Querer, es Poder

Hoy quiero volver a ser Ámelie. Hoy voy a volver a ser Ámelie. Se acabó la llorosa y sentimental heroína. Se acabó la ultrafeminista. Se acabó la sufridora mental.

Simplemente yo.

Serena.

Tranquila.

Sosegada.

Hoy recuperaré el espacio de mi mente que hasta ahora había estado ocupado por él. A partir de ahora, sólo estará ocupado por pensamientos acerca de mí.

YO.

YO.

YO.

Debería sacar la grabación de sonidos de ballena de algún cd y preparar un buen baño. Debería estar cumpliendo la misión de aclararme las ideas…

Decido hacerlo. Soplo con aire distraído la espuma de jabón de mí alrededor y dejo vagar mis pensamientos. En cuanto tropiezo con algo remotamente relacionado con él, hago sonar la sirena de alarma y vuelvo sobre mis pasos.

Al principio, es bastante duro. Pienso, seguramente tardaré siglos en recorrer de punta a punta mi mente, procurando no abrir las puertas de ninguno de los bancos de recuerdos prohibidos. Pero luego de un rato, descubro que tengo montones de cosas en qué pensar.

Después del baño, me paso varias horas mimándome con vista a la fiesta de “la terapia de compras”. Tomo el QDEF (quit de emergencia femenina), me hago limpieza de cutis, me limo y pinto las uñas, me paso un buen rato secándome el pelo y cuando termino, me vuelvo a sentir humana.

Recupero mi aspecto de ser humano merecedor de buenos augurios.

No soy buena yendo de compras, más no me importa, seguro me hará bien. Abro la puerta, piso la calle… bah, mi “nuevo yo” pisa la calle y le grita al mundo ¡Váyanse a la mierda!. Yo, YO me merezco ser Feliz. Y eso mismo voy a comenzar a Ser.

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