Aforismos Vendimiales por F.H.

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No importa qué tan temprano llegues al Carrusel o la Vía Blanca, siempre vas a terminar con algún boludo tapándote la visión. Aunque sea un milico que justo se tuvo que poner ahí a decir «más atrás».

Te matás por conseguir lo que sea gratis y no podés, pero en el momento que te distraés ligás algún frutazo en la cabeza seguro.

Si por muchos años decís lo mismo en la transmisión del Carrusel y la Vía Blanca te premian poniéndote al frente de algún noticiero local.

Trasmitir el Carrusel es una buena excusa para chupar vino en ayunas.

Ninguna reina se ve linda en el carrusel por el trajín de la Vía Blanca.

No importa que tan bien diagramado el tiempo del paso de los carros, siempre va marchar mas lento.

Hijo de puta no es el que le roba a los niños. Hijo de puta es el gaucho ese que siempre va arriba de un carro asando un costillar para envidia de todos.

Las contramarchas nunca van en sentido contrario a la Vía Blanca.

Justo cuando encontraste una mesa y silla pegado a la calle para cenar y ver el paso de las reinas, un caballo te defeca a 4 cm.

No importa que hagan, los carros siempre van a parecer una bosta.

Pagar por binoculares de cartón es lo mismo que pagar por un auto de plástico.

9 de cada 10 personas que van a la Vía Blanca o Carrusel se queja de la cantidad de gente que hay y cree que es una mierda y promete no volver el próximo año.

3 de cada 10 personas que van al Carrusel o Fiesta de la Vendimia en auto, se vuelven en taxi.

Aunque gane la más linda, inteligente y encantadora de las reinas, para tu abuela y tu tía siempre está todo arreglado.

La reina por más que tenga capa y no corona, vuela.

Vendimia es ver el acto central desde el cerro.

Parte del folklore de la vendimia, es no cambiar el modo de transmitirla por 40 años.

La fruta que largan de los carros es el descarte de la feria.

A Frank Romero Day no le gustaba la vendimia.

El voto para todas las reinas arruina el resultado.

Los locutores tienen la misma modalidad de cantar votos que hace 50 años alargando los nombres de los departamentos.

Los cosechadores nunca han ido al acto central.

No importa cuánto las maquillen a las nuevas soberanas en la nota del desayuno, siempre van a tener los ojos hinchados.

El paseo de las nuevas soberanas en una limusina por un hipódromo destruido refleja claramente la política actual.

Nunca las nuevas reinas vendimiales se ponen salvavidas cuando pasean en la lancha del Club Regatas y deberían ser penalizadas por esto.

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