Indio Solari o Mini Woodstock Mendocino

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 Autodromo Ángel Pena: 2 entradas, una sur, otra norte, delimitaban el epicentro de una fiesta nacional, el parque Agnesi, la gente cantando, trapos, focos de agite, remeras y fuegos desprendiendo humo blanco al pie de cada árbol, ráfagas de cánticos a lo largo de todo el día. Un crisol de gente, desde todos los lugares de nuestra Argentina se vino a dar el presente.

Estábamos previando la misa.

La tarde se adentro tranquila, con mucho frío pero con felicidad en el aire, al contrario de lo q los medios de comunicación vaticinaron todo estuvo tranquilo, se respiro respeto y no t voy a mentir en que no había descontrol pero cada uno andaba en su viaje, la actitud colectiva era de disfrute, no había tiempo para quejas ni quilombos, fuese como fuese era perfecto.

Las puertas del autodromo se abrieron pasadas las 16 y a tan solo 8ºC la gente empezó a entrar despacito, ya se había pasado de la paz q se reino todo el día a los nervios previos, esos q se te mezclan con ansiedad… La entrada fue tranquila, 6 cacheos separaban de pisar el asfalto de las pistas, fue una caravana de aproximadamente una hora hasta que se vio el escenario enorme, 4 torres te ayudaban a ubicarte y 3 pantallas adelante y otras 6 repartidas por todo el predio te situaban si no veías algo.

21.50 hs se apagan todas las luces y la gente enloquece, se escucha una voz metalizada q anuncia la llegada de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, una intro con aullidos se entrelaza con los acordes de “Luzbelito y las sirenas”, se encienden luces azules y empieza la ceremonia señores!  sin siquiera dejar de saltar sigue “El templo de momo” “Ceremonia en la tormenta”, “Todo preso es político”, “La hija del fletero”, “El tesoro de los inocentes”, “El arte del buen comer”, “Vuelo a Sidney”, “Las increíbles andanzas del capitán Buscapina”, “Gualicho”, “Yo caníbal”, “La murga de la Virgencita”, “Vino Mariani”, “Pabellón Séptimo”, “To beef or not to beef!” Para confirmar las bendiciones celestiales de esta  misa de ricota, comienza a llover.

Con los señores Gaspar Benegas y Baltasar Comotto en guitarras, Marcelo Torres en bajo, Hernán Arramberri en batería, Alejo von der Pahlen y Sergio Colombo en saxo, Ervin Stutz y Miguel Angel Tallarita en trompeta y trombón y Pablo Sbaraglia en teclados el Indio agitaba el recital mas grande del rock nacional.

Break para limpiar el piso del escenario porque la lluvia lo tornaba muy resbaladizo. Aire para quienes estábamos en el pogo mas grande del mundo, esos minutos para poder respirar fueron estratégicos. A estas alturas ya la lluvia se había convertido en aguanieve que caía sobre la enorme masa de gente a modo de sacralización, aplacando un poco tanto calor humano, era admirable y paradójico ver tanto agua caer y solo tener un poco húmedas las capuchas. Frío.

El segundo segmento del show se perfilo al frenesí de “Un ángel para tu soledad” que siguió “Rock para el negro Atila” “Divina TV Führer”, “Todos a los botes” , fiesta señores, fiesta ricotera en su estado mas casto… a lo q continuo “Mariposa Pontiac” enganchado con “Rock del país”,”El pibe de los astilleros”, el himno tribunero “Juguetes perdidos”, el glorioso “Flight 956” y el cierre, obviamente,  fue coronado por  “el pogo mas grande del universo” según el propio Solari : “Ji ji ji”. Climax de más de 130 mil almas.

Autentico mini Woodstock a la mendocina y que quienes lo vivimos podremos llevarlo en nuestros corazones y contarlo cual hazaña a nuestros nietos. Porque sera imposible de olvidar esas playas de estacionamiento de colectivos, toda esa cantidad de gente que se movilizo desde todos los lugares del pais, y de otros, esos 15 kilómetros de cola para entrar a San Martín en la autopista, los trapos de todos los tamaños y colores plasmados de pasión colgados x todos lados, los puestitos de comida al costado de las entradas al autodromo, las remeras colgadas a modo de trofeo de guerra de los comerciantes, los vasos de cerveza de litro y las botellas cortadas de Fernet, el asado con todos los lujos, los abrazos con desconocidos… Shapo una vez más indio querido.

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