¡¡Que vuelva el Rocanrol!

Eros Branca, crítico, comentarista, opinólogo y musicólogo nos trae su visión presente, pasada y futura sobre este apasionado arte que a tanta gente cautiva. Eros ha sido integrante de míticas bandas nacionales como «Adrían y los Dados Negros», «Jose el Pegajose», «El nieto de Maturana», «Chupetín Diabólico», «Los Salamines del Desierto llano» y «Los Querubines del amor» y archi conocidas bandas internacionales como «The Chotigans», «Tus mamas y tus papas», «Cotolengo’s boys», «Sit in the bared» o «Sucundumm». Hoy trabaja para El Mendolotudo y nos trae su columna musical.

Que vuelva el Rocanrol!


Estoy podrido de banditas flojas, de música con vientos o baterías por computadora. Yo se que esta de moda el reggeae y la electrónica, pero no puede ser que cuanto pacato que agarra una guitarrita o se siente frente a una computadora compone solo estos dos estilos, vientos más vientos menos, ruidos más ruidos menos. Ya me tiene harto todos, los lentes negros, el fasito, las rastas, los collares de maraca, los barbuditos con remera de Bob Marley, los putitos dando saltos empastillados, los sonidos pacíficos y las letras naturales. Me tiene harto el «punchi punchi», los lásers de las fiestas electrónicas y los que alaban a la tierra y los yuyos que ella da.

Quiero que vuelva el Rock. Ese rock de Pappo, ese rock de Riff, ese rock que heredó la Renga. Con mechudos sudorosos meneando sus cabelleras al ritmo de una guitarra heavy. Quiero que la voz de Iorio de Almafuerte me descone los parlantes, que las gitarras de Malón me desarmen la mampostería de la casa. Quiero volver a que el «punchi punchi» y los graves sea una doble masa tocada con palos de escoba. Quiero volver a ver a los cantantes alcoholizados, vomitando en el escenario y puteando a los fans. Lo quiero a Iorio pegándole a los hippies y a el Chizzo de la Renga con pantalones de cuero ajustados escupiendo el micrófono.

¡Basta de música de mina! Quiero Rocanrol pesado! Quiero volver a que le rindan culto a las Chevys, a las GTX, a las motos choperas y a los fierros y a los perros. Quiero que le canten a las minas turras y a los amigos de bares de mala muerte. ¡Basta de tecladitos, trompetas y sonajeros! Quiero dos, tres, mil guitarras distorsionadas con mansos bajos y batas de fondo, al estilo Guns And Roses. Quiero voces del más alla, ásperas, lijadas de tanto wisky y cigarro.

Quiero que vuelva el Rock con su pasión, sus remeras negras, su olor a guanaco y su imágen de camionero maloso, andando en un Scania a 700km por hora.

Que vuelva el Rock Carajo! He dicho.

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