Típicos personajes de bares y cafés mendocinos

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Para los que no sabían y para los que ya saben, lo vuelvo a repetir, trabajé muchas veces de moza en distintos cafés y en un par de bares bares de Mendoza, así que ponete a pensar que en una de esas te he llevado el tecito o cerveza a la mesa y ni sabías que era yo, ¡loquísimo! Pero volviendo al tema, ser moza es de lo único que he trabajado en mi vida hasta ahora, y no es un mal trabajo para empezar a ganar plata, además, empezás a conocer y a tratar a la gente,  y en algunos lugares pagan bien. Cuando estas estudiando está bueno para pagarte las fotocopias, el pasaje del micro, las salidas, etc., etc… pero la cosa no es que ganes a raíz de ser mozo, sino tener que trabajar con y para la gente y ese es el punto de esta nota: La gente, y al tener experiencia  en el tema les puedo contar sobre los personajes que concurren a estos lugares.

1-      El rompe pelotas.

Todo bien  con que tengas que servirle a los demás, onda que es tu deber, pero seamos honestos, no hay nada peor que te jodan cuando estás trabajando. Tipo que si me vas a pedir algo, que sea de una y no cada 5 minutos onda:

-Disculpame, ¿me traes edulcorante?

-Vení querida, esta frío el café, ¿me lo calentás?

-Nena, ¿me cambias las tortitas por medialunas?

-¿Me traes otro plato?

Mi respuesta indudablemente a esto sería: Señora, el edulcorante lo tiene al lado del azúcar, no me joda con que no lo ve, si dejara de pelotudear con el teléfono estoy casi segura de que se podría haber tomado el café perfectamente caliente. Le repetí  80 veces los tipos de tortitas que habían y ahora me sale con que quiere medialunas y a todo esto yo me pregunto: ¿Para qué carajo quiere otro plato?

Pero obviamente no puedo decir ni la mitad de esas palabras, así que solo me resta quedarme callada, poner una linda sonrisa y repetir “Si, no hay problema” mientras le hago un gualicho en guaraní en voz baja.

Los adultos son molestos, pero los niños o criaturas del demonio, como más les guste, de ninguna manera podían quedarse atrás: En donde trabajaba solía ir un nene de unos 11 años con su querida abuela,  igual de jodida que él, y cada vez que se me presentaba un ratito para tomar algo o simplemente para descansar, el pendejo insoportable me llamaba para que le llevara una pajita, otra medialuna, más servilletas, que el jugo, que quería otra cuchara… a ver si me entendés, ¡UNA PUTA CUCHARA! Para qué sorcho quería otra, no sé, pero se la tenía que llevar como pelotuda.

Lo peor de estos personajes no es que te rompan las pelotas, sino que después de hacerlo, no te dejan ni la pelusa del bolsillo del saco como propina ¡Ratapalomas!

2-      El careta insoportable.

Este es casi igual que el 1ro pero con cara de orto incluida y al mismo precio: Llegan, como estrellas de Hollywood, en su súper BMW gris, se sientan y con aires de reyes te llaman y ni siquiera te dicen “Hola”. Les llevas el pedido y ni se les escapa un “Gracias” así le hayas dejado la mesa como para Máxima y su familia real.

Son igual o más rompe bolas que los anteriores pero  con aspecto de frígidos, los otros al menos se hacen los simpáticos, estos ni lo intentan.  Muchos llegan hablando por teléfono y ya con hacer eso te confunden, no sabes si ir a preguntarles que van a tomar o si esperar a que terminen de hablar, siempre tuve el presentimiento de que pueden estar toda la mañana, tarde y noche con eso pegado en el oído, pero como son las reglas, te acercas, les dejas la carta y ni te miran.

El verdadero dilema es tomarles el pedido mientras siguen con el teléfono, vas y te dicen “Te llamo después” y cuando al fin terminan con el teléfono, te recriminan con un “No viniste más a tomarme el pedido”… La respuesta ideal sería: “Bueno señor, la próxima me compro una bola mágica así de última sé cuándo mierda quiere que le tome el pedido” (le clavas sonrisa y si tenés suerte no te echan.)

3-      El que pide lo raro de la carta.

En la carta siempre esta lo básico, onda café con leche, cortado (todos los tipos de cafés más o menos comunes) cappuccino, medialunas, tortitas, etc., etc., pero siempre, siempre está ese cliente que si en la carta dice “Culo de chimpancé en almíbar” te va a pedir eso y las 20 cosas raras de la carta que le siguen o las que te llevan hora y 35 minutos prepararlas. También están esos que te piden esas cosas que son de estación, como los batidos de helado, que así hagan 20 grados bajo 0 es muy posible que uno en un millón te lo pida.

Sí, ya se lo que van a decir: Si está en la carta lo tenés que servir, pero muchas cartas son de cuando el lugar se abrió y tenían todas esas cosas locas, después se dejan de servir y los dueños nunca cambiaron el menú. Mala de ellos, pero la cara la ponemos nosotros, los mozos.

4-      El divino.

Este es encantador, llega con una sonrisa, te saluda con cariño, si toma confianza te da un beso y un abrazo y encima de todo, es lindo.

Nunca me voy a olvidar de Facundo: Alto, pelo castaño claro, piel clara, ojos verdes brillantes, sonrisa irresistible y sobre todo súper simpático, por lo sé trabajaba en publicidades. Llegaba siempre vistiendo trajes, todos modernos, que lo hacían ver como un pendejo aunque tuviera casi 40. No iba todos los días pero cuando iba, mi jefa me hacía el aguante para que lo atendiera yo.

Cuando llegaba me olvidaba de todos los otros caras de pito y le daba toda mi atención a él y a unos dos más que también eran simpáticos y lindos: El que había vivido en Francia: Pedro y Don cara de piedra: Rafael.

5-      El sucio y el ordenado.

Estos personajes son el día y la noche, el verano y el invierno, lunes y sábado, uno es un desastre y el otro por poco no te lava, fajina y guarda las tazas.

No sé porque pero hay personas a las que le llevas una taza, dos platos, un vaso y una cuchara y al momento de levantar todo pareciera que es el doble por el quilombo que han dejado: La mesa toda mojada, migas hasta en el techo, servilletas por doquier, ¡un quilombo! Y después están los que te dejan todo ordenadito como un tetris: Las servilletas juntas en un plato, las cucharas en las tazas, el azúcar y el edulcorante ordenados, ¡son un sueño! Por lo general estos tipos de clientes son los que menos joden y los que mejor propina te dejan, por eso con estos directamente te sale la simpatía de adentro, aunque te dejen una laguna en la mesa.

6-      Clientes problemáticos: Borrachos/Borrachas.

Estas personas las encontrás, comúnmente, en boliches y bares y no son mis favoritos. Si son mujeres hacen un espectáculo de puta madre: se tropiezan, se matan de la risa, vomitan en todos lados menos en donde tienen que hacerlo y terminan bailando en la mesa o en los sillones o sino tiradas despatarradas en dicho lugar. En ese estado todas se deben pensar que se ven divinas como Zaira Nara y la dura realidad es que se ven como Wanda en esa foto en la que parece un conejo con retaso. Y no es que no tengan derecho a ponerse en pedo, claro, pero un poco de autocontrol no viene mal.

Por su parte, los hombres se ponen cargosos, se hacen los cancheros, chamuyan a full, (si no me habrán chamullado cuando trabajaba en un boliche, onda que te vi comerte a 100 minas y tocar 200 culos, ¡salí de acá queres!) y algunos hasta les pinta el bardeo y el quilombo. Si de sanitarios hablamos, ellos mean en cualquier parte, ya sea en el baño, el 1er árbol que se les cruza, fuente, lo que sea, la cosa es liberar la vejiga para seguir de fiesta.

El verdadero problema empieza cuando el cliente ya sea un o una borracha o cualquier persona en sí, se encierra en el baño trabando la puerta  y no sale en 20 minutos. Silvina, mi ex jefa del café, una vez me dijo: “¿Sabes que es lo peor que te puede pasar antes de terminar tu turno? Que alguien se mate en el baño, es así, de entrada la policía ya viene directo a bajarte la puerta a patadas, ahí ya tenés algo más para limpiar y ni hablar si el que estaba adentro se lastimó o algo por el estilo, te la debo. Todo va empeorando si tenías planes después de salir de acá, es obvio que te vas directo a declarar ¡terrible bajón! ya perdiste toda la tarde y si es que no te tienen hasta la noche.  Ahora con esto te morís, no te pagamos como horas extras, así que anda mirando las caritas de los que entran al baño”

Un amor mi jefa, era un café súper lindo, así que mucho problema por mirarles la cara no me hice.

7-      El que se va sin pagar.

Estas son unas ratas, encima de que te miran mal, no te saludan ni te dicen gracias, se hacen los flor de boludos y se van si pagar.

Que la señora cara de perro se fuera tres veces sin abonar lo que pidió, no me perjudicaba en nada, pero mínimo, ya que te vas a ir como si nada, de última hubiera estado bueno que me dejara 10 pesos de propina que no era ni la mitad del precio del desayuno.

8-      El cliente común.

Para terminar y gracias al cielo, está la gente normal,  y sí que la hay que por suerte son la mayoría: Entran, saludan, te hacen el pedido, si no hay lo que piden, sin drama lo cambian, terminan, dejan buena propina y taza, taza, cada uno a su casa.

Ustedes pensarán que la jodida de la historia soy yo, pero no señores, hagan el intento de atender a vaya saber que loco.

Sin hacer monólogos de todos vale la pena nombrar al resto: El que te llama para mirarte el culo, el que te hace los filos, el que se sienta en la barra para mirarte el culo cuando le estás haciendo el café, el grupito de hombres casados con hijos que desayunan todos los días juntos y se hacen los adolescentes, los extranjeros que te quieren pagar con euros, dólares, etc. ¡Qué sabré yo a cuanto está el dólar pá! ¡Págame con pesos que estamos en Argentina!, los enamorados que chapan a morir en el sillón y da cosa decirles que estamos cerrando, los buena onda que te preguntan cómo te sentís cuando tenés la cara larga, los que te dice “Lo de siempre” y no hace falta ni ir a la mesa, los que llegan cuando estas a punto de cerrar y te meten la excusa de “es solo una cerveza”  y vos con  cara de “No me convence lo que me decís,! tomatelas ya! En fin son MUCHOS, pero  trabajar con gente es así, un verdadero desafío, pero mi lema siempre es: “Una sonrisa gana y mucho”…. Neeeeeeeeeeeeeeee, te sonrío y soy simpática solo porque quiero que me dejes copada propina, sino sábelo que te vas a cargar 1000 puteadas mías para vos y tu pito.

ETIQUETAS: