Sin sentido(s)

No quiere sentir, no puede ver, no escucha, no puede pensar. El frío entumece su piel y evita que logre dar un paso correcto. Todos son en falso.
¿Qué pasa?
¿Qué me pasa?
¿Qué le pasa?
¿Qué nos pasa?
Absurdo sería culpar al tiempo.
Absurdo sería culpar al día.
Absurdo sería culpar.
«Hay que hacer memoria»
¿Qué disparó ese entumecimiento?
¿Quién fue?
La moneda que giraba en el aire, dio su última vuelta. Cayó.
Sin ruido.
Sin eco.
Sin más.
Recuerda… Nadie hubiese querido tener algo que no pudiera soportar perder.
Fue allí. Fue eso. Fue ese abrazo tan añorado por años. Fue el silencio necesitado. Fue la sonrisa espontánea. Fue el desinterés en el estropajo. Fue la mirada justa. La calidez olvidada.
No más.
Fue eso. Eso fue.
No era que no quería sentir. Estaba sintiendo demasiado. Las cascaritas se hicieron humo, y llegó a las fibras más íntimas.
No veía… porque algunos sentidos, no hacen falta cuando habla el corazón. Y este, entumecido y callado durante tanto tiempo, quería gritar.
No quería escuchar, para no reconocer ese latido, que sólo remitía a instantes de luz, para luego apagarse en un abrir y cerrar de ojos.
No era necesario pensar. Era necesario sentir.
Y aquí le ves…intentando.
Intenta retomarse los pantalones, para hacerse cargo de todo, del miedo, de la ansiedad, de la angustia, del dolor, de la vida misma.
Dispuesta a vivir y disfrutar un nuevo instante de luz, añorando que juntos, mano a mano, la oscuridad no llegue… o sea rota con el brillo del Amor.
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