Tipos de amigas que cualquiera tiene en su grupo

 Las mujeres no somos como los hombres, a ellos no les importa tener amigos más facheros que ellos con más levante o esas cosas. Son más básicos y en este caso corren con ventaja.

Nosotras (para no variar) somos más complicadas que armar el cubo mágico sin despegar ninguna pieza. Nos gusta ser amigas de esas que nos caen peor que día lunes porque en la mayoría de los casos son más yeguas que tu suegra y siempre es mejor tenerlas de nuestro lado.

Estos son algunos ejemplos de las clases de “amistades” que tenemos las mujeres:

La conchuda

Generalmente es esa a la que no recurrís cuando necesitás un consejo o tenés algún problema porque si te pasa algo malo siempre deja notar en su rostro una sonrisa más grande que la que esboza el guasón cada vez que dinamita un hospital. En el fondo sabés que no podés ser amiga de alguien que mientras estás comiendo espera y desea que te atragantes con un huesito de pollo, que te pise un tractor o que se te salga la dentadura postiza mientras chapás con tu novio. Le gusta verte sufrir y siempre espera que te equivoques para decirte “viste gorrr, yo te dije”.

Si necesitás hacerte una prueba de embarazo y esta da positivo, la vas a ver atrás tuyo bailando la danza de los siete velos alrededor del pis.

Pero afortunadamente siempre se siente inferior a vos así que te conformás con verla padecer cada vez que te ponés un short (o un yorr, depende de dónde me estés leyendo) que a ella no le va a quedar ni en las 6 vidas que le quedan.

La tetona

Siempre hay una amiga en el grupo, bien tetona, pero bien tetona. ¡Y bien conchuda! Que tiene dos melones que no le salen del pecho, le nacen del omóplato y si salís con ella parecés la hermana de 10 años (porque hasta las de 12 tienen más gomas que vos). Si le prestás una remera te la devuelve inutilizable en talle XL.

Siempre se queja de sus atributos y te hace comentarios tipo “boluda, debe ser re cómodo no tener tetas para poder dormir boca abajo” y vos le respondés “sí, pero debe ser más cómodo no tener neuronas que piensen en la noche antes de dormir, ¿no?”.

En el verano, evitás ir con ella a la pileta porque parecés la amiga trava.

El bañero tiene más gomas que vos, tenés el órgano necesario para amamantar pero no la parte sexual. ¡Pecho!

La que odia a tu novio

No importa que tu novio sea un divino o un hijo de puta, ella quiere que vos te pelees con él así comparte el estado de “soltería” que ella padece a diario.

Es la única del grupo que escucha cuando le contás lo conchudo que es tu novio y lo que te hace parir. Por eso lo odia más que vos a la amiguita de tu novio.

Si te peleás con él inventa mil excusas y razones para que no vuelvas a pecar con esos 15 centímetros de carne juguetona (como vos le decís). Pero como sus argumentos siempre son menos creíbles que propaganda política, no le hacés caso. Es muy probable que tu novio también la odie a ella y la tilde de: resentida, amargada, mala compañía, come trapo entre otros calificativos.

La que te conoce más que Arjona

Te conoce desde el pelo hasta la punta de los pies y sabe que si permite que salgas sola después de una pelea con tu novio es probable que vuelvas con un embarazo de 4 horas con 3 posibles padres para ese niño. Pero como vos no sos Gisela Bernal y ella lo sabe, decide acompañarte. Si te ponés en pedo en el boliche te sostiene el pelo mientras vomitás (porque antes muerta que vomitada) y te pone el hombro cuando llorás porque te comiste a medio plantel de “el globo” y te vió medio barrio.

Sabe también que si te dice de juntarse a una hora vas a llegar al otro día porque sos más impuntual que el periodo de mujer embarazada.

La que se viste bien

Mujeres interesadas si las hay y vos no sos la excepción. Te hacés amiga de esa que se compra ropa para ir a la facu y de vez en cuando ir a la verdulería (porque de vida social y coger ni hablar). Se la pedís “prestada” para salir los sábados y no se la devolvés nunca. Estás más cerca de ser una prófuga de la Bolougne Sur Mer que de ser una buena amiga lo que llena de orgullo a tu madre (ex convicta).

La cornuda

La mina está que se parte sola y prefiere en cambio andar de cuerno en cuerno en lugar de cortar con esa relación.

Hasta la madre se dió cuenta que el novio es cualquiera la noche que lo invitaron a cenar a casa y le miró las gomas a ella mientras servía los ravioles, a su nena, a la abuela y hasta a su hijo obeso que es talle 100.

Cuando vos le tocás el tema se va indignada. En fin, el que no es carnudo no es feliz decía mi abuelo que murió de un tiro por atrevido.

La camote

Si hacen juntada de amigas ella lleva al novio y no conforme con eso se le sube en la falda y se lo chapa toda la noche. Habla todo el tiempo por teléfono con él y casi no te presta atención. La mayor parte del tiempo lo tratan como a una minita más porque hasta las ayuda a pintarse las uñas y les da consejos sobre hombres y les dice cómo piensan (cuando lo hacen). No sale a ningún lado si no es con él.

Pero vos la querés así, aunque no de más de empalagosa.

La que le pasa de todo

Olvidate de ser la protagonista alguna vez si ella está presente. Nada pero absolutamente nada puede compararse con lo que le pasó a ella. Si a vos te dejó tu novio, ella encontró enfiestado con 4 minitas al suyo (creeme que no le importa que le digan benao’). Vos le contás una anécdota y ella tiene una mejor que la tuya ¡siempre! Inventa cosas y situaciones que te hacen quedar a vos como una insignificante, así que cuando habla vos te fumás un convertible que ella previamente convirtió.

La trola

Es “la rapidita” desde que estaba en la panza de su mamá, de hecho es el espermatozoide ganador y no por casualidad. No le gustan las relaciones duraderas y si te ve enganchada con un flaco te lo sopla para que no te enamores más.

Si salís con ella parecés la amiga virgen. Le gusta caminar por el centro y aprovecha para seducir a cualquier tipo de hombre que pase por su lado esté o no comprometido.

Es esa amiga a la que le presentás a tú sobrino de 13 años y ya corre peligro el pebete. Transpirás cuando conoce a tu novio porque es posible que si te vas a buscar algo para tomar los encuentres meta ponga.

Le encanta que la miren y generalmente termina siendo promotora de Picasso y yendo al parque a las dos de la matina a repartir volantes con una calza más clavada que mueble de carpintero.

La fiestera

Si salís con ella tenés la diversión asegurada. A ella nada le afecta y le encanta pasarla bien, no se engancha con ningún problema y si vos tenés uno te distrae. No podés evitarla porque amás su compañía aunque salga en exceso. De hecho por su causa hace tres años que seguís en segundo año de maestra jardinera sin poder avanzar y rogás que en alguna de esas salidas no te encuentres con los padres de tus futuros alumnos porque ¡estás en problemas my friend! Nadie va a querer dejar su hijo a cargo de una mujer que lo deje jugar con vidrios y tierra mientras se baja dos litros de fernet con un poco de Manaos porque para la coca no te alcanzó.

La ñoña

En el colegio siempre saca 10, casi no necesita estudiar porque tiene más memoria que tu viejo que te recuerda siempre el día que te vio en la cama con tu novio a los quince años.

El día de examen te llena de dudas porque te pregunta cosas que no sabés porque claramente no entraban pero ella las estudió “por las dudas” y cuando salís de rendir comienza la persecución para hacerte notar que sos una burra y que seguro te espera un futuro como vendedora de Avon y con suerte de Natura. Al menos vas a poder comprar el “Pitanga” más barato y eso te tranquiliza un poco.

En fin, las mujeres somos enroscadas y nos gusta tener un grupo de 10 minitas al que le decimos “amigas”, pero sabemos que sólo podemos contar con dos de ellas y las demás son pura decoración que ayudan a que no nos aburramos y nos sirven para hacer catarsis como a mi ahora, por ejemplo. Con suerte te encontrás con chicas que odian al mismo grupito que vos y al menos las une eso. Porque siempre se puede ser más falsas que amistad entre hombre y mujer sin polvo previo.


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