La inexplicable historia “infantil” de la Caperucita Roja

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Los cuentos infantiles nos han acompañado desde el principio de los tiempos. Nuestros padres nos los han contado para calmar las angustias nocturnas y que nuestro sueño fuera placentero. Con el paso de los años, Disney decidió hacerse dueño de todas las historias que conocemos, y a través del marketing, nos vendieron historias melosas y falsas.

Empecemos con la dulce historia de una niña de caperuza roja, más conocida como Caperucita Roja. Una pequeña que es enviada por su madre, sola a cruzar un bosque infectado de lobos para llevarle un frasco de dulce y un pastel a su abuelita enferma. ¿Qué clase de madre hace eso? La que quiere tiempo para ella, poder conversar con sus amigas, ir a la peluquería, ver la novela tranquila sin que nadie la interrumpa pidiéndole leche, agua, ayuda con las tareas escolares, en fin, la madre sólo quería un tiempo para ella.

Primera conclusión: la madre era una cínica atorranta y mala leche.

Ahora bien, ¡la famosa niña no era tan niña! En realidad la dueña de la caperuza era una adolescente, que no usaba ninguna caperuza; el lobo era un hombre lobo y no existe ningún cazador salvador de último momento. Estas a tiempo de retirarte si no quieres perder los bellos recuerdos de tu infancia sobre esta bella historia de triunfo del bien sobre el mal, desde la óptica de Walt… ¡obvio!

Segunda conclusión: cualquier historia tétrica puede ser vendible a niños si metemos un héroe que mata al malo.

Mientras la adolescente elegía el camino largo, lo cual no tiene explicación racional ¿A quién le gusta caminar durante horas para llegar a destino, si en menos tiempo lo puede hacer igual? Son respuestas que nunca tendremos. El lobo, el personaje más inteligente, toma el camino más corto, llega antes a la casa de la abuela y engañándola imitando la voz de la nieta consigue que abra la puerta y comienza a devorarla, Así, sin mediar palabra, ¡se manduca a la pobre vieja! No sin antes dejar un trozo de esa carne vieja para cortarla rebanadas y ponerlas en un plato y sangre para llenar una jarra.

Tercera conclusión: ¿Es realmente inocente caperucita? ¿o una ninfómana sádica que quiere que se la coma un monstruo y le da pie?

La joven, “totalmente ignorante de la situación”, llega con el frasco de dulce y el pastel. Al entrar a la cabaña su abuela, obviamente el lobo, le ofrece carne y vino como recompensa por su largo viaje. Ella devora la carne y toma una copa del vino, el cual le parece espeso y dulce.

Cuarta conclusión: Como ven la historia tiene tendencia caníbal, y la piba ni cuenta se da que se morfa a la verdadera abuela… ¿o sí se da cuenta?

Y ahora ocurre lo inexplicable, el lobo le pide que se desnude y se acueste con él. Estamos ante un bache literario, no se sabe el porqué de la petición, hasta que nos aclaran que estamos en presencia de un hombre lobo, que parece que quería un poco de diversión antes de terminar su tarea.

Quinta conclusión: el lobo se la quiere dar.

Comienzan las preguntas que conocemos, y al llegar a la pregunta:

– Abuela, ¿por qué tienes dientes tan grandes?

– ¡Para comerte mejor!

Y el lobo se la comió, de masticar hablamos no de connotación sexual.

Sexta conclusión: En definitiva, estamos ante una historia de canibalismo, zoofilia e inocencia inentendible. Sin lógica.

Conclusiones finales: chicas hay que tener cuidado con los lobos disfrazados de hombres, terminan garchándonos y obligándonos a comer sospechosos pedazos de carne.

Escrito por Pupy para la sección:

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