¿Pensaste en salvarte jugando al tenis? Lee esta nota

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Cuando prendes la tele y ves que está jugando Del Potro, lo primero que se te pasa por la saviola es en la camionada de guita que gana en cada torneo y aparte pensase en todo lo que le dejan los sponsors y las publicidades. Pero lo que no sabes es todo lo que tuvo que pasar este buen samaritano para estar donde esta ahora.

Cuando empezás a jugar generalmente tenés entre 7 y 10 años para decir una edad promedio. Vas contento con tu raquetita y la mochilita al grupo de iniciantes, todavía no entendés mucho pero te encanta darle a la verde creyéndote Agassi ganando el Us Open. Lo mejor que te puede pasar es jugar tu primer torneo en menos 10, el que mas alto la pasa gana, digamos el mas “ladillón” (termino que será explicado mas adelante). Te vas preparando en el fastidioso acto de perderse eventos sociales.

Vas creciendo y vas avanzando de grupo, hasta llegar a la tan ansiada competencia, estas en menos 14 y ya tenés la chapa de campeón, le das con un “top” bárbaro y tu entrenador es al único que va a ver, porque los otros son malos y realmente no les interesa mucho. Te sacan jugar con el nombrado recientemente como el “ladilla” (tipo que juega a pasar la bola lo mas alto que pueda, juega con el error del otro, pero a medida que pasan las categorías le va yendo peor porque lo cagan a palos, termina jugando al futbol y lo expulsan todo los partidos) porque sos buenísimo pero el chabón te gana con esas tácticas tan pedorras. Mientras tus amigos se juntan a masturbarse grupalmente, aprender a manejar y fumarse los primeros puchos, vos te vas a dormir antes de las 11 todas las noches.

A tu viejo le cuesta un huevo bancarte porque te tiene que comprar raquetas, porque ya no podes tener una sola, encima le cortas la cuerda en todos los training asíque le sumas una platita mas. Llego el tiempo de los G2 y los G1 para medirte con lo’ pibe’ de las otras provincias. Te haces amigos de todos y en la final te toca contra tu amigo de toda la vida, te querés matar. Jugás con presión porque tu familia se desangra para pagarte el viaje pero si clavas el titulo te sentís el tipo más feliz de todos. Lo peor de esta etapa es que te empezás a peder los cumpleaños de 15, las ferneceadas ilegales de los irresponsables de tus amigos, las vacaciones por la pretemporada y en el colegio te va realmente como el ojete. Si perdés el sábado, juntas a todos lo que tuvieron la misma suerte que vos y se van de gira en San Luis que tiene menos fiesta que un jardín maternal. Ponerla es casi imposible sin tiempo a esta edad.

Vas creciendo y con los años te das cuenta de lo que sale bancarte la jodita, tenés que jugar torneos de nivel ATP, te paseas por todo fixture que salga en el calendario y te embola jugar en primera contra ese trotamundo de 27 años que pasa todas las pelotas y te grita los puntos en la cara, terminas perdiendo el primero luchado y después te clava 6-0. Seguís avanzando y pasas a los Challenger, en tu provincia ya saben quien sos ¡y tenés sponsor que te banca las raquetas y la ropita papi! Peeero… se te fueron los mejores años de desbande.

Cuando volvés a tu provincia después de una dura gira, te pegas terrible fiesta y te pones hasta la manija con los amigos que jugaban con vos (todos estudian y trabajan), te querés levantar a todas las minitas y le tiras el chamuyo que venís de jugar en Dinamarca y que tu miembro mide lo que mide tu raqueta. Con suerte la pegas, pero tenes menos filo que cuchillo de cartón y encima soles caerle mal a la gente por tu onda ermitaño.

Si “pegaste el salto” y llegaste a los 100 primeros puestos, sentite Maradona en el `86 amigo, ya sos una leyenda del deporte en tu provincia y ni te cuento si en algún torneo te toca algún mostro en primera, todo el mundo te ve y aunque sabe que es casi imposible que le ganes están todos ahí atentos. Y seguís solo… en un mundo de fans.

Ya se empieza a comentar que estas ganando una torta de guita, pero lo que no saben que lo difícil aparte de llegar es mantenerse y recuperar todo lo que tu viejo gasto rompiéndose el lomo hasta los sábados mientras vos te clavabas un energizante después de haber ganado por un doble 6-0. El tema es que si no la estas ganando posta, las posibilidades se van achicando… como tu futuro.

Te mantuviste y llegaste a estar entre los mejores de tu país y en tu mejor momento estuviste entre los mejores 20, ahora ya tenés 32 y te querés retirar porque ya te canso. Desde los 7 años con la raqueta en la mano, entrenando 4 horas diarias y jugando viernes, sábado y domingo perdiéndote el asado familiar, viajando desde Nigeria a Ecuador solo para jugar, se casaron todos lo’ vago’ y es lo que te espera a vos.

Te retiraste Willy, ahora los domingos ves a Torrente en el canal 7 y se te cae un lagrimón cuando están jugando Roland Garros. Sos entrenador y empresario mediocre, jugás torneos de veteranos y el interclubes. No querés que tu hijo juegue al tenis porque sabes lo que le espera, lo llevas a jugar al handball y todos los domingos te clavas el asadito y te vas a la cancha con tu viejo y tu crio.

Sos otro tipo, ahora si estas acabado y tu sueño es ser comentarista como Frana o Batata Clerc y trabajar en el noticiero deportivo como Quique Wolf. Es así de real, peeero… algunos llegan.


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