Peripecias de una madre en el Notti

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Estaba como tal Isaura ordenando la juguetería por pieza que tiene Chucky  aprovechando que él dormía. Cuando de repente veo que empieza a las patadas y acompañado de gruñidos y gritos , como excelente madre que soy, lo miro y dije: “Este  está  soñando de nuevo que es Kung Fu Panda”.  Afortunadamente para él y desafortunadamente para mí tiene un par de tíos que le enseñan técnicas salvajes de defensa personal que generalmente practica conmigo.

Pasaron 5 minutos y seguía con lo mismo por lo que decido acercarme y cuando lo veo estaba despierto y retorciéndose a los gritos y patadas. Aproximarme fue el peor error que pude haber cometido: me cago a trompadas.

Lo único que me faltaba que a este endemoniado le diera vuelta la cabeza y caminara en forma de cangrejo. Pero cuando lo toco volaba de fiebre así que como toda madre que ama más o menos a su hijo lo vestí y en 5 minutos íbamos camino el hospital más cercano.

Cuando llego era un hormiguero humano, pero ya estaba ahí así que no me quedaba más que aplicar mi sexto sentido: la paciencia. No hice más que sentarme para que empezara la sinfonía de vómitos y llantos de todos alrededor.

Chucky pasaba diferentes estadíos, lloraba y se quejaba, pero cuando se le pasaban los retorcijones iba a pegarle a algún bebe cerca hasta que llorara y el se reía. Y cuando volvían los retorcijones le agarraba la mariconeada y volvía llorando a mis brazos.

Ya habían pasado dos horas y estaba agotadísima con la espalda a la miseria gracias a mi hermoso Chuky que se le había dado por no querer bajar de mis brazos y tampoco que yo me sentara, cosas de pendejo mal criado de mierda. Para despejar mi mente y evitar posibles traumas cervicales empecé a caminar y entre los paseos por la sala de espera decía

Dada la gravedad de pacientes que estamos atendiendo es muy probable que sufran demoras en la atención de sus hijos. Les agradecemos que nos entiendan y colaboren con nosotros. Todos serán atendidos. La Dirección.

Bue ya nos atenderán pensé en vos alta. Una mujer me escucha y exclama mirándome: “Paciencia mami que hay gente de las dos de la tarde todavía sin atender” y me señala el otro cartelito mas pequeño abajo que decía:

Hay demoras de 5 horas.

¿La puta madre q hago? ¿Y si me iba y justo me llamaban? En fin, ya estaba ahí, era cuestión de paciencia. A todo esto Chuky ya estaba mejor sin fiebre lo cual me alegró muchísimo por mí, así que lo bajo para descansar y que el se divierta un poco pegándole a algún nene. Pero bueno, existe el karma también, lo que mi pensamiento podrido de madre cansada de la vida hizo que no hiciera más que bajarlo y vomitara absolutamente todo el tapado que llevaba puesto. La desesperación y el asco que tenia era tanto use absolutamente todas las toallitas húmedas para limpiarme, así que pobre de él si estaba en sus planes hacerse caca encima.

Después de limpiarme, le escribo a un amigo para que me saque de esa realidad que ni Stephen King se lo hubiera imaginado. Me quedo esperando la respuesta salvadora y a los malditos 5 minutos me quede sin batería. El colapso nervioso estaba a pasitos.

Empecé a reírme sola como loca mala, cuando escucho: “Pasen por favor los siguientes niños: Roman Riquelme, Roberto Sanchez, Kevin Nick Guarachi y Wilson Quispe. Y yo que tenía dudas de ponerle Chuky o no cuando apareció este malnacido.

Mis risas se esfumaron (como buena ciclotímica en la que me he convertido) cuando levanto mi cabeza y en frente mío un bebito que se moría de agonía, la madre hija de un camión lleno de Vitis Fallades le ponía los Wachiturros, pero lo que mas me molestaba era que automáticamente ese niño recobraba vida y hacia el paso repulsivo moviendo las caderas como si sufriese algún ataque epiléptico. A todo esto pensaba de donde mierda sacan ropa tan chiquita wachiturresca. El detalle de esta parte es que no me di cuenta y me salió en voz. Obviamente la madre levanto la vista con cara de cuchillera la madre le dije: “Pobrecito se ve que está muy enfermito”.

Paso un tiempo, y uso diminutivo porque cada vez que me acuerdo que me atendieron a las siete putas horas, me dan ganas de volver el tiempo atrás y aceptar la ligadura de trompas cuando me la ofrecieron.

Pasamos con la pediatra y es más que obvio que Chuky no se dejaba atender , no es un nene fácil. Bastaron dos manotazos en la cara de la chica para que me sacaran de la sala hasta que se tranquilice el pequeño demonio. Parece ser que ese pico de furia hizo que se desconectara por un rato y se durmió. Momento perfecto para que lo atendieran, cosa que no duró más de 5 minutos. Resultado: posible gastroenteritis. Se solucionaba con una leve dieta. Yo pensaba solo en dos cosas, una en lo barato que iba a salir curar al mini belsebú y la otra en que estuve 7 putas horas esperando para esto. Mínimo yo esperaba una operación de urgencia.

Igual tengo que confesar que a los 30 segundos se me pasó el enojo quedándome  tranquila. Si tuviera que volver a esperar 7 horas por la salud de Chuky, lo haría. A pesar de lo muñeco maldito que es lo amo con el alma.

Escrito por La Mamá de Chuky para la sección:

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