Algunas cosas que te pueden cagar un viaje

Creería que a la mayoría de nosotros nos gusta viajar, a veces por placer, y otras por trabajo o quizá por cosas menos amenas. Se puede considerar que he viajado mucho, soy una persona más bien nómade, pero ahora que estudio y demás me he avocado más a la rutina. Pero me puse a recordar esos viajes, y justamente el “trecho” en el que uno viaja de un lugar a otro y esas cosas que te pueden cagar un viaje, cuando viajas solo.

En una oportunidad hice un viaje de 48hs hacia el fin del mundo, literalmente, donde lo menos que te podía pasar era que se te borrara la raya de tanto estar sentado. Para mi incomodidad, y por boluda, solo quedaban dos asientos y eran arriba y al fondo… (Por suerte el baño esta abajo y no aguantaba olores).

El primer trecho fue tranqui, no tenía a nadie a mi lado, así que me había echado a dormir de forma horizontal. Lo gracioso fue cuando mi “acompañante” llego. No solo hablaba como una máquina creyéndose mi amigo de toda la vida, sino que también se había comprado unas empanadas y las manducaba y me tiraba las migas. Pero lo mejor de ese trayecto era el niño amoroso que tenía adelante y que no solo no me dejaba ver la película si no que gritaba y corría por el pasillo, creo que estaba poseído. Me tome un alpax de mi vieja y me dormí…

Y acá les dejo, por si van a hacer un viaje, algunas de las personas que se pueden encontrar si no van en su vehículo.

El que te hace filo:

Vos venís de vuelta de las vacaciones, pensando en volver al laburo, en cómo estarán los perros, si la casa se te habrá inundado en tu ausencia y ¡chan! Justo se te siente un tipo al lado tuyo que tenés que bancarte por las siguientes 12 horas y se te pone a hablar y a tirarte filo, y vos no podes retirarte (por qué no tenés adonde) así que te lo tenés que bancar durante el viaje.

Una variante es cuando el auxiliar a bordo te hace el filo, los tipos se re caraduras. En un viaje a bs.as (no voy a decir la empresa) me toco uno que venía cada 2 segundos a preguntarme si necesitaba algo, mientras la chica de adelante ya no sabía cómo hacerle seña. Lo bueno que también venia y me ofrecía champagne varias veces, hasta que el tipo se sentó al lado y se me puso a charlar directamente.

El niño:

Todo bien con los niños, pero debería haber micros en los que no dejen que vayan (ya hay aerolíneas que lo hacen). El niño se te puede sentar adelante y mirarte fijo y sacarte la lengua durante todo el viaje, la madre ni enterada, y llega un momento que te saca.

O uno que me sentó atrás y gritaba a toda voz: papaaaaaaaa, papaaaaaaaa, papaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Así durante no se cuanto tiempo, porque se me hizo eterno. Claro, el padre se había quedado en la terminal (la hizo bien) y los niños con la madre.

Y sus variantes: el que llora, el que te patea el asiento, el que pasa gaseosa con su hermanito sobre tu falda y te la vuelca etc.…

El ebrio:

Este no falta, mas si viajas a la mañana, siempre hay alguno que se trasnocho y cae en pedo. Lo positivo es que por lo general quedan moscas en 2 min, si no pasa eso, tenés que bancarte el olor a etílico y lo que sea que te está diciendo.

El gordo/a y el alto:

Y acá no hablo del rellenito, si no del que te ocupa el asiento, el apoya brazo y con suerte no te come la comida pedorra que te dan. Está bien, pobres para ellos también es un garrón, pero para nosotros también.

Con el alto el problema es donde esté sentado, si es al lado y en la ventanilla no pasa nada, pero si lo tenés atrás es clavado que te patea. Si está al lado en el pasillo, no te deja ver la pantalla. Pobres…

El desubicado sonoro:

También está el que se cree que está viajando en el 50, y te clava la música del celular, es insoportable. Para colmo a veces los auxiliares no se hacen ni cargo. A uno le dije, que no le decía al pibe que apagara la música (ya que no se sentía tocado con los shht) yo iba a clavar el metal mas heavy que tenía en el celular y mi celular sonaba re fuerte.

O la que habla por celular a toda voz con el novio que dejo en mar del plata, y son las 2 de la mañana y ella esta: corta vos… no corta vos… no bichi corta vos… hay si yo mas… no yo mas… no yo.. No yo… y así en alto parlante, hasta que le tiras el teléfono por la escalera (por qué no abren las ventanas) o le reventas la cabeza contra el asiento de adelante.

El desubicado territorial:

Esta el que se sienta y te mira desafiante, te clava los bolsos en el porta equipaje de arriba de tal forma que no te entre nada, clava el codo en el apoya brazo durante todo el camino, no se levanta ni para el baño, pasa el tipo con la comida y el agarra primero, y encima ¡ronca el hijo de puta! Su meta en el viaje es hacértelo lo mas incomodo posible. ¡Hasta la luz de lectura deja puesta el conchudo!

La vieja mala leche con las masitas:

Esta te la encontras seguro si vas a san juan, y seguro es sanjuanina. La viaja no solo te mira con cara de traste y te hace levantar durante 40 veces en un viaje de 2 horas y media, si no, que va con la canasta las masitas, palmeritas galletitas o cualquier variante y el mate o el agua para él te que segura termina volcado en tu pierna. Por suerte el viaje es corto.

Les doy un consejo como viajera, si van en micro a algún lado que sea de más de 8horas, paguen un poco mas y van en el cama, que no solo es mas cómodo, si no que va poca gente, la pantalla es individual y no hay forma que te pateen o te jodan el asiento. Y si viajan de noche mejor.

Igual siempre está la posibilidad de que te toque con alguien piola y te vayas riendo en el camino, esos también los hay, y son unos capos. Al igual que algunos auxiliares, que son unos genios y súper atentos y serviciales.

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