Bendito portero

Ahí estábamos una vez más. En ese juego raro de seducción que solo nosotros entendíamos, que nos volvía locos. Que hacia desearnos demasiado. Esa tarde llegue a casa. Y todo empezó..

Una que otra foto. Mostrando partes de mi cuerpo. Sintiendo el deseo que en él provocaba…

Como me gusta sentir aquello. Tentarlo… Y contarle con detalles que me gustaría hacerle y que me haga. Seguimos… Mostrándole mi cola… Mis tetas. Y el deseo crecía… ¡¡Dios!! Como quería tenerlo adentro mío….

Se hizo de noche… Y lo esperaba. Semi desnuda… Con la esperanza de que llegara y me hiciera el amor… Pero sabia que no lo iba a hacer. Me puse un pantalón y una bata (nada sexi por cierto. Era de color negro y de invierno). Y de pronto. Tocaron el portero. Bendito portero. Sabía que era él.. Quien mas tocaría sino a esa hora. Solo él me visitaba. Y ahí estaba.

Solo basto un saludo para que empezara a tocarme. Él, ya adentro me dijo: “Me ibas a esperar desnuda”. Solo respondí desatándome la bata. Mostrando que estaba sin remera. Y me beso… Me beso con pasión. Como me gusta esa boca. Me apoyo contra la pared. Y me tocaba. No dejaba de hacerlo… No quería que dejara de hacerlo.

Que metiera su mano debajo de mi pantalón. Que me tocara entre las piernas. No sé en que momento ya me tenia acostada sobre la mesa. Me había sacado el pantalón. La tanga que llevaba puesta. Y comenzó a pasar la lengua. Justo ahí. Y que bien lo hacía. Me encantaba que me chupara. Su lengua jugaba justo en esa parte de mi cuerpo, sentía mi gusto, como a mí me encantaba sentir el suyo.

Pero ya no aguantaba más, quería tenerlo adentro. Le pedí que lo hiciera. Y empezó.. Una dos tres cuatro cinco seis siete, y seguía, seguía. Rápido…lento…fuerte…. Y más… Que placer…

Sentir todo eso bien adentro. Que me mirara… Que rico…que rico como me cogía…. ¿Tanto podíamos desearnos?

No dejábamos de hacerlo. De espalda. Me ponía en cuatro. Y seguía metiéndomela toda. Sentía que iba a volverme loca. Calor…calor, sentía mucho calor. Quería más, que no parara.

Pero quería tenerlo en mi boca. Quería chupársela toda. Y así lo hice. Se sentó. Y la metí toda en mi boca. Lo más adentro que podía. Pasarle la lengua me encantaba. Pasar mi lengua de abajo hasta la punta. Sentirla en la garganta. Subir, bajar. Apretarla con mis labios. Sentir su sabor. Su gusto me vuelve loca.

Me pidió que me subiera. Que me sentara encima de él. Abrí mis piernas, una de cada lado. Y deje que entrara. Sentía como mi cuerpo se abría para dejarlo pasar bien adentro. Comencé a mover mi cintura. Así como a él le gustaba. Mientras chupaba mis tetas, jugaba con mis pezones, los apretaba. Los agarraba con sus dientes. Me hace gemir. Era demasiado el placer que me daba.

Y estaba ahí. Empecé a sentir esa sensación. Desde la boca, que bajaba por todo el cuerpo. Ese cosquilleo que me hacía temblar las piernas.

Y quería más. Más adentro, más fuerte. Más rápido. Era placer, era demasiado rico. Él era demasiado perfecto, lo hacía tan bien.

Y me tenía. Me tenía suya. Solo para él. Adoraba que hiciera de mi cuerpo lo que quisiera, como quisiera. Y así acabamos. Los dos en la cama. Jugando a lo mejor que nos salía… A eso que tanto nos gustaba… A hacernos el amor, con la pasión que nos identificaba….

 

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