Pablo Rago y los travestis

Esta historia me sucedió hace ya varios años. Era yo un adolescente, y cursaba mi último año de secundaria, en el glorioso Martín Zapata. El año se consumía velozmente como atado de puchos comunitario, pero…

Manifiesto para la persona que amo

Siento la necesidad, quizás intempestiva, de escribir estas palabras, como si brotaran a raudales de adentro, crudas, atropelladas, que me desnudan completamente de corazón. Preciso hablarte con franqueza, por que no puede transcurrir más tiempo…

Dejarnos ir

"...Las cosas que nos faltan, cuántas cosas. Las que quedaron en el camino o nunca accedieron a él. Quien más, quien menos, todos llevamos una filatelia de las ausencias. Hay partidas, adioses de los que…

La Despedida

Trazos. Trazos que las nubes dibujaban como acuarelas en el cielo, teñidas por el sol tibio de la mañana que apenas se dejaba ver por la ventana entreabierta. La brisa suave y el claroscuro de…

Carta a Mariana

Querida Mariana: Quizás en estos días notaste mi ausencia. Nunca fui de jugar a huir, pero quizás fue mi forma de escapar de tanto alboroto mental. Hubiese querido despedirme, pero eso probablemente me hubiese apuñalado…

De amarras y nostalgias

Afuera llovía como la última vez. Las olas golpeaban a raudales en el viejo muelle, sombrío y desolado. El anciano capitán se sintió somnoliento, y pegó su nariz contra el húmedo cristal del vidrio de…

La balanza

¿En qué medida contabilizamos el amor que damos y recibimos? ¿Que aparato permite medir aquello que el corazón emana por la existencia otra persona? ¿Suman los suspiros exhalados, las sonrisas furtivas, las pensamientos a horas…

La enamorada de la luna

Había perdido la cuenta de las veces que se había quedado mirándola, escondido tras alguna estrella, a la enamorada de la Luna, como sabia llamar a aquel hermoso ser. Él esperaba cada día verla aparecer…

Cenizas para el desamor

Era una fría mañana de otoño, de esas mañanas bien mendocinas, con un sol tibio que acariciaba los árboles. Un día como todos los demás para Federico. Hoy había decidido salir antes de casa y…

Un minuto antes de dejar de quererte

“Sincronicemos relojes”, se habían dicho al comienzo de la relación, como en aquellas películas de robos de bancos, donde la precisión es una condición indiscutible y cada segundo vital. Y así fue... el tiempo transcurrió…