Gracias Facebook por regalarme el mejor garche de mi vida

Una solicitud de amistad cayó a mi Facebook la semana pasada, mirando y re mirando la foto antes de aceptar me di cuenta que no conocía a la flaca, y más siendo ella de la zona este de la provincia, lugar al que no voy jamás, igual la acepte ya que en una de esas me conocía de algún otro lado. Finalmente mientras chusmeaba sus fotos y me daba cuenta que no la conocía me cae un “hola”  a la bandeja de entrada de privados, es ahí donde la charla comenzó. Más allá de ser una morocha con muy buen lomo, carilinda y peinado tipo rolinga, parecía tener muy buena onda. La diferencia de edad no era demasiado solo 3 años (aunque como vienen las niñitas hoy en día las de 20 me dan más miedo). Comenzamos a charlar, cuando la charla se puso aburrida en cuanto a conocer el uno cada vez mas del otro es cuando ineludiblemente comenzamos a hablar de sexo y de las cosas que nos haríamos, tema que no puede faltar un viernes a las 2 de la mañana en internet si tus amigos te plantaron para salir y tuviste que quedarte empernado en tu casa con un par de vasos de fernet encima. A todo esto yo ya le estaba agradeciendo a todos los santos porque por lo menos una calentura on line no estaba mal después de tan arruinados planes y más con una morocha como la de las fotos que estaba para lamer hasta el último pixel de la pantalla.

El tema es que se terminaron haciendo las 5 y media de la matina y estábamos dale que dale con lo que nos haríamos el uno al otro, lo cual a mí no me molesta, pero se hacía de día y los pajaritos empezaban a romper las pelotas. Entonces le planteé que nos viéramos al día siguiente, a lo cual ni lerda ni perezosa y calentona y envalentonada de la cantidad de barbaridades que nos habíamos prometido hacernos la otra aceptó, con una sola condición, que nos viéramos en público, nada de ir derecho a un telo ni a un departamento, ni a mi casa, la petición no me resulto extraña, asique acepté. El lugar, un conocido shopping de Godoy cruz. Encima había que ir temprano porque ella se tenía que volver para la zona este, y no quería hacerlo muy tarde. Cuando me apareció con todos esos requisitos pensé dentro mío, ¡¡¿quién mierda me manda a salir de mi casa a cagarme de calor y encima tanto que me calentó la pava no va a terminar pasando nada en pleno sábado a las 5 de la tarde?!!! La verdad es que más que pensarlo lo murmure, si no es que lo grite mientras iba en el auto al encuentro.

Me bajo en el conocido mall, voy hasta la entrada a los cines que es donde quedamos en vernos y la encuentro, la cara de pelotudo que puse cuando la vi era peor a la que tenía Jim Carrey en tonto y re tonto, la mina no estaba rica, era una delicia de piel clara, pelo negro azabache lacio, un flequillito roliga que le marcaban más los ojos verdes redondos y grandes, entallada en un jean que le levantaba cada centímetro de la hermosa cola que tenía y una remerita semi transparente y escotada que te hacia dudar en pensar ¡si morderle los pezones primero o los labios carnosos e híper delineados que tenía! Sí créanlo, ¡ese pedazo de hembra era mío por esa tarde y no lo la iba a desperdiciar!

Antes de comenzar a hablar los dos nos tentamos de risa, (creo que un poquito de vergüenza había después de la calentura que nos habíamos pegado la noche anterior vía chat) pero pegamos la mejor onda y como no tenía ningún apuro después de charlar una media hora me dice: ¿entremos a ver una peli? A lo cual yo respondí que sí, y a lo cual ella me responde con un chupon en la boca de esos en los que los demás no lo ven, pero te meten la lengua disimuladamente hasta la garganta. Apurado compré las entradas y nos sentamos a pedido de ella en la última línea de asientos. Apenas se apagan las luces me importó tres carajos la película le agarre la cara y haciéndome el tímido le di un beso cortito, a lo que me respondió con una lamida vertical de su lengua por toda mi cara, y al oído me dice, chúpame una teta por favor, como me lo decías anoche en el chat, y se desprende el corpiño, la remerita escotada tenía ese propósito, que pudiera lamérselas sin ninguna complicación… mientras le chupaba las tetas siento que una mano me toca el muñeco desde mi lado derecho, asustado me doy vuelta y Carla (la morocha) me dice “no te asustes, ella es Andrea mi amiga”, “hola” me dice Andrea “después te explicamos bien”, y me empieza a acariciar la poronga por encima del pantalón, a lo que Carla me pide “seguí chupándome las tetas pendejo que para eso te trajimos”. El cine estaba vacío porque a esa hora y con ese calor todo el mundo calculo debe haber estado en las piletas y no ahí. Carla no dejaba de gemir mientras le chupaba las tetas hasta que siento que algo calentito me humedece la cabeza del glande, era la boca de Andrea que me escupe para lubricarlo más y me la empieza a chupar, mi calentura llegaba a límites jamás pensados, por dentro no quería pensar lo que estaba pasando… tal vez era un sueño estar con esas dos minas y no quería despertar.

Carla ya me había anticipado que su debilidad era que le chuparan las tetas y cuando menos lo imagine (o sea en dos segundos) la tenía sentada encima mío con el pantalón a medio bajar y solo la conchita afuera penetrándose toda con mi pene, me montó por unos minutos. Muchas posiciones no podíamos hacer en ese lugar, pero lo que más me excitaba era ver como se la transaba la amiga mientras cogía conmigo, de fondo la película no sé qué decía, solo se arqueaba de a ratos y me decía al oído “llename bebe lléname”, cuando le dije que iba a acabar se levantó rápido antes de que yo pudiera hacerlo y me dijo “no no” con una sonrisita que no entendía… fue ahí cuando Andrea me dijo “¿qué pasa papi?, ¿a mi no me vas a coger?” Y después de hacer cinco minutos de tiempo besándonos entre los tres, Andrea se sienta encima mío, en la misma posición que Carla (de espaldas a mi), solo que en vez de transarse como lo hicieron antes, Carla se agacha y Andrea le mete los dedos en la cola (esa si que no me la esperaba) lo único que me pedían era que no le acabara adentro. Sumado a la adrenalina por lo que pasaba, por el lugar en el que estábamos, y por la calentura que teníamos yo ya no aguantaba más y se los dije, ellas juntaron dulcemente sus boquitas y compartieron la leche un poquito en cada boca arrodilladas delante de mío.

Después me dieron un dulce beso cada una y antes de que terminara la película se fueron. Solamente me faltó el cigarrillo, lástima que en los cines no te dejan fumar…

Escrito por Seba para la sección

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