Los típicos hombres inseguros que nos encontramos

Todas nos hemos cruzado con uno de estos especímenes en la vida. No me atrevo a poner a todos los hombres en la misma bolsa, pero más de una reconocerá todos o algunos de estos rasgos que describiré en su pareja, novio, marido, chongo, etc.

Para comenzar, vamos a definir al inseguro: dícese del macho que, en una relación amorosa, se siente siempre en una posición de desventaja y que teme ser engañado o abandonado. Por lo general, son hombres con baja autoestima que piensan que la mujer que tienen al lado es demasiado para ellos, aunque no se lo hagan saber ni para el día de su muerte.

Es probable que estén todo el tiempo desconfiando, acusándote de infidelidades, leyéndote el whatsapp, que se enojen si estás mucho en el face, que armen escándalo si no les atendés el celu, y otras variadas reacciones de tipo inseguro.

El macho inseguro por lo general se comporta de la siguiente manera:

El inseguro no deja el nido

Puede que ya se haya mudado 10 veces desde los 18 años, que esté casado desde hace 15 años y tenga 3 hijos, que sus padres ya hayan muerto, pero el inseguro sigue dando la dirección de la casa de mamá. Todos los trámites, facturas, tarjetas, resúmenes de banco, notificaciones de AFIP, donaciones, etc. siguen llegando a la casa de tu suegra porque tu macho da esa dirección para todo. Te pone la excusa de que ‘por si nos mudamos pronto’, pero el inseguro no se convence de que la casa donde vive es su casa porque en el fondo de su corazón teme algún día tener que volver a casa de mamá porque vos le metiste un voleo en el orto.

El inseguro es gavilán

Es probable que a vos no te diga ni buenos días ya, pero no se pierde nunca el piropo halagador a las compañeras de trabajo. Es el típico que anda por la vida tirando un ‘¿llegó la primavera que hay tantas flores?’ o un ‘qué lindo te queda ese pantalón’ a cuanta mina se cruza. En un grupo de whatsapp una pregunta si conocen un contador y él se ofrece con un ‘Sabés que estoy disponible para vos los 365 días del año’. Va al supermercado y se pone a charlar con la cajera. En la farmacia, a las risas con la farmacéutica a la que ya le sabe el nombre. Cuando anda con vos por la calle, se da vuelta a mirar todos los culos que le pasan por delante. El inseguro hace esto ‘por las dudas’, va dejando puertitas abiertas por todos lados por si algún día vos lo rajás de tu vida y tiene que salir a buscarse otra.

El inseguro no concreta

Es típico de estos señores llenarse la boca con proyectos de todos los colores: ‘el año que viene nos mudamos a una casa más grande’, ‘vamos a pintar en el verano’, ‘esta semana salgo a buscar depto para que nos vayamos a vivir juntos’, ‘te voy a cambiar el auto’, ‘el lunes empiezo el gym’, ‘gorda, ya es hora de buscar un hijo…’ Pero el tipo, que está pensando todo el tiempo que lo vas a cagar con otro, nunca concreta ni la mitad de lo que propone para no hacer gastos ni esfuerzos al pedo. Como siempre está esperando que le des la retirada, no se esfuerza mucho por llevar a cabo nada de lo que proyecta.

El inseguro miente

Te debe haber pasado alguna vez, que descubrís que tu chico te dice mentiras hasta en cosas que no parecen tener importancia. El inseguro miente hasta en el precio del tomate. Nunca te dice el precio real de la remera que se compró, te dice que fue al gym cuando en realidad estaba durmiéndose una siesta de 3 horas, te dice que fue al banco y resulta que estuvo tomando mate con la madre toda la mañana. El inseguro miente para sentirse importante. Ojo, también mienten para tapar alguna cagada que se mandó. No decirte la verdad le da cierta cuota de autosuficiencia; cada vez que el inseguro te miente, siente que la tiene más larga.

El inseguro te inventa una tercera en discordia

Ésta es una de las características más jodidas del inseguro. Como el pibe cree que vos lo vivís cagando, él se busca una contrapartida para no sentirse menos. Quizás no llegue a concretar nada con la tercera en discordia, pero arma el circo por las dudas. Además, hacerte pisar el palito y despertar a la yegua celosa en vos le da cierta seguridad.

La tercera en discordia puede ser una mujer con la que tenga cierto contacto diario. El inseguro que usa esta táctica empezará hablando mucho de la tercera en discordia y aprovechará toda oportunidad que tenga para traerla a la conversación. Después te hará ver que tiene diálogo fluido con ella, que hay cierta amistad. Te contará detalles íntimos de su vida, de su historia, de la ropa que usa. Todo esto hasta que logre tu reacción, hasta que saltés con los dientes al cuello intentando que te diga cuál es su interés en esta mujer. Por supuesto, una vez que logre su cometido, negará cualquier relación, interés o compromiso y vos pasarás a ocupar el papel de la loca celosa.

El inseguro y el celular

El celular es el arma mortal del inseguro. El celular al inseguro le da poder: le servirá para alimentar su faceta de gavilán y para mantenerte en vilo las 24 hrs. del día con la tercera en discordia.

El inseguro típico llevará el celular pegado en su bolsillo día y noche. Por supuesto, siempre irá al baño con el celular ‘para leer el diario’. Rara vez dejará el aparatito en cuestión a mano. En caso de dejarlo a la vista, el celular siempre estará con la pantalla hacia abajo y en modo vibrador. Además, es probable que tenga bloqueado el acceso a algunas aplicaciones. Todo esto, por supuesto, para crear cierto misterio y llamar tu atención. Si alguna vez lográs echar mano a su celu y mirotear para ver por qué tanto misterio, descubrís que sólo te llama a vos y a su madre, que el último mensaje del face es del 2 de enero y es de un amigo, y que los únicos chats por whatsapp son con vos, con la hermana y con el grupo de fútbol.

Sé que más de una hallará increíbles coincidencias entre la descripción del inseguro y su pareja. Es probable que muchas estén pensando que todas estas características son inherente no a los inseguros, si no a los hombres en general. En ese caso, no me queda otra que darles la razón

Escrito por Solita Solá para la sección:

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