El Paquetudo Paquete (Episodio Nº 1)

Eran las 7 de la tarde, ya me había aburrido de boludear en mi oficina del Bombal, el último expediente serio que había entrado en ese estudio fue el desalojo de un “Patricio Mendocino” con apellido reconocido que no le quedaba un sope partido al medio y estaba vendiendo vino a domicilio de la Bodega que otrora hubiese fundado su Bisabuelo y que ya hace años un grupo extranjero compró por monedas antes de la quiebra (otro mas).

Tenía ganas de caretearla un rato y para Voodoo faltaban 2 días todavía. Los after-office de esta bendita Provincia nunca funcionaron por más ahínco que le pusieron para darle una ondita cool al pobre infeliz que labura de jetra todo el día de corrido (esclavo); la gente “bien” como nosotros no necesitamos saco y corbata, nos manejamos con la camisita sport de alguna marca reconocida y alternamos entre los caqui de Lacoste y el pantalón azul de Polo. Yo pensaba… ¿¿¿es tan difícil ir a Kilkenny’s o a Museum en Biei y copiar lo mismo que hacen asha???

Yo siempre fui un pibe de Barrio ¿viste?… ¡de Barrio Privado obvio!  pero necesitaba algo mas. Tengo noviecita, otra “chica bien” de esas que van a la iglesia de la Peatonal con el buzo de GAP y después se hacen las boludas cuando pasa el chico eclesiástico de las propinas (no se como se dice en católico…). Pensé en darme una vuelta por la Sucursal de varios polirubros “El Kato Café” pero es sabido que después de las 19 van todas las de mas de 40, y para gato jovato me quedo en casa viendo The O.C. Se me cruzó también darme una vueltita por el Café Martínez del Bombal, a ese que van todos los proyectos de cuervo que piensan que el jetra de Fabrizzi pasa como un Yves Saint Lauren y que las corbatas brillantes del Carrefour pasan como italianas, pero recordé a un par de garcas que estaban siempre ahí, ¿te acordás esos que se empomaron a toda la farándula mendocina con la bicicleta de Madoff? y me dio no se que…

Pensé también en darme una pasadita por algún café-restó-bar de la Arístides pero me embronca lo que te cobran las playas y al BM no lo dejo en la calle, para que un pardo se me apoye toda la noche para hacer facha y después me quiera cobrar “die’ gomán” , aparte seamos realistas el único after con mas de tres personas es Sofía y me da mucha risa encontrar a los boludos que veo al medio día comiendo una vianda de siete pé de los chinos de la Colón sin corbata ni saco y un rato después me los encuentro vestidos de casamiento, gastándose 35 mangos en una Estelita… ¡Too much!

Pasó media hora y después de dos vueltas a los contactos de Blackberry  Messenger sin encontrar nada interesante me mandé a Bute, un cafecito nuevo, paquetón, en frente del Teatro para ver si me encontraba con un gomía del Clover (antes de que lo clausuraran, después, él se fue al San Andrés y yo al San Jorge)  pero seguíamos siendo bastante amigos jugábamos los dos en Los Tordos y fuimos los dos a la Universidad de Mendoza.  Mi amigo había comprado la última Hilux (4×4 obviooo), yo lo intenté convencer mas de una vez de que el Nextel y la Chata eran cosas de operario y no de G.C.U (Gente Como Uno), pero el insistía en que acá en Mendoza eran “lo más”, nunca lo pude entender… Es lo que les pasa a los paquetes de Recoleta con los paquetes de San Isidro, pero bueno eso será para otra historia.

Ni bien me siento me encuentro con unos amigos de MDZ, estaba Rodo   junto a su banda tiroteando a cuanta nami pasaba, no le perdonaban ni a las de +50, creo que inventaban la mitad de las historias de las minas que se empomaban. Estaba también Mara, con el bien alimentado socialero (armando terrible partuza con las solteras de mas de 30 y los casados de mas de 40…) En la mesa de al lado estaba “El Gordo Julián” (sí, el peroncho del Quincho) y tenía sentado un referente de cada partido político, disertaban entre ellos quien tenía mas acceso a info clasificada y llamaban a los funcionarios por los sobrenombres.

Así que después de ponerme al día con mi gomía que se tenía que ir a una presentación re top en Genco a la cual yo no quería ir, para no encontrarme a mi ex que estaba saliendo con uno de los miles de nuevos ricos que compran Mini Coopers y no entienden que son autos de futbolistas o de gatos, me fui silbando bajito y encaré tempranito al Palenque, a ver si pispeaba un par de gringas de las que cenan temprano y con poca pilcha… mientras me acomodaba en la mesa mejor ubicada estratégicamente para ver y saludar a los que subían y bajaban (y sobre todo lo mas alejada de la parada del Bondi y de Al Toque)

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