Somos y seremos por mucho tiempo K

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Para quienes cuentan con esperanza los mil días y un poco más para las próximas elecciones lamento informarles (y además les ahorro anticipadamente la desilusión) que seremos por mucho más tiempo K. Este gobierno, aunque muchos sean necios y les cueste reconocerlo, nos ha dado algo que los otros gobiernos no nos ha sabido dar, o por lo menos no de la misma forma y magnitud que éste.

Son muchas las causas y razones, y podemos analizar un par de ellas, relacionadas casi todas, por no decir todas, con nuestra gran idiosincrasia argentina.

Somos un país futbolero, y nos gusta tener rivales, pero no rivales de la forma aburrida como en otros países, los cuales toman al verdadero deporte nacional como entretenimiento, van, pagan la entrada, ven un buen o mal juego y se vuelven contentos y felices a sus casas. ¡No! Acá tenemos rivales que tenemos que odiar a muerte por el simple hecho de vestir otro color y otra forma, odiar hasta la forma de violencia verbal y por qué no, física, así se gana verdaderamente cada partido. Y qué mejor que haber llevado esta pasión al ámbito político, donde cada encuentro con el otro va precedido de una gran expectativa, tensión, chicanas, se alista la hinchada, empiezan los cánticos cada vez más originales, se empieza a demostrar la fuerza, y termina ganando quien pega más fuerte y mejor (casi literalmente), sin que importe mucho cómo se jugó, y a veces ni sabemos cómo se jugó ni qué pasó, ni nos interesa, lo importante es ganar, y se sabe quién gana, y por las dudas el juego está definido de antemano, el árbitro ya sabe cómo y cuándo mirar para otro lado y no hay quién reciba reclamos, la ventana cerrada.

¿Apasionante no?

Por otro lado, somos un país novelero, pero no cualquier novela, somos consumidores exigentes del espectáculo televisivo ficcional. ¿Alguien se ha puesto a analizar qué novelas fracasan y qué novelas terminan siendo un éxito? Esto no tiene nada que ver con el contenido en sí de la obra, que seamos exigentes no significa que siempre exijamos lo mejor, y más aún sabiendo que siempre nivelamos para menos, nunca para más. En fin, y volviendo al tema, las novelas que terminan siendo un éxito son las que nos muestran seres sufrientes y con muchos enemigos, y todo un entramado de cosas inimaginables que nunca nos ponemos a analizarlas muy bien.

¿Pero eso es todo? NO. Los personajes tienen que contar con ciertas características excluyentes que quienes mueven los hilos las usan ad hoc. Nadie en todo el territorio nacional se bancaría ver a un pobre sufriendo, aun teniendo un pasado difícil y nada ficcional. Una caracterización de Mujica en versión novelesca no duraría más de dos o tres capítulos. Y menos aún a un pobre y encima feo como Evo Morales, por más que estalle en llanto toda la tira. ¡No! Nunca perderíamos nuestro clasicismo por más que nuestras zapatillas sean la versión Reebok de la salada. Lo que nos gusta como argentinos es conmovernos viendo a millonarios llenos de lujos y disfrazados de Versace y Armani al borde de las lágrimas y con una gran carga de un dudoso pasado yendo de hotel en hotel (de su propia propiedad) para descargar sus penas en alguno de sus spa.

Y sí, Alfonsín entrando en bermudas y saliendo en bermudas lo único que logró fue dejarle su vestimenta al hijo. Menem, a pesar de darle un segundo mandato mas porque nos conmovió lo de su hijo que por su gestión, con sus odaliscas y Ferrari no cubrió nuestras expectativas por mucho tiempo más, cansándonos por su falta de renovación o por no brindarnos otros hechos para emocionarnos. Y así podemos hacer con muchos más…

Por eso digo que hasta que no aparezca alguien que nos brinde todo el espectáculo, emoción, fuegos artificiales, como cualquier partido de fútbol, o el simple hecho de lograrnos conmover, sea por hechos del pasado poco comprobables o por quienes ya no están, o que nos hagan sentir parte de algo a partir de lo cual podemos derrotar a tantos pero tantos personajes malignos y llenos de maldad para defender a nuestros inocentes y bienintencionados líderes o ídolos, como cualquier novela… somos y seremos por mucho tiempo K…

Fuente de la imagen:
ieco.clarin.com

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