Todos los viernes del mundo (Primera entrega)

Mercedes:

Me parecía un esnobismo y una obviedad poner “Querida Mercedes”, está más que claro que te quiero, aunque no sé si alguien más te estima, más o menos, no importa. No sé para que escribí eso, pero no tengo ningún elemento para borrar lo que estoy escribiendo, asique si tengo faltas ortográficas me disculpo de antemano.

Mientras te escribo un gato me mira por la ventana. El clima esta lindo, estoy en mi pieza que es grande y tiene ventilación al patio y a la calle. Escucho sonidos de bocinas y autos picando a lo lejos, es raro, y todavía no me desvisto para dormir, solamente estoy tirado en mi cama.

Ahora me picó un mosquito.Que día el domingo, que día de noche, de novio, de azar, de estar un poco en todos lados pero a la vez en nuestra casa, encerrados, sin hacer mucho o estudiando.

Y ese sin hacer nos obliga a pensar y ese pensar nos trae nostalgia de cosas pasadas, ojo, nostalgia del futuro, nostalgia de sabernos a nosotros y estar disconformes, o con las únicas ganas de vernos en otro momento que no sea ese del día domingo.

¡Oh, que ganas de hacerte el amor! Y leer prosa y estar y morir en algo, pero nacer en otro, aprender, dejémonos de joder la que te parió.

Me están comiendo los mosquitos y una hormiga juega en mi pullover… Una cuestión de insectos esto de la distancia. Yo acá y vos allá como dos arácnidos tejiendo una sola telaraña, tan larga pero tan delgada que imposibilita el traslado sobre ella, o como unas mariposas, solo viviríamos un día, y eso nos hace ponernos mal, disfrutarlo al máximo aún sabiendo que no nos vamos a ver, Mercedes.

Tenía ganas de compartir un poema, una reflexión con vos, aunque en realidad es más una idea en mi cabeza que algo que pueda plasmar coherentemente…

“Siempre voy a intentar, estar, jugar un poco con un pedacito de tela que me encontré, patear una pelota en el supermercado. La negrita llora, porque tiene hambre… yo lloro, porque no puedo comerme un sanguchito más ¡Que ricos que son! Y vos, ahí, sin saber nada de esto, nada de lo que pasa acá “

¿Es necesario ser tan nostálgico en esta carta? Me parece que no, pero lo fuí. Y como te había dicho, no puedo borrar porque no me anda bien la porquería esta.

Te mando un beso, Mercedes. Los viernes son tuyos.

Ramiro

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Changuito:

Tus palabras llegan para cubrir estos espacios que dejamos ahí,  escondidos en alguna mueca del tiempo y que no nos atrevíamos a buscar, para no sentir esa distancia, para no preguntarnos si siguen ahí o se fueron con nosotros  ¡Qué cosa che! Yo que pensaba cómo  es que andaban tus mañanas,  si allá pasará un muchachito vendiendo gomitas bañadas en chocolate y te vendrá algún recuerdo, si  en la cantina de la esquina de tu casa habrá un viejito que cada mañana te abraza con la mirada y te dice “buenos días mijito”, y desde ahí tu día tiene otro color… Vos tan allá, yo tan acá y sin saber  si tus días se asemejan un poquito a lo que intuyo que son.

Mientras te pienso estoy sentada en la silla, tan giratoria como estos pensamientos míos, o tuyos, o tan míos que tuyos;  escuchando a unos gatos copulando en el tejado de mi casa que da exactamente a la ventana del ático, donde estoy ahora.

Y pienso en cuántas personas estarán disfrutando del amor, y cómo será para ellos disfrutarlo. Si será genuino o forzado, si estarán sintiendo lo mismo o al menos algo parecido, mientras yo me acompaño en estas hojas que cada vez más me reniegan, o yo reniego de ellas. Nos renegamos las dos.

Siento nostalgia de vernos en otro cuerpo, en otras cosas, saber que existen y nosotros acá, desbordados de tiempos que nos alejan de eso y nos acercan a ese horizonte mitad fantástico mitad real, admirando las probabilidades de nuestra existencia por esa ventana que nos mira y se ríe.

¿Sería lindo no? Descreer de las paredes frías estas y ser alamedas ¿Porqué no puedo hacerte el amor ahora, Ramiro, y disfrutarte en tu más sublime apariencia?

¿Qué tan lejos es la mitad del camino? Siempre quise vivir algo parecido a esa película ¿Cómo es que se llama? Esa de la chica que le hace una bitácora y el chico va viajando mirando por ella, en una parte se encuentran a mitad del camino, así, de noche, hablando así como nosotros, dicen nos veamos y viajan… ¿Viajamos?  Te espero en la esquina del tiempo.
Le mando un beso changuito. Lo quiero. Lo abrazo. Mis viernes también son suyos.

Mercedes

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