El día que Bono visitó mi laburo por última vez

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Yo no vivo del arte, no señor. Necesito un laburo como cualquier otro cristiano para mantenerme, debido a que nadie quiere apoyar mi arte y subvencionar mis escapadas a Aruba, mi  yate  y mis mascotas exóticas que tengo en el patio. Hoy en día es bastante difícil vivir del arte. “Es imposible”,  dice la razón.” Es arriesgado”, dice la prudencia. ”Es millonario”, dice el gobierno. “Entonces, ahí voy”, dice la AFIP.

El caso es que estaba en el laburo tratando de hacer lo opuesto, cuando de repente aparece el Tomate Iñíguez gritando :-“Llegó el bono, llegó el bono!”-; acto seguido, todos tiraron las herramientas al carajo y salieron como de costumbre, al trotecito rumbeando para la oficina de Tesorería, menos yo que justo estaba con las manos sucias y aguantando una pieza de una máquina en mis brazos, me dejaron de seña, los malditos.

Y desde allá venían todos corriendo en desbande, perseguidos a tiros por los guardias de Tesorería que creyeron que se trataba de una revuelta. Siempre hay guardias armados en Tesorería, desde el despelote que se armó el mes pasado cuando los muchachos querían cobrar a toda costa el aguinaldo del 2010 y se cayó el sistema, porque el Manco Castillo de Tesorería se puso a bajar porno lleno de virus. En eso giro la vista, y veo una limusina negra estacionarse detrás del taller. Bajan cuatro tipos vestidos de cuero negro acompañados por el gerente, se me acerca y me los presenta.

-Che, Zippolandia , estos  coso los manda el dueño, quieren conocer la fábrica, llevalos a dar una vuelta por ahí, dale, vos que estás al pedo como guardabarro de lancha.

Se me cayeron las medias. Era el Bono, posta, dándome la mano. Ese naso inconfundible, las gafas naranjas, el pelao  Clayton detrás, Edge con su gorrito de lana característico y Mullen, que más levanta por facha que por talento. Y yo, de mameluco lleno de grasa y casco.

-Ey, you, verygustou, yuarknow me?-

-Claro, hermano, vos sos Paul Hewson (dije, haciéndome el  canchero informado hipstermetachabón)

-Shhht, no levantar perdiz, mi name debe guardarse onsecret, por la “ÉIFIP”…ok?-

(Ootro que estaba en la misma)- Tranquilate, hermano, boyfriend, titán, pucará. Vení conmigo que te muestro cómo laburan los verdaderos argentinos-.

Acto seguido, llevé a ese grupete descolocado a llenarse un poco los zapatos de tierra. A medida que les iba mostrando las instalaciones a las exclamaciones de “ou, yeah”, “incrédibol”, “amazing”, la gilada iba rodeando al grupo, como indios que ven por primera vez una cápsula espacial. El Sapo Teruel hasta se animó a preguntarle a Edge : “cuánto ganás con la rockosa , vieja”. Edge lo miró con cara de Edge y no dijo nada, fiel a su costumbre. El Cachasflojas Castro , desde atrás, jugueteaba con las cadenas que sobresalían  de la campera de Mullen y el Negro Zárate le metió mano al bolsillo a un distraído Clayton para afanarle el celular; pobre negro: no puede sacarse la costumbre pese a la libertad bajo fianza. Bono estaba como extasiado, me ametrallaba con preguntas de todo tipo, la mitad, estupideces de alguien que, como se sabe, no entiende una goma de esto.Terminando el recorrido, llegó lo inesperado: el Bono me señaló a un par que estaban soldando una chapa y me dijo:

-I want hacer eso! Quiero trabajar, y saber de qué se trata someway.-

-Jajajaja, loco. Seguí haciendo discos malos y vas a tener oportunidad, ya vas a ver Jajaja-

-Nou, en seriously. Quiero aprender a “labourare”, dame ese palitou con chispa (señalando la soldadora)-

-No, esperá un poco, no podés…- En eso, el BusecaGonzález , que estaba escuchando todo, dejó de trabajar y le pasó la pinza de soldar a Bono con una mirada maliciosa.

-¡Iupiii, OuuuuYeaaahhh! ¡Mi  firstsoldierdura!-

Y antes de que yo  pudiese reaccionar, agarró la pinza, le metió furia a la chapa, saltó un reflejo enceguecedor que lo tiró para atrás del susto; con tan mala suerte, que se golpeó la cabeza con una baranda y le empezó a correr sangre por la frente. Como si fuera poco, una chispa le agarró fuego en la campera, ¡que comenzó a incendiarse! En el acto, los operarios que estaban detrás de mí, le vaciaron dos matafuegos en todo el cuerpo. No les puedo describir  cómo quedó, parecía el dios de la cocaína, todo tapado con polvo blanco. Y así como estaba, se lo llevaron en ambulancia hasta el hospital, quemado y golpeado.

-Al final, un ortiva el Bono éste,  se fue y no nos firmó ni un autógrafo- Dijo el Zapatón Benavídez  mirando la ambulancia que se alejaba. La tropa detrás, se cagaba de risa.

Y acá estoy yo de nuevo, dedicándome al arte, por fin. No hay mal que por bien no venga, dicen.

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