“Todo tiempo pasado fue mejor” me tiene las bolas al plato

Es casi imposible no ponerse a charlar con alguien más grande y que te diga esta odiosa frase, seguida de los miles de ejemplos de cómo todo pasado fue mejor, de cómo antes todos eran más buenos, más tranquilos, menos drogones, más pacientes, más tolerantes, más respetuosos y un largo etcétera. “En mi época no veías las cosas que ves ahora, todos drogados, todo borrachos, las chicas descontroladas, los chicos mal educados”, como una patética escena Capusottesca.

¿Y saben qué? Lamentablemente es verdad, el mundo hace diez años era distinto, era otro, ¿pero saben qué? A nosotros nos chupa un huevo vivir en el pasado.

No somos giles, nos damos cuenta de la decadencia de la sociedad, pero no queremos perder tiempo pensando en el ayer, nostálgicos, aburridos, tristes y amargados, ¿para que pierden tiempo contándonos del ayer, si no nos ayudan a cambiar el hoy? Si no nos van a dar soluciones, déjennos vivir en paz, déjennos tratar de mejorar el hoy, porque en todo caso, son ustedes los culpables de que hoy vivamos en esa supuesta decadencia, ya que nada hicieron en ese “glorioso” pasado para mejorar el “miserable” futuro que le depararía a los suyos. Es lógico que queremos vivir mejor, pero no bajo sus ideales de una mejor vida, sino bajo los nuestros, con las virtudes y los defectos de nuestra generación.

Entonces, por favor, guárdense donde no les da el sol todo el discurso oxidado y aburridor del pasado, en todo caso aconséjennos para no cometer errores, pero no nos carguen de vibras negativas sobre algo que jamás podremos vivenciar, como lo fue su historia personal. Ayúdennos a caminar, pero no nos pongan frenos ideológicos.

Si tienen ganas de hablar con nosotros, queremos escucharlos hablar de sus proyectos, de qué es lo que van a hacer con los 20, 30, 40 o 50 años que les quedan de vida, queremos saber cómo intenta ser feliz un tipo de su edad, qué cosas buenas les ha dado la vida, qué amigos mantienen, con quiénes se juntan, qué los hace felices, de qué se ríen, que morbo tienen, que fantasías les quedan por cumplir. Queremos expectativas de futuro, queremos saber sus proyectos, queremos poder proyectar en ustedes una persona madura con ansias de seguir creciendo, o por lo menos disfrutar a pleno lo cosechado, no decrépitos comentarios sobre un pasado irreconocible e imposible de recuperar.

Sabiendo esto, tienen dos caminos, o cambian o se callan, ustedes deciden.

ETIQUETAS: