Pones canciones tristes, para sentirte mejor

No me voy a poner a hablar en términos científicos de hormonas y esas cosas, porque se pondría algo tedioso. Pero vamos a puntualizar en algo que hacemos siempre: escuchar canciones deprimentes cuando, precisamente estamos deprimidos. En este caso por el desamor.

Conozco muy poca gente que cuando se siente mal, pone una canción de Los Auténticos Decadentes para levantarse el ánimo. Bah, no conozco a nadie que haga eso. Sin embargo sé que la mayoría pone canciones cortavenas, porque seguramente nos va a hacer sentir mejor cantarle a los gritos a quien nos dejó “Vuelveeeeeeeee, que sin ti la vida se me vaaaaa”. Si, seguro que con eso lo/la tenemos de nuevo a nuestros pies…

Preferimos desgraciarnos escuchando letras que representen una y otra vez la situación de mierda por la que estamos pasando, por las dudas de que no nos hayamos convencido de que sí, nos dejaron.

Ni hablar sobre que ponemos la mano en el fuego asegurando que Eddie Vedder, tuvo un presagio y escribió “Black” pensando en nosotros y en lo que nos pasó.

Nos parece que TODAS esas canciones las escribieron para uno.

Escuchamos “El vestido azul” de La Oreja de Van Gogh , porque un día íbamos paseando por el centro y vimos JUNTOS en una vidriera un vestido azul que ÉL dijo que nos quedaría bien.

Ponemos “Viernes 3 a.m.” porque ese fue el día y la hora en la que ELLA mandó el mensaje que desataría la ruptura, aunque la canción no tenga absolutamente nada que ver.

En una nota anterior hice un pequeño guiño sobre este tema, cuando nos sentimos mal parece que nunca estamos sufriendo lo suficiente, entonces buscamos una lista de canciones que vayan a tono con la apariencia desastrosa tipo Bridget Jones que tenemos, y que justifiquen también el haber decidido bajarse una botella de ginebra para tomar coraje y mandarle un audio con “nuestra canción” y que no se nos entienda nada por la mezcla de llanto, mocos y la falta de modulación por tener la boca adormecida. Porque claro, además de estar tristes, tenemos que ser patéticos… sino, no vale.

Nos patearon el corazón y vaya uno a saber a dónde quedó, como los tiros de Higuaín, y cómo no sabemos dónde está, nos la agarramos con el alma. Y escuchamos “Cry me a river” de Justin Timberlake a todo volumen, porque eso sí, el despecho ante todo. Aunque pensándolo bien si se me aparece Timberlake cantando mientras me estoy bañando tal cual sale en el video clip, que se va el despecho al carajo y se me sube el ánimo al toque.

En fin,y a modo de conclusión, todos tenemos esa tendencia masoquista de armarnos un playlist con canciones que nos deje tan tristes como Bambi cuando le mataron a su progenitora, como cuando vimos a Artax hundirse en los Pantanos de la Tristeza o que nos deje la cara de pasto de Julia Roberts en La boda de mi mejor amigo. Y por más que lo neguemos, le damos play religiosamente hasta el día en el que apretamos el botón “siguiente” y nos aparece una mexicana diciéndonos que nos soltemos el cabello, nos vistamos de reinas , nos pongamos tacones ( aunque caminemos como el Pájaro Caniggia con stilettos) y que la noche no es más oscura porque ahora es de lentejuelas.

Claro indicio de que ya estamos listas para salir de nuevo, o que tenemos un pésimo gusto para levantarnos el ánimo.

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