El día que trabajé cuatro horas en un telo

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Una vez, no hace mucho conté una parte de la historia del día en el que trabajé en un telo durante CUATRO horas ¡REALES! La experiencia no fue positiva porque confirmé algunas cosas que presentía. Ahí les voy:

Cómo me enteré que iba a trabajar ahí

Estaba en la casa de una amiga merendando cuando escucho que me estaba sonando el celular. Me resultó raro porque a mí no me llaman ni los presos para raptarme así que atendí.

Del otro lado había una mujer que me dijo que me llamaba de un telo y que había seleccionado mi currículum de alguna consultora en internet. Obviamente y porque soy más boluda que los que vuelven con los ex no le pregunté la clase de trabajo que me esperaba. Se limitó a decirme que debía presentarme al otro día a las 16 para comenzar con el período de “prueba”.

Lo que le dije a mis viejos

Fue durante Diciembre del año pasado, tenía 21 años y aunque no parezca no soy de esas chicas que en casa hablan livianamente de sexo. Entonces mi cabecita y yo decidimos hacer de cuenta que el trabajo que me esperaba era el de recepcionista, entonces a mis papás les dije eso.

Cómo se lo dije a mi novio

Primero quiero comunicarles que ¡Habemus novio! Aunque no lo crean hace cuatro años me padece a mí y a mi humor más negro que la noche. Boe, la cosa es que confío en él más que en mi perro (y nadie desconfía de los perros) entonces le conté que según mi intuición (que no se equivoca) me habían llamado para hacer la limpieza. Como el tipo me conoce: me miró fijamente, suspiró y cuando creí me iba a dar seriamente su opinión que tanto estaba necesitando, se me cagó poderosamente de risa en la cara durante todo el día jueves y me aseguró que tenía menos futuro que enfermo de Parkinson robando panderetas y que no iba a durar ni dos días en ese lugar. Claramente no me conoce tanto porque duré cuatro horas reloj. Punto para mí.

Cuando empecé

Fue un viernes y mi novio me dejó en la puerta del telo y se fue. Me miraron varias personas que me hicieron sentir una prostituta abandonada después del coito.

Entré, intenté hablar con alguien por medio de esa ventanilla por la cual reciben a los clientes y no veía un carajo. Se abrió una puerta y bueno yo entré. Si iban a abusar de mi al menos estaba depilada. Pero no, era lo que me temía, el trabajo no era para recepcionista sino para limpieza. Me dieron un uniforme talle “L” y yo soy mínimo un “XS” así que parecía un globo desinflado. La mujer que me recibió me explicó cómo era el trabajo y me presentó a la que sería mi compañera el día.

Mi compañera

Se llamaba Yésica, desde el momento en que la mujer me presentó me miró con cara de que me iba a punguear las zapatillas después de clavarme algún objeto punzante y me pasó un juego de sábanas para empezar a limpiar con toda la mala onda del mundo.

Pero como yo soy Miss simpatía al instante doblegué su carácter y empezó a contarme que tenía dos hijos, 20 años y un novio que la engañaba hasta con sus amigos cuando se pone en pedo tomando fernet vittone con manaos. Charla va, charla viene y me dijo lo que a mí más me importaba: -“Yo antes no trabajaba rápido hasta que me enteré que me iban a pagar $3100 y me puse las re pilas” (palabras textuales de ella). Ocho horas diarias de laburo, contando sábados, domingos y feriados con solo un día de franco y les pagan eso mensualmente.

En ese momento me dieron unas ganas locas de cabecear una bala pero como no soy Nisman y la chica había logrado hacerme sentir empatía, me propuse terminar el turno con ella porque estaba más sola que suegra en su cumpleaños limpiando todo el hotel.

Cómo renuncié

Después de cuatro horas de un arduo trabajo y luego de haberme cagado de calor decidí tomar un vaso de agua. ¿Y adivinen qué? No tenían agua potable. Pegunté si el día de prueba me lo iban a pagar y no, encima al otro día (sábado) me tocaba doble turno: Tenía que entrar a las 00 y salir a las 16 y todo eso era a “prueba”. En síntesis, me querían sentar en el pelado. Así que me saqué el uniforme, lo dejé en un cofre y le dije al de la entrada que me iba.

Las cosas que vi

  • Posta no me asombró ver que las mujeres somos más cochinas y mugrientas que los hombres:
  • Sábanas manchadas con sangre.
  • Preservativos USADOS colgados en los percheros.
  • Espejos con marchas de gomas.
  • Toallitas femeninas escondidas en las almohadas (como si el pibe después de chuparte media hora la chumina no haya notado que tenía la cara como la de piñón fijo).

Consejos

  • El telo donde estuve no es de los más baratos así que tengan en cuenta que las cosas desagradables que voy a citar abajo no son producto de una habitación de dos mangos:
  • Las sábanas las cambian sí o sí. Las tienen contadas y al final del día deben coincidir con la cantidad de habitaciones que fueron ocupadas.
  • Los acolchados no los cambian nunca. Vi manchas de sangre y de cosas que salen de los culitos y me dijeron que si veía algo manchado solo debía darlo vuelta. Así que si van a darle bomba loca en la cama tiren la colcha al piso a menos que quieran estar en contacto confluidos ajenos.
  • Si van los sábados a la noche no sueñen con encontrar baños impecables porque solo les dan cinco minutos para limpiar cada habitación.
  • Cuando pidan alguna bebida, eviten tomarla dentro del vaso que seguro van a mandarles con hielo. La chica que estaba conmigo terminó de limpiar una taza de baño y le puso el hielo a un vaso y lo mandó a la habitación. Claramente fue una sucia mala leche del orto, pero como ella hay muchas.
  • No hay cámaras en las habitaciones. Es ilegal.
  • En los pasillos se escucha todo.
  • A través de la ventanilla de la recepción ustedes que ingresan o salen no ven nada pero los que les cobran los ven a todos.
  • a cinta de “baño esterilizado” es una falacia ya que apenas se limitan a pasar una escobilla con detergente.
  • Si van a usar algún sillón, mesa o cualquier otro lugar ajeno a la cama, abran un juego de toallas y colóquenlo encima. No saben la cantidad de sustancias y objetos que quedan en ellos.
  • Por si no les quedo claro, se los repito: En los pasillos se escucha todo.

En fin, tuve una muy mala experiencia. Les repito que el lugar donde estuve tenía a la habitación más barata a $250 la hora y media, así que no lo considero como un telo donde puedan pasar tantas cosas que atenten contra la salud de los que lo visitan. El que quiera me habla por privado y les digo el nombre del lugar para que estén atentos. Es en Guaymallén y la verdad no es recomendable. Espero les sirva mi experiencia. ¡Les amo!

ETIQUETAS: