El fulbito amateur y los torneos del sábado

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Muchos de nosotros y nosotras (agrego a las ladys porque ahora ellas también juegan sus torneitos) pasamos toda la semana llevando a cabo nuestra aburrida rutina, en la cuál cumplimos con todas nuestras obligaciones para que luego de tanto trabajo o estudio y acumulación de cansancio podamos ir el sábado a disfrutar de el clásico “fulbito”, en ese torneo al cuál tanto nos costo entrar y gestionar el team.

Párrafo aparte le voy a dar a la cancha de fútbol (lugar glorioso y adorado por multitudes), para muchos como yo tiene un significado que por momentos excede la razón, no sólo son dos arcos que están dentro de dos áreas que pertenecen a un campo de juego de dimensiones variables según cantidad de jugadores. Para mi la cancha es un templo, es el lugar donde yo me desconecto, donde tengo a mis amigos y enemigos, ahí pego, hago goles, me agarro a las trompadas, en ese lugar yo siento que soy Messi o Ronaldo o porque no Satanás Páez o el Patrón Bermúdez. Acá se lleva a cabo el deporte mas lindo del mundo para muchos (en mi opinión lo es), las pasiones se ven reflejadas en cada pelea con el árbitro, con el rival o en ese hermoso momento cuando gritamos ¡gol!

Dejando la cancha de lado, vuelvo a lo mío. Voy empezar hablando de la difícil tarea de armar el equipo. En esta etapa, el que arma el equipo se estresa, putea a todo el mundo y se hace mala sangre por el pelotudo que se le bajo a último momento. Situación complicada si la hay, no sólo porque hay que buscar jugadores específicos para cada puesto sino ver que este choto tenga para pagar la inscripción al campeonato y la planilla para todos los partidos. Hablando de inscripción, los torneos en nuestra provincia del sol y el buen vino oscilan por jugador entre los 100 y los 150 pesos y las planillas por partido entre los 25 y los 50 pesos dependiendo de la cantidad de futbolistas que vayan al partido (si te faltan uno o dos anda desprendiéndote del cocodrilo ratón). Cuando ya se tiene a todos los jugadores (siempre el arquero es el último en sumarse porque es el más complicado de conseguir y encima muchas veces se hace el otro con la guita) y se está adentro de este torneito comienza lo más lindo: El Fútbol.

Generalmente se juegan los sábados por la tarde y las canchas mas conocidas y mas concurridas para éstos eventos suelen ser: el cubo (calle independencia), carmelitas, el abate, las rosas, la chacra, medio pique, la redonda, futeka y el domo entre otros. Todos salen cagando a éstos lugares ansiosos para dar el punta pie inicial. Obviamente llegan ansiosos como dije recién, pero también llegan gordos, lesionados, fuera de estado y creyéndose que son Ribery. El problema que surge minutos antes del partido es: quienes van desde el comienzo. Siempre alguno toma la lanza y arma el equipo (si es humilde, él se queda afuera, si se mete de titular muchos le ponen cara de ojete) con el cuál el se cree que va salir campeón del mundo. Termina el partido, estos nos lleva a tres desenlaces posibles, el primero que sería ganar en el cual todos estamos contentos y nos vamos a tomar unos porrones a la estación mas cercana, el segundo que implicaría el empate donde salimos con cara de póker con sabor amargo y siempre diciendo “lo podríamos haber ganado” y por último el tercero donde generalmente cuesta irse de la cancha porque dos o tres se la agarran con el árbitro o hay peleas internas y un par de deliradas entre los jugadores debido a la rotunda derrota.

Sin importan el desenlace final la tarea monumental del manager del equipo es obviamente juntar la guita. Papaaaaa que tareita dificultosa te elegiste, todos se hacen los dolobus de alguna manera con diferentes excusas:

-Che, yo tengo la billetera en el auto.

-Yo no tengo cambio amigo.

– Oh podés creer que no traje plata, el sábado que viene te pago las dos planillas.

– Viejo todavía no cobro, apenas tenga la pongo toda.

– Che maricón yo te traje hasta acá, pagame la planilla.

– Muchachos perdón, pero anoche salí y me la patine toda (generadora de furia en el equipo).

Por consiguiente a esto, te vas dando cuenta para lo que está tu equipo, si son horribles le apuntas a la copa de plata o de bronce y si venís bien obviamente querés el campeonato, el asado, el viaje y las camisetas (tema generador de problemas también).

Muchos del equipo se preguntan ¿Por qué mierda incluiste a ese que es horrible? O ¿Por qué no hablaste con el Facu que es un crack? Y se dan las clásicas discusiones donde todos se creen que son Guardiola.

Terminó el torneo, clasificaste a la de oro, perdiste, te quedaste con las manos vacías, pero obviamente a pesar de todo, vas a seguir jugando todos los sábados, armando equipos diferentes y aumentando el amor por el futbol.

Conclusión: para terminar con la nota voy a tratar de sintetizar lo que dije. Jugar al futbol amateur te genera un gasto de guita a veces importante para tu economía, muchas veces te lesionas porque jugás sólo los sábados y muchas otras te vas re caliente de la cancha. Cuando ves el fútbol de primera se te generan ciertas dudas del ¿Por qué no seguí entrenando? O ¿Qué tiene ese amargo que yo no tenga? Pero volvés a la dura realidad y te das cuenta de que tu lugar es ahí, todos los sábados, con los vagos, puteando, comiendo asados y entrando en piñaderas anecdóticas. Los dejo a ustedes decidir si el sacrificio vale la pena, para mi si lo vale aunque de todas las veces que jugamos ganamos una y nos tire el gemelo sábado por medio…

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