Como cuando te enamoras con sexo

Ahí se encontraba ella, esa muchacha delgada, ojos marrones, cabellos rojizos, metros sesenta, en un día común de trabajo, un día donde no se hacia mas que vender hamburguesas.

Eran las 19:26hs, cuando entró. Ese hombre, ese bombón (como lo llamaron muchas, para mi era el chico de Dexter), caminando justo hacia donde me encontraba. Recuerdo con detalles como estaba vestido, su remera azul oscuro escote en V, sus jeans celestes ajustados a su bonito trasero, sus gafas espejadas.

Allí estaba él caminado hacia mí, y yo… Yo era la cajera parada detrás de un mostrador con una gorra algo ridícula y con mi sonrisa, aun más ridícula. No era la única que lo miraba, éramos 5 quienes estábamos ahí, las demás lo miraban con ojos de querer comérselo todito, y yo me sentía nerviosa. Apoyo su mano en el mostrador, sonrió, y con el mismo speach de siempre pregunte: ¿que iba a llevar? No venía solo, estaba con su hermano, su hijo y ahijado (obviamente se de eso porque con el tiempo lo conocí, pero esa es otra parte de la historia).

Era inevitable sonreírle de esa manera estúpida, sobre todo si el también sonreía. Él era quien en reiteradas veces había pasado por automac a comprar las muy codiciadas «cajitas feliz». La última noche que pasó le dije que si lo volvía a ver le daría mi número de teléfono, ya que lo había pedido en varias ocasiones.

En fin, estábamos esa tarde ahí, yo con cara de boba, el canchero como acostumbraba. Le tome su pedido, lo entregué y se sentó. Se me hacia algo imposible dejar mirarlo. Me gustaba, y mucho, Así que decidí darle mi numero de teléfono, si escribía quien sabe como podíamos terminar, y si no lo hacia, y bueno ¡no lo hacía!

Si no me equivoco paso algo así como media hora y en mi Whatsapp apareció ese «hola». Respondí, pregunte su nombre, y comenzamos a hablar. Se llamaba «EMA», -¿solo EMA? ¡Emanuel! Si mal no recuerdo la primer charla se extendió aproximadamente hasta las tres de la madrugada, me hacia reír. No tenia ganas de hacerme la mosquita muerta así que pregunte que es lo que pretendía de mi, espero no haber sonado así tipo novela: «¡¿que pretende usted de mi Carlos Alberto?!»

Sin embargo él sin ningún pudor respondió: “quiero besar cada parte de tu cuerpo”.

Al leer aquello creo que todo mi cuerpo se encendió, y empecé a imaginarlo, desnudo, su boca, sus manos, y dos segundos después mi miedo, y esa vergüenza, hacia ya bastante que no estaba con un hombre.

Quedamos en conocernos, acordamos la hora, me pasaba a buscar por Mcdonald’s a las 15:30hs.

Me levante ese 2 de marzo pensando que iba a ponerme. Me cambie la remera unas cuatro o cinco veces, me planche el pelo, no me gustó, me lo volví a mojar, y me arme mis alocados rulos. Me decidí por una remera verde con la espalda abierta, unos jeans y unas zapatillas negras. Agarre mi moto y me fui donde nos íbamos a encontrar.

Llegue y ahí estaba, me vio, bajo de su auto, me acerqué, me saludo con un beso en la mejilla, una mano en mi cintura, y algo en mi ya no era mió.

Me preguntó donde quería ir, y para ser sincera no tenia la menor idea, pero conteste que a donde el le pareciera, el manejaba, el decidía, de lo contrario manejaba yo.

Fuimos a tomar una cerveza, no puedo decir exactamente donde, porque no conocía el lugar pero era frente a Parissi. (Ya entenderán el porque de esa referencia).

Estaciono su auto y antes de bajarnos me pregunto si sabia besar. Creo que con un poco de vergüenza respondí un «no se», y me beso. Viste cuando te besan y no lo esperas, te besan y sentís que no existe otra boca en el mundo, cuando te besan y te roban el corazón en un beso, bueno así.

Me beso, metió su lengua, junto sus labios con los míos, se separó, saboreo mi beso y respondió «si», como dando un OK a mi beso.

Tomamos unas cervezas, charlamos, y no hizo falta mucho mas para darnos cuenta de que existía una atracción enorme. Me pregunto si quería ir a otro lugar, respondí que me llevara donde quisiera (podría haberme llevado a la punta de una montaña a juntar piedritas y yo hubiese sido feliz igual, no entendía que era eso que me hacia sentir).

Dijo: -«vamos»

Dije: -«vamos»

Lo tenía todo calculado. Encendió el auto, hizo una especie de rotonda cuando salimos de donde estábamos y justo enfrente estaba Parissi (para quien no sepa que es Parissi, es un telo ubicado en los caracoles de chacras, o por ahí).

Mi reacción fue solo reírme, lo tenía todo tan controlado, eso me gustaba. Por primera vez conocía un hombre que sabia justo que hacer, como y en que momento.

No conocía ese lugar, era la primera vez que me llevaban, bue. .. Para ser sincera, hacia ya mucho que nadie me llevaba a ningún lugar.

Entramos, dijo en esa especie de parlante que esta en la entrada: “una Nátural” le pasaron la llave y nos dirigimos hacia la habitación. Intento recordar el número, puede que haya sido la 25, la 12, o la 7, no, no me acuerdo.

Era bonita, la cama en el medio, espejos arriba, una especie de mini pared a la mitad que separaba el sitio de la cama y unos sillones que ahí habían, la puerta del baño a mano izquierda. Lo primero que hice fue inspeccionar, cama, piso y baño. Pero apenas salí de este último, me agarró, me apoyo contra la pared, me comió la boca, agarró mi cintura, me apretó, y yo ya era toda suya, aun antes de que me desvistiera. Me toco justo ahí, sin pedir permiso metió su mano, perfilo un dedo justo a la zona debida, toco despacito ese pedacito de flor, sentía que me mojaba, y con su dedo húmedo acarició hacia bajo y se perdió adentro mió. Lo movía en forma de círculos, cada vez mas adentro, y apretaba.

Excelente, lo hacía excelente.

Me saco la remera, quede solo con mi bonito corpiño verde, desprendí su camisa, se la saco, la dejo ordenadamente en una orilla para que no se arrugase, desprendió su pantalón, me saco el mió, ya estaba con mi bonito conjunto interior, esa bombacha verde bastante chiquita. Y no demoró mucho más y me saco todo.

Le pedí que apagara la luz, me daba vergüenza mi cuerpo, me dijo que quería mirarme, que era hermosa, y necesitaba verme.

Saco el paquetito de plástico lo abrió, se lo puso, y se subió encima de mi cuerpo. Abrí mis piernas, y lo sentí entrar, mi cuerpo se abrió para dejarlo pasar, y el placer ya se sentía.

No podía mirarlo a los ojos directamente por sus gafas, (muy gracioso, ¿decime cuantas veces te pasa que alguien te hace el amor con gafas de sol puestas?, tenia algo así como conjuntivitis, no quería contagiarme, pero para mi tenia a causa de eso el ojo tan hinchado que parecía el jorobado se Notredame. Ja ja) pero había a pesar de eso una conexión especial.

Ese hombre me estaba tocando, me metía lo suyo, se salía, volvía a meterse, sentía su cuerpo tan adentro mió, sus manos, su boca, una combinación perfecta. Me subió encima de él, la metió toda, una mano a cada lado de mi cadera, y así acompañaba mi movimiento.

Lo chupe entero, y me encanto hacerlo. Era delicioso el sabor de su cuerpo.

El estaba acostado, yo en cuatro, el culo bien parado para que se reflejara en el espejo dejándole una vista perfecta de mí, y mi cabeza a la altura exacta para meterla en mi boca. La agarre con una mano para sostenerla y empecé a bajar mis labios por todo el tronco, introduciéndola hasta el fondo, sentía su enorme cabeza acariciando mi lengua, mientras soltaba ese juguito de gusto y textura única, ese mismo, ese que estas pensando, el que dice que llego a su máximo placer, apreté mis labios, seguí subiendo y bajando, podía sentir como su pija latía mientras me dejaba todo su sabor en la boca.

Lo saboree y al ver su cara de placer me di cuenta que mi trabajo había sido bueno.

Terminamos, aunque después volvimos a empezar, pero para entonces ya había en mí ese sentimiento de que a su lado nada malo podía pasar.

Esa fue la primera vez donde me había cogido de una forma perfecta. Ya me sentía rara, ya quería volver a verlo y todavía no se había ido… Ya lo quería.

Nunca, pero nunca me habían hecho sentir así, placer, lujuria, me hizo sentir hermosa.

Me repetía mientras me hacia el amor que yo era espectacular. No tenia pensado en hacerlo, pero su cuerpo era perfecto, tenia eso que me atraía, eso que desde ese momento no me dejo alejarme. Tenía todo lo q siempre fue un sueño, ese hombre se había llevado mi corazón en ese momento.

Porque fue ese dos de marzo donde Emanuel paso de ser el chico de Dexter, a ser por quien daría mi vida.

Que tenia que me hacia sentir así, no lo se, pero yo ya no estaba en un abismo, sino q lo había encontrado a él.

No lo conocía y aun así ya quería protegerlo.

El se había vuelto todo lo que hacia mucho no sentía.

El se había apoderado de mi cuerpo con una simple caricia en la cintura.

Ese día empecé a enamorarme, ya no había vuelta atrás.

Yo ya era suya…..

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