Juan Carlos Bonafide y Miguel Martínez agradecen que Starbucks “les saque a esos frikis mal vestidos”

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Estos últimos tiempo han desembarcado en Mendoza grandes marcas de ropa, de autos, de supermercados y de almacenes barriales. Y desde Starbucks notaron el exitismo temporal extremo que posee el habitante de esta provincia que se excita por ver marcas en su hábitat natural “que aparecen en la tele”. Y ni lerdos ni perezosos, desde hace un tiempo estuvieron trabajando en la entrada del Mendoza Plaza Shopping para darle lugar a su local número 60.

Para quienes no lo saben, Starbucks vendría siendo como el McDonalds de los café. Un local de bebidas rápidas que tienen los preparados de cafés más conocidos y tomados, pero para la popu.

Poseen algunas características como por ejemplo preguntarte el nombre y anotarlo en el vaso acartonado, con la salvedad que si te llamás Eduardo ponen “Edu”, si te llamás Federico ponen “Fede”, y así sucesivamente. La semana que viene voy a ir con mi hermana Penélope a ver si son tan gauchitos y amigos para ponerle el diminutivo.

Bonafide y Martínez, unos locos bárbaros.

En fin, me fui por las ramas.

La cosa es que como todo nuevo negocio que se instala, la competencia comienza a sentirse un poco nerviosa ya que le puede robar la clientela, pero no es así en este caso.

Tuvimos la oportunidad de charlar con dos grandes empresarios del café mendocino. Nos referimos a  Juan Carlos Bonafide y Miguel Martínez quienes se vieron alegrados por la apertura de Starbucks y el final de “esos pibes mal vestidos de combinaciones ridículas.”

“La gente que viene a nuestros cafés intenta cerrar negocios, hablar de política y comparar autos. Pero no hay día que me caguen el ambiente estos pibes con sus celulares sacándoles fotos con estilos gastados a los ladrillos que hay en la pared.” Esto nos relataba son Martínez.

Sin embargo Don Bonafide nos decía: “En mi caso es distinto. Acá vienen las señoras pacatas a tomar la media tarde con sus nietas, o el oficinista que se escapa del laburo con la excusa que va a sacar fotocopias. Tenemos los diarios que la gente quiere leer. Y claro, no pueden faltar esos noviecitos prematuros que se piden la famosa “Chocolatada a la Bonafide”. Pero cada vez que veía que caía uno de estos faltos de personalidad con un libro que en la puta vida van a entender, y se hacían los que comprenden filosofía o gastronomía, me daba por el centro de las pelotas.”

Es así como, gracias a Starbucks, cada uno tendrá su café y su ambiente adecuado.

 

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