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La odisea de la maldita lluvia en Mendoza

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Es el Karma de ser una mina viviendo sola y lo peor una mina que no tiene ni idea de electricidad o de cómo arreglar algo.

Soy de esas personas que te cuelgan un cuadro, de pedo y el clavo le quedo torcido.

La verdad es que siempre me refugie en la comodidad de tener un novio (ahora ex) que sabía hacer de todo. Se me quemo la térmica de este puto departamento 2 veces (la térmica era vieja, no es que yo sea una zarpada) y las dos veces lo llame y el pobre pibe vino y lo arreglo. Igual no puedo prender el microondas sin apagar la estufa por que salta. Y si, esta todo mal hecho.

Pero el colmo me paso con hermosísima lluvia rompe pelotas. Estaba yo muy contenta con la lluvia, porque hasta hace  15 días me encantaba. Decía yo, que bonito el agua, que bonita la lluvia.

Salgo a la calle a comprar para comer, ya que mi heladera casi que lloraba de lo vacía que estaba y siento como que cuesta abrir y cerrar la puerta. Algo normal y nada alarmante, pensé, se hincho un poco la puerta es normal.

El chiste fue querer salir al otro día, abrí la puerta, y después no la pude cerrar mas, Aja copado dije, además súper oportuno el momento del mes. Le digo a mi hermana, que es de esas personas que te arreglan todo con un martillo: se hincho la puerta, martillo. Se cae la enredadera, martillo. Se rompió una tubería, martillo. Así que vino a auxiliarme con el martillo, cabe decir que necesitaba cerrar si o si antes que se largara de nuevo la lluvia, porque ahí si estaba frita. Así que no podía pensar en soluciones sofisticadas.

Le dimos a martillazos a la puerta hasta que cedió, y de un patadazo la hice entrar. Y me quede del lado de adentro, claro. Le pongo secador de pelo o estufa y para mañana esta mas deshinchada y listo.

Día 3: Por suerte fue domingo y no tenía un pedo que hacer, trate de abrir la puerta y era más difícil que encontrar un chino rubio. ¡Olvídate! Me quedo adentro. Tenía provisiones de comida, y una amiga, que paso por acá, desde la ventana le pedí que me comprara una coca en un kiosco y me la trajera. Me puse a jugar al candy crush y a no sé qué otra porquería de facebook, me vi “we steals secrets” y me termine el anticristo. Ya no sabía que mierda hacer así que me vi como 10 capítulos de los Simpson de friends y the big bang theory y me dormí.

Día 4: Ya había pasado tooodo un largo día así que no podía estar peor. Exacto, estaba igual, yo sin poder salir y la puerta igual de hinchada, parecía que se me cagaba de risa. Ya no quedaban víveres y yo estaba resignada a una vida dentro de casa. Pero este día le entre a un Baileys que me quedaba y hacer no se qué. Dormí como 12 hs o más, ya no tenía más nada que hacer acá dentro, más que limpiar las cosas que el gato tiro.

Día 5: Despierta bien temprano, vuelvo a ver la puerta desafiante. Giro la llave, bajo el picaporte y ¡Abrió! Pude sentir de nuevo el aire y el sol en la cara, el perro salió retozando a la vereda. Pero la puerta no cerró.

Vino otra vez mi hermana con el martillo, hasta que le dije: ¡Para conchuda, me vas a tirar la puerta abajo! Y ahí medio ofendida, me dijo: está bien, está bien. Déjala así, nomas quería ayudar.

Entre a llamar a gente a ver si alguien tenía una lijadora, pero nada. La puerta seguía abierta, pero ya a esta altura me chupaba un huevo. Estaba yo como tonta lijando a mano, hasta q vi a los vecinos del frente y les pregunte a ellos.

No tengo, pero a ver, veni. Le preguntamos a la Rosa si el marido tiene (Una vecina que yo ni conozco). La rosa no tiene pero el marido tenía una moladora, así que vino el hombre, la moladora, un serrucho, el hijo del hombre, clavos y acá estaba el bendito martillo.

Lo más gracioso, es que en ese momento, cuando ya estaba todo desarmado mi vieja me llama para preguntar cómo me va con la puerta y en un momento de lucidez le pregunto: che vos no tenés una lijadora ¿no? – sí, si tengo, la presté. Si la necesitas pedisela a fulano. ¡¡¡Jodeme!!! Hace rato estoy encerrada y llame a toda la guía de Mendoza para ver si tenía una lijadora. Ya esta, le digo, ya lo estamos solucionando.

Después de dos horas de estar con la moladora y serruchar, finalmente la puerta quedo. Entraba, cerraba y abría. Pocas cosas en la vida en la vida me causaron tal felicidad que abrir la puerta de mi casa.

Solo que no me fije en el detalle de cerrar la puerta con llave, cosa que no cerró. Pero eso lo solucione rápido.

Y acá estoy ahora, otra vez con lluvia, con la puerta hinchada y ya que no tengo nada que hacer, ni puedo salir (de nuevo) me puse a escribir para el mendolotudo. Y les dejo unos consejos para que no les pase lo mismo que a mí.

A pesar de todo, podría haber sido peor, al menos no se me corto la luz o me salto la térmica de afuera. Y yo sin poder salir. Eso sí, seria gracioso.

Consejos a tener en cuenta:

                        1. Tener herramientas decentes en casa.

                         2. Saber usarlas (o conocer a alguien dispuesto, que sepa usarlas)

                         3. No tener una puerta de madera, si tu casa es una verga.

                         4. No vivir en una casa que es una verga.

                         5. En caso de no poder mudarse, tener provisiones de alimentos, películas, libros y el cubo mágico.

                         6. No contarle a tus amigos, ya que los muy culiados se te cagan de risa. Y algún desatinado aprovecha la volada y te tira lance.

                          7. Tener suficiente alcohol.

                          8. No dar por sentado que tu vieja te diría si tenía una lijadora en su casa. Porque seguro tiene y no te dijo, a pesar de saber que estas encerrada como una chota. Así que pregunta igual.

                          9. Tener teléfonos de delivery y procurar que te crean si llamas y les decís: que suba la escalera por qué no puedo salir de mi casa.

                           10. Esperar que no llueva y si llueve que sea porque estas en Inglaterra. Arreglar las goteras del techo y armarse de paciencia.

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