Las vacaciones de una mendocina en Miami beach

Me tomé unas vacaciones MUY BIEN MERECIDAS y me fui a Florida. Primera parada Orlando.  Segunda Miami Beach!

Feliz Navidad el 25 cuando mandé al correo de nuestro queridísimo editor la nota anterior cerré mi computadora y me subí al auto. Para llegar a mi auto caminé con zapatillas de lona 15 metros en la nieve esperando caerme y abrirme la cabeza en dos contra una piedra escondida. No paso, pero casi. Nieve del ORTO. Un viajecito de 15 minutos hasta la casa de mis amigas para buscarlas me costó una hora. Llegue ahí y me desayuné (o cené mejor dicho) que la temperatura era de -10°C. Maravillosamente fresco. Cargamos las cosas y nos fuimos a la casa del novio de otra de las chicas que vive a una hora y 45 minutos de distancia. Adivinen cuanto tiempo manejé en la nieve hedionda? Si, Conchita clavó tres horas y media. Felizmente llegamos como a las doce de la noche y cambiamos de auto para tomar la vil y cruel ruta.

Cinco cristianos adentro de un auto no es buen negocio. Ahora es divertido pero en el momento solo me quería tirar en la nieve y hacer angelitos. No quería pensar en la remota posibilidad de que alguno tuviera un repentino ataque de gases gracias a un almuerzo con porotos. Volábamos en pedacitos. De todas formas el dueño del auto arrancó manejando, cambió a las dos horas por la novia. Jebus pensé que me moría, Tailandesa suicida. Ella cambiaba de carril como más le gustaba. Si vas sola en el auto conchuda ! Acá la única conchuda SOY YO ! Dormir? NO. Ahí cambiamos por la Alemana que iba a las puteadas por el límite de velocidad. Ella lo respetó a rajatabla, la quería matar, lo juro ! Íbamos TAN despacio. Por suerte cambiamos a Francia que manejó de forma normal hasta que no se que le pasó por la cabeza, se estacionó y me dijo manejá vos. Al final fui la que más manejó, escuchando música que no me gustaba y aguantándome que todo el mundo estaba dormido.

Llegamos a Orlando, desayunamos en un lugar bastante bonito y caro. De ahí nos fuimos a Universal Studios y AHÏ la pasamos genial. Lo único que jodió fue el frío sorete. Mucho frió si vas pensando en usar remerita manga corta.

Visto todo lo que podíamos ver y subirnos a todos los juegos que podíamos soportar por un día nos fuimos al hotel. Ahora viene la mejor parte. Alquilamos una habitación para dos y éramos cinco! Yeaah !! Tres en una cama. Yo olía como puerco del mercado central asíque sin pensarlo me pegarme una ducha. Sorpresa para mi el agua salía helada, helada helada, tanto como para no poder soportar cinco segundos bajo ella. Me di un ligero baño corporal y me puse algo de ropa limpia y me acosté con dos personas más en una cama de dos plazas.  El plan era levantarse para ir al centro de Orlando a tomar algo y conocer. No pudimos, yo me desperté a las dos de la mañana acalambrada y escuchando la televisión y a un par de individuos apareándose en el cuarto de al lado. Lindo, al menos alguien la pasaba bomba.

Nos despertamos a las diez de la mañana, ahora sí había agua caliente asíque me duché . Les garché el baño a todos teniendo en cuenta que mis duchas son de 40 minutos. En fin, segundo día en el parque y tengo que decir que sobreviví a todos los juegos. Por favor si les tengo que recomendar un juego: La momia. No podía gritar porque el diafragma me apretaba los pulmones y no respiraba y menos gritaba. Es genial !!

El día terminó y nos fuimos al aeropuerto. Lamentablemente todo el país tenía los aeropuertos cerrados menos Florida porque naturalmente no nieva ahí, pero como no había gente ningún vuelo podía salir. Clavamos cuatro horas de espera y demencia. Llegamos a Miami a la una de la mañana y para variar nos tomamos un taxi con música de película porno.

Dormimos en otro hotel MUCHO pero MUCHO mejor. Guardamos todo en el bolsito y nos tomamos un trencito a Miami Beach. OH si, Gloria al verano eterno, a los chicos andando en patinetas y a esos hermosos cuerpos caribeños. Es otro mundo. Gente linda por todas partes, tanto que te hace sentir como en una serie de Sony. Caminamos como 15 cuadras con bolsos y cagadas de calor, encontramos el hotel y nos sentamos en el resto a hacer tiempo y tomar algo. Agarramos Happy hour asíque parecíamos perros con dos colas. Divino todo hasta el momento en que nos trajeron la cuenta. 140 dólares pagamos los tragos, tres ensaladas y bastoncitos de muzarela. Me sentí violada.

La habitación del hotel era de los años 70, se escuchaba todo el sexo ardiente y evidentemente doloroso de una pareja y el conserje era un colombiano de 60 años quien NUNCA pero NUNCA tuvo sexo en su puta vida.

Algo de suerte para mí fue encontrar Fernet Branca. No tanta suerte porque pagué 31 dólares por el mismo y a parte tuve que pagar en el aeropuerto por mi valija 20 dólares más. Divino. Pero yo, contenta ! Compramos un par de remeritas que dicen I’m in Miami Bitch y por supuesto la Alemana no dejó de hacer su parte preguntando en todos lados si tenían una remera que dice “Fuck me I’m famous”.

Para terminar el vuelo de vuelta salía a las cinco y media de la mañana, por ende teníamos que estar en el aeropuerto a las cuatro. Dormimos en el piso de la casa de un amigo y esperamos un taxi que llegó 15 minutos tarde y adivinen qué! Con musical de telo. OH Yeaah !

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