La comodidad de ser un cagón

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Hace un par de noches atrás con un amigo cenábamos una pizza en la que su cantidad de aceitunas era equivalentes a la cantidad de veces que he leído “El lazarillo de Tormes” de corrido. Osea muy pocas.

Queja va, queja viene finalmente nos regalan una pizza más idéntica a la que habíamos comido pero con más aceitunas. La cuestión es que nos pusimos a pensar que hubiera pasado si no nos quejábamos. Que pasaba si nos quedábamos tal cuál estábamos, sentados muy cómodamente sin hacer conocer nuestra inconformidad. Claramente nada.

¿Qué nos llevó a presentar nuestra mal perspectiva de aquella solución si los dos estábamos muy cómodamente hablando, cenando y tranquilos? Justamente eso, salir de ese espacio cómo del que nos encontrábamos para ir un paso más adelante y arriesgarnos a algo, por más que sea una pelotudez.

Ahí nos dimos cuenta que de algún modo, tanto en este caso como en muchísimos que vivimos cotidianamente, reiteradas veces sentimos un tipo de miedo en el momento que salimos de ese entorno o situación cómoda en el que estamos.

¿Se imaginan estar viviendo placenteramente todo el tiempo? A priori les parecería algo glorioso, una vida sin ningún tipo de necesidades, haciendo lo que sabemos sin necesidad de arriesgarnos a nada nuevo. Pero ojo, esto es una de las peores cosas que podemos hacer. ¿Por qué?

Les voy a dar este ejemplo: piensen que tienen que viajar periódicamente a otra provincia. Y ustedes lo hacen en una línea de colectivos en clase ejecutiva. Ha… que placer. Acostaditos, leyendo, escuchando música. Eso sí, el viaje tarda 12hs. Ahora bien, tienen la posibilidad de hacerlo en un vehículo en el que ustedes tienen que manejar. El riesgo es otro ya que no van a descansar de igual forma, pero eso sí, el tiempo se reduce a 6hs. Sigamos pensando que de repente surge una nueva opción: viajar en avión. Pero jamás han viajado en uno, por lo cual existe un tipo de pavor. Pero acá el beneficio es óptimo ya que el tiempo se reduce solo a 3hs. ¿Se entiende?

¿Qué pasaría se ustedes hubieran elegido no cambiar de su primera opción, la que conocían, en la que estaban por demás cómodos en ese ambiente habitual? Perdían 9hs viajando. Ojo, hay gente que lo prefiere, pero les reitero, no es lo mejor movilizarnos en un habiente en el que siempre estamos cómodos ya que esto nos lleva a ser unos cagones encubiertos usando quejas y excusas para no hacer algo fuera de esa zona de comodidad.

La peor de las situaciones es acostumbrarnos a aceptar lo que nos toca sin proyecciones a que eso puede mejorar. ¿Y por qué surge ese miedo? Seguramente porque estamos programados en imaginar primero que en vez de favorecernos algo, en realidad nos puede perjudicar. ¿Y si en la situación de las pizzas en vez de darnos una nos echaban del lugar? Podría haber pasado, pero también podría haber pasado algo que nos beneficiara cosa que si fue así y todo porque elegimos salir de esa zona de comodidad.

Estuve buscando info en internet sobre esto y existe como la llamada “Zona de Confort”. Les dejo un video.

Y recuerden no seamos tan cagones, arriesguémonos por más cosas de las que ya nos arriesgamos, piensen que pueden salir ganando más de lo que ustedes imaginan.

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