Guachis vs Wachiturros

La existencia de los chimbas me cansa, pero más me cansan ahora aquellos que optan por usar las identidades de otros para imponer un respeto que no pueden conseguir por sí solos. Farsantes que usan pantalones chupines y tienen un ipod con música de Macaco y Lady gaga juntitos, en la misma lista de reproducción. Haciéndose los más “copis del mundi” y al mismo tiempo inundando de pánico la ciudad. Ja, ponele.

La mayor parte de las veces que nos topamos con personajes de este tipo no sabemos si estamos frente a un verdadero guachi o frente a un careta de esos que los fines de semana le roban el Mercedes a papi y andan con la cumbia de los wachiturros al palo. La verdad es que tienen cosas en común: ambos se drogan para escapar de sus realidades (una muy fácil, una muy difícil) y escuchan la misma música; pero difieren en lo mismo que difiere un gay de un homosexual normal, en la billetera.

Cómo me he tomado mi tiempo en observarlos para evitar catástrofes o robos, porque me paso 3 horas al día arriba de un micro viendo de todo y porque he vivido en lasherindiolandia toda mi vida, pude armar una pequeña guía de cómo reconocer realmente un tula de uno que es sólo un intento de tula. Va:

El verdadero chimba:

Usa pantalones, y a veces una mochila, de un grupo de cuarteto o cumbia villera; comprados en el persa y con la cara de la Mona Jiménez desteñida o cortada porque el estampado es trucho. Los pantalones los usan fruncidos en la parte de abajo para resaltar las zapatillas y el tiro bien bajo.

Tiene los cuatro puntos y el puntito en el medio tatuado entre el dedo gordo y el índice. También tienen tatuado su equipo de fútbol local preferido en un gemelo, generalmente HLH. Si te encontrás con uno que tenga el tatuaje de lágrima bajo el ojo huí. Aclaro que ambos tatuajes son berretas, de trazo grueso y generalmente hechos con una mezcla de marcador permanente y sangre.

Usan cubata, la cual parece un nido de ratas y piojos de 5 meses de falta de shampoo y 15 años de falta de acondicionador. Algunos optan por raparse el resto, otros por usar flequillo rollinga. Repito, todos con cubata.

Tienen aritos de un strass de plástico bien grande cómo los que usan los reggaetoneros (aunque los de éstos son de diamantes) y también pueden aparecer con un arito del cual cuelga una cruz. Porque ellos serán lo que son, pero nunca dejan de ser cristianos.

Cómo ahora no sólo escuchan cumbia sino también reggaetón tratan de imitar a sus ídolos usando, aparte del arito antes mencionado, collares símil plata u oro con inscripciones como: $ , SEXY, PIMP, etc. Los collares son de plástico y del “todo moda”.

Infaltable, la gorrita a 45 grados exactos; no 50, no 40. También comprada en el persa  y de una marca que aparenta ser de las deportivas conocidas. La gorra está siempre sucia, deshilachada e inclinada a 45°.

Zapatillas de astronauta. De esas bien grandes con resortes atrás que los hacen aparentar 10 centímetros más de lo que realmente miden. De colores llamativos como celeste, naranja, verde flúor o el típico amarillo. De dudosa procedencia.

Remera deportiva, always. De equipos europeos onda Manchester o Chelsea para salir a bailar, de equipos nacionales para ir al colegio o a trabajar. Si la remera es original es robada, huyan nuevamente.

Por último, en el bolsillo de dicho personaje nunca falta: un porro, un cigarrillo común, un celular con la música al máximo, una red bus suelta, una estampita de san la muerte y un cuchillo tramontina.

Si deciden imitarlos, allá ustedes. Los que no, si ven a un personaje de estos mientras caminan de noche por una calle solitaria le sugiero que entreguen todas sus pertenencias, déjenlas en el cordón de la vereda y háganse los muertos. Facilitan la tarea y se ahorra un disgusto.

¡Suerte con eso!

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