Tu poema…

Me dijiste que lo suba,
que publique tu poema,
pero que ese no era el tema,
sino que por condición
me pedías que te nombre.
Que escrita te haga mención.
Pero eso es imposible
porque el poema no tiene
ni dueños ni poseedores,
son musas, inspiradores,
disparadores de sueños,
fogonazos de sentires,
sedantes de los apremios…
Los poemas son trineos
que deslizan imparables
por barrancas objetables
lo que nadie puede hablar.
Así, mudos, son secretos,
son sonoros manoseos
que nos dilatan los poros,
que abren nuestros deseos
con improntas poluciones…
¡Como fue España a los moros!
Una tierra profanada,
llevándole el dios de al lado,
de aquel continente hereje…
Y la poesía trae ese eje,
el de cambiar el idioma,
ni su Dios ni el castellano,
es morisco y es Mahoma.
La poesía cambia el rumbo
y lo que dice que dice
solo a vos te lo predice
y a los demás los confunde,
los engaña en la belleza
de ir encastrando palabras,
la viveza de los verbos,
el adjetivo que explica
el sustantivo que falta,
el sonido nunca audible
y que se piensa en voz alta,
con la cadencia pausada
de las palabras profundas,
y el mensaje aún envuelto
en adverbios y mesanas,
con el velamen al viento
de la fragata de letras,
el velero literario
que te trae en la bodega
esa frase que esperabas
y que aún repite el viento:

No recuerdo hubiera un beso
que durara tanto tiempo…

 

beso3

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