un sanguchito de miga, sin mayonesa, sentados en la plaza San Martín mientras vos armas una trencita con tus manos en mi pelo enredado.

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Es inevitable sentir el vaivén, el tembloroso sentimiento, el caminar sin rumbo en este difícil camino que muchos llaman vida, pero que yo llamo amor.

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