Lo que halloween nos dejó

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Como ya todos saben una vez más pasó por Mendoza la más autóctona de las celebraciones a nivel provincial, no hablamos ni más ni menos que de Halloween.Los jovenes desempolvan sus cerebros y ponen la imaginación a trabajar para ver quién es el más creativo a la hora de disfrazarse y de asustar al otro.

Y como no podíamos ser menos, me tomé el laburo de viajar en bondi por los distintos departamentos para hacer una cobertura detallada de la fiesta máxima de los mendocinos.Acá las noticias más sobresalientes.

Según la tradición, la gente disfrazada toca la puerta y los vecinos deben repartir dulces. Pero todo cambio en la noche del martes para Carlitos, cuando le tocaron el timbre y vio la cosa mas espantosa que ha visto en todos los halloweens vividos, como premio por el horrible disfraz le regalaría toda la bolsa de caramelos, a quien luego le informarían que era su suegra recién llegada de la peluquería. “La vieja es igual a Jason boludo” nos decía Carlos.

La noche se torno fogosa para este personaje, quien sufrió quemaduras de tercer grado luego de que sus amigos lo confundieran con una calabaza y le pusieran una vela en la cabeza. El muchacho dice estar acostumbrado a esta clase de bromas por parte de sus amigos, y nos contó que otros años lo confundieron con: un calefón, una planta ficus, un Lamborgini y hasta con una serpiente.

No solo era un disfraz muy creíble, si no que esta oriunda de Luján se metió muy bien en el papel de el mito urbano de la llorona, al grito de “Donde esta  mi hijo”. Fue tan emocionante su llanto que una familia cansada de los gritos decidió regalarle un bebe para que se deje de romper las bolas.

El disfraz que escogió Rolo no fue el más atinado, teniendo en cuenta que cerca de su casa hay una plantación de ovejas de unas 3 hectáreas. Al grito de: “E e esto  e e e es   E  e esparta” un grupo de ovejas rebeldes se dispusieron a darle una paliza. Ellas creían que era el lobo de Don Julián, quien se había comido a la Juanita y la Pepa (ovejas).

Cuando este vecino abrió la puerta a Juani (5 años) Chuli (3 años) y Anita (30 añitos) escucho el sonido de sus voces cantar a coro: “¿Dulce o TRAVESura?” lo cual enterneció a  Don Tito, pero desgraciadamente no tenía caramelos y dijo: “no tengo caramelos, háganme una travesura”. Ni bien termino de pronunciar esas palabras, Anita pegó un chiflido y bajo un travesti con un balde de vaselina. “Fue una noche Mágica” nos contó Azul. También agradeció a Gatorade, Gatorade ahora también en sabor durazno. Tomá Gatorade, viví mejor…

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