¿Cómo vivieron los mendocinos el sismo de ayer?

Creo que está más que decir y comentar que en el día de ayer un fuerte sismo sacudió todo Mendoza.

Ahora, ¿se han dado cuenta que no estamos preparados ni para afrontar un simple zonda?

Como buena provincia sísmica , deberíamos estar muy duchos en el tema, sobre todo con la cantidad de simulacros que nos enseñaban en la primaria. Pero no. Ahí estamos nosotros, como perros mojados sin saber qué hacer o a donde ir.

Entonces, tomé un momento, y me puse a analizar los distintos personajes mendocinos y de que manera vivieron el sismo.

El que se anticipa en las redes: este tipo de personajes es el más común y habitual, y además el que abunda en demasía. Su objetivo es publicar sobre el sismo (o cualquier catástrofe y/o estado climático) para que de repente le diga GUAU, QUE GENIO QUE SOS, GRACIAS, ME SALVASTE LA VIDA, pero la realidad es totalmente diferente. Queda como un choto más que comenta sobre algo que todos ya sabemos.

El siempre listo pero cagado en las patas: a mi parecer es el más inútil de todos. Este personaje a diario cuenta que tiene todo para cuando pase un sismo: luz de emergencia, mochila con ropa, vívieres, etc. No para de compartir estados que tiran tips de supervivencia. Les comenta a todos que hizo 56 veces el curso de RCP y primeros auxilos. Pero cuando llega la hora de la verdad grita como una señortia. Llora. Pide auxilio. Grita. Vuelve a pedir auxilio. Y lo peor de todo, que su pánico se transmite a los demás.

El que le da lo mismo todo: son los menos, pero aunque no lo crean es el que más ayuda sin ayudar. Este tipo, al temblar piensa, «Huy, está temblando» y sigue como si nada. Pensarán que es un choto pero la verdad que son muy útiles para llevar calma y ayudar al entorno que no colapse.

El «se viene el fin del mundo»: choto, chotazo si los hay. Apenas comienza en movimiento telúrico ya empieza a los gritos, llora, corre en círculos, expresa que todos nos moriremos y no solo eso. Una vez que pasa todo, se ensaña en decir comentarios como «seguro está todo saqueado», o «busquemos en las noticias cuantos millones de muertos hay en San Rafael». A posteriori empieza a comunicar en sus redes sociales pelotudeces como «LA TIERRA SE HACE SENTIR», «ESTO ES CULPA NUESTRA», «SOMOS EL CÁNCER DE ESTE UNIVERSO»  y cosas por el estilo. Al día siguiente se levanta pensando en que otra catástrofe para comenzar su ritual.

El de las cadenas por wasap: denso, denso, densísimo. Empieza a escribir textos diciendo que lo peor está por venir, que nos encomendemos a San Guchito para evitar que pase lo que seguramente va a pasar. Y cuando no pasa (obviamente) vuelve a armaruna cadena agradeciendo las energías de cada uno que evitaron que todo pasara. Generalemente estas personas repitieron jardín de infantes un par de veces.

El que quiera quedar como un gracioso pero queda como un boludo:  acá el susodicho (o susodicha como en cada caso) empieza a viralizar una cantidad de memes, frases e imágenes con el fin de ser coronado el rey del humor. Pero lamentablemente ya todos han recibido este material hace rato. Incluso lo manda al grupo de wasap de sus tias y abuelas, pero solo le llegan respuestas como «Ya lo vimos» o «Mejor buscate un laburo vago de mierda».

El me aprovecho de la situación: este personaje es un ventajero. Por cada movimiento del suelo aprovecha para agarrarse de las tetas de la primer mujer que vea cerca. En en caso de gustarle los pitos, hace lo mismo pero de rodillas. Un vivo bárbaro.

El Fernando Hidalgo: suelen decir LA CONCHA DE TU MADRE al aire.

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